(Séptimo de varios)

Para ejercitarse y dominar una disciplina deportiva se necesitan 3 factores: fuerza, resistencia y estamina. Luego viene practicar cada pequeña destreza para completar la meta de dominar ese deporte. El mundo espiritual es un paralelo. La meta es la patria celestial. Se requiere fe, esperanza y caridad. Luego, ejercitar cada virtud concreta para dominar el modo de ser y actuar cristiano. Simplemente, se trata de vivir para hacer el bien, con alegría y edificar la paz.

Sobre el tema de las virtudes siempre saltan sus antítesis, que, aunque no queramos resaltan por las profundas huellas que han dejado en la humanidad. Estos son los vicios. Por ello, las virtudes humanas requieren una actitud avasalladora, un ánimo (que viene de alma) para poder dominar ser propio para lograr la libertad y el bien tan añorado. Solo si se coloca la mirada en el bien supremo de la vida próxima se podrá abandonar el beneficio temporal en esta vida.

Llamaría a este cuarteto de virtudes a presentar, junto al trio de las teologales (fe, esperanza y caridad), como las siete virtudes capitales. Son llamadas las virtudes cardinales: Prudencia, justicia, fortaleza y templanza. Cualquier otra virtud humana siento que necesariamente tiene una de estas cuatro en el tronco y claro que la fe, esperanza y caridad en las raíces. 

“Cuatro virtudes desempeñan un papel fundamental. Por eso se las llama “cardinales”; todas las demás se agrupan en torno a ellas. Estas son la prudencia, la justicia, la fortaleza y la templanza. “¿Amas la justicia? Las virtudes son el fruto de sus esfuerzos, pues ella enseña la templanza y la prudencia, la justicia y la fortaleza” (Sb 8, 7). Bajo otros nombres, estas virtudes son alabadas en numerosos pasajes de la Escritura”, (Catecismo, núm. 1805).

Esto es el ABC de la vida cristiana. Material que se ofrece en las clases de catecismo. Pero, a veces con el tiempo se puede olvidar multiplicar y dividir con decimales y fracciones. Y es cierto que varios “modelos” actuales y los que se destacan en las noticias fallan en cosas tan elementales. Fallar en la virtud es ir al exceso, al vicio, al descuido, al error, a la confusión, a la corrupción, a la sexualidad sin control, a la mentira… En el fondo, todos anhelamos y admiramos el modo de ser y actuar de Jesús…

Luego iremos a la brújula para entrar en cada punto cardinal, reflexionemos: ¿Qué puedo hacer para que mi vida sea un poco más virtuosa?

LEAVE A REPLY

Please enter your comment!
Please enter your name here