Tres años se cumplieron el pasado 19 de enero desde que el joven camuyano Alexis Joel Hernández Vélez dio gracias a Dios por haber “vuelto a nacer”. Mientras se aseaba, dos días después de haber arribado a México en el 2019, el calentador de agua estalló causando un terrible incendio en el apartamento donde se hospedaba en el país centroamericano. Caminando entre las llamas, Alexis logró salir de la residencia como un acto milagroso donde Dios le regaló la oportunidad de continuar con vida. Esto sin duda para Alexis es la completa y perfecta razón para estar eternamente agradecido con Dios. 

Con ánimo alegre, pero reflexivo, Alexis habló con El Visitante sobre el proceso de su recuperación luego de tres años. “Son tantas las razones para agradecer y para celebrar: por tener vida. Reflexiono sobre lo que pasó ese día, era para no estar vivo. Gracias a Dios ya van tres años y sigo aquí luchando, y viviendo día a día”. 

Siendo un joven activo en la Iglesia, en varias ocasiones tuvo la oportunidad de participar junto a otros jóvenes católicos de la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ). “Así como iba creciendo, iba madurando en la fe. Siempre ha sido algo primordial para mi cultivar y madurar la fe. Todas las experiencias que viví me fueron preparando para el gran reto al que enfrenté. Cuando me tocó vivir mi accidente, tenía más fe que nunca. Pude ver lo grande que es el Señor, lo misericordioso que es y cómo en medio de tanto dolor y sufrimiento me mantenía luchando y perseverando. Cómo en medio de tantas dificultades, Él puso su mano en mí y salvó mi vida”. 

Durante todo este tiempo, Alexis ha tenido que someterse a un sinnúmero de operaciones y procesos: 26 en total, hasta el momento. Con la llegada de la pandemia de COVID-19 el proceso se demoró un poco más. Aún así, su fe no ha desvanecido y agradece también a las personas que han orado por él y por su familia. Fiel creyente de que la oración “tiene un poder bien grande”, Alexis reconoce que eso le ha ayudado y motivado a seguir sonriendo. Asimismo, ha podido compartir su historia en diversos foros y medios de comunicación, tanto nacionales como internacionales, de los cuales muchas personas se han beneficiado y han sido inspirados por su historia de recuperación. “Por lo que he compartido en mis redes sociales, muchas personas me dicen que soy un ejemplo de vida”. Hernández cuenta que, a través de las redes sociales tuvo comunicación con un joven paraguayo que había asistido a la JMJ en el 2019. En Panamá el joven recibió la noticia del accidente de Alexis, y sin conocerlo, investigó hasta que logró contactarlo un tiempo después. “Él me dijo que cuando se levanta todos los días piensa en mí y que ver por todo por lo que he pasado le da las fuerzas para seguir hacia adelante”. 

Por otra parte, hasta el pasado año, Alexis cargaba con un peso bastante molestoso: una deuda de más de $1.7 millones por gastos médicos luego de que su aseguradora le negara el financiamiento de sus operaciones en los Estados Unidos. “Ya no tengo que pagar millones. Realmente siento que ya tengo un peso menos encima”, compartió en sus redes sociales junto a un video donde anunciaba que su deuda había sido eliminada por el Gobierno de los Estados Unidos. Luego de una larga batalla y de haber tocado muchas puertas, como un acto milagroso y de buena voluntad, en junio del año pasado Alexis y su familia recibieron la agradable noticia de que no era necesario pagar ni un solo centavo por sus visitas al quirófano. “Siempre mantuve las esperanzas de que algo iban a hacer, pero no veía que pasaba nada. Aún así me mantuve luchando. Cuando recibí la noticia fue como la culminación de una historia, me sentí libre y satisfecho”. Con este hecho podemos ver que siempre Dios actúa en su momento y que, con esperanza, lo que tanto anhelamos llegará. 

            Todos los días, Alexis recuerda el momento donde todo cambió. Aún así tiene guardado en su memoria el instante en el que logró salir de su apartamento y, esperando por la asistencia médica, agradecía a Dios con sus manos alzadas por haberle salvado la vida. Esto, sin imaginar que era solamente el inicio de una nueva vida, de una historia. “En ese momento yo reconocí la grandeza del Señor. Hoy sigo pensando lo mismo: Dios es grande y para Él no hay nada imposible. Le agradezco por todo lo que tengo y por las experiencias que he vivido durante este tiempo. Le agradezco que, en medio de este dolor siempre he sentido su presencia”. 

            Ser Iglesia Universal fue lo que ayudó y sostuvo a Alexis y su familia en gran parte del proceso inicial. Los feligreses de la Parroquia San José de Camuy, al igual que personas en México y todo el pueblo puertorriqueño se desbordaron en oración, ayudas y atenciones hacia él y sus familiares. Por eso, también agradece a quienes estuvieron pendiente y orando durante todo ese tiempo. Las muestras de cariño fueron clave para mantener la alegría y seguir sonriendo. 

Jorge L. Rodríguez Guzmán 

j.rodriguez@elvisitantepr.com

Twitter: jrodriguezev 

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