“Se acerca la Navidad, y a todos nos va a alegrar”, dice una canción muy sonada en la temporada festiva puertorriqueña. La realidad es que antes de la época navideña, en la Iglesia se celebra el Adviento, que según el Catecismo es el tiempo en que “la Iglesia actualiza la espera del Mesías”, (núm 524). 

El periodo litúrgico del Adviento “nos prepara –con alegría y paciencia– para la Navidad”, expresó a este semanario el Padre Eric Javier Bosques, capellán del Hospital La Concepción de San Germán y sacerdote colaborador en la Parroquia San Germán de Auxerre del mencionado municipio. “Adviento significa venida”, añadió el presbítero natural de Moca. Esto –en el contexto cristiano– se trata de la venida de Jesucristo a nuestras vidas para darnos la salvación eterna, que se conmemora concretamente cada 25 de diciembre con la celebración de la Natividad del Señor. 

El Adviento –que este año comienza el domingo, 3 de diciembre con la fiesta de Cristo Rey– es una fecha movible, dependiendo del Calendario Litúrgico y tiene una duración aproximada de entre 3 a 4 semanas. Culmina en la mañana del 24 de diciembre, ya que durante la vigilia de la noche comienza el tiempo de Navidad y se conmemora el nacimiento del Niño Dios. El inicio del adviento en la Iglesia es como el año nuevo para la cultura popular-secular. 

“El misterio redentor comienza con Su nacimiento. Este acontecimiento es muy importante para los fieles y para la Iglesia, pues ofrece un periodo de tiempo para preparar el corazón, como un pequeño pesebre que acoge al Niño Dios que nace”, explicó Bosques, a lo que adicionó que “el motivo del nacimiento de Jesús es la redención”. 

¿Cómo celebrarlo? 

“En el tiempo de Adviento ponemos la mirada en Cristo que viene de distintas maneras”. En primer lugar, la Iglesia nos ofrece el silencio y la oración como un medio de preparación para la venida del Mesías. En ese marco se realiza una contemplación a través de los símbolos propios de la época: las luces, las velas, el Belén, etcétera. “Contemplando las características del Belén, comprendemos lo que el Señor quiere realizar en nuestro corazón”. Se nos invita en este tiempo a hacer silencio para estar atentos y escuchar la llegada de las bendiciones y la gracia. 

En segundo lugar, la Iglesia nos llama al desprendimiento. La historia del nacimiento de Jesús nos hace ver la sencillez de la vida, donde lo más importante no se dio en lo más extravagante, sino en un humilde pueblito en Belén a donde María y José tuvieron que partir para que Jesús naciera en su momento. 

Y, en tercer lugar, el Adviento es un tiempo propicio para la esperanza en que Él vendrá para santificarnos, acompañarnos de una manera más cercana y será para nosotros camino de salvación. 

Contrario a todo esto, podemos ver que durante este tiempo también se presenta una propuesta paralela del mundo secular. Es decir, un bullicio excesivo, fiestas muy contrarias al mensaje de Cristo, consumismo desmedido, entre otras cosas que nos distraen de la verdadera alegría y esperanza que nos da este acontecimiento tan importante del Adviento…

Símbolos 

Recordemos que al ser una época muy significativa para la Iglesia y el mundo, también tiene elementos importantes que hay que destacar. No se trata de los arbolitos, los colores rojo y verde, los cascabeles y las luces. 

Entre tantos símbolos, por ejemplo, el color morado es uno de los característicos de esta temporada, que significa penitencia. Pero no como símbolo de tristeza, sino de esperanza y gozo ante lo que está por venir. 

Otro de los elementos es la corona de adviento color verde, que contiene 5 velas (tres moradas, una rosada y una blanca). Su forma circular simboliza el amor infinito de Dios, y la vela blanca que se coloca al centro es encendida el día de Navidad por la llegada de Jesús al mundo. Otros símbolos son: el Belén, las luces (haciendo alusión a Cristo), las estrellas, y muchos más.  

¿Cuál es el llamado? 

El Padre Eric enfatizó que el llamado particular del Adviento es a la paciencia, a esperar la venida del Señor con serenidad, teniendo en cuenta que el centro de la celebración es Jesucristo. Además, se nos invita a disfrutar y tener cuidado con la alegría pasajera, pues el motivo de la verdadera alegría es el Mesías anunciado que llegará a nuestras vidas y nos transformará para siempre. 

Lo realmente importante durante el adviento y la navidad –alude el presbítero– no es la comida, la música y las fiestas, aunque sí es parte de nuestra cultura puertorriqueña y lo disfrutamos. Lo principalde esta época es la unión, la esperanza y la alegría de la venida de Jesús, y que lo recibamos con el corazón dispuesto y preparado. “Celebrando la natividad y el martirio del Precursor, la Iglesia se une al deseo de éste: Es preciso que él crezca y que yo disminuya, (Jn 3, 30) ”, (Catecismo, núm 524). 

Jorge L. Rodríguez Guzmán  

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