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«Su misericordia se extiende de generación en generación» (Lc 1,50) es el lema de la tercera Jornada Mundial de los Abuelos y de los Mayores que se celebró el pasado domingo 23 de julio. Por eso, El Visitante dialogó con seis (6) abuelos, de la zona oeste y metropolitana de la Isla, para descubrir su experiencia y opinión con respecto a la transmisión de la fe, la crianza de los nietos y su sentir como pilares de una familia. 

Los nietos son “la continuación de los hijos”, “son importantes”, “son una alegría y una bendición”. Así se lo describieron al preguntársele qué son los nietos para ellos. Algunos son “alcahuetas” con sus descendientes, lo confesaron, pero también hicieron la aclaración que lo hacen hasta cierto punto, “con límites y balance”, pues no pretenden quitarles la autoridad a los padres “con caprichos de abuelitos”. 

De generación en generación 

“Es importante que los abuelos transmitan la fe con amor”, comentó Carmen Lourdes Pérez, catequista de Moca y abuela de 10 nietos entre las edades de 3 a 17 años. “Los abuelos tienen que ser una Biblia abierta. Ellos –sus nietos– tienen que ver el reflejo de Dios en mí”. 

Susana Cordero y Augusto Cruz, también de Moca con 5 nietos, añadieron que para ellos es importante “inculcarle el catecismo y la fe”, así como los valores; algunos de sus nietos sirven y asisten asiduamente a la Iglesia. Por eso, expresaron el deseo de “que amen siempre a Dios”. 

Por otro lado, Raquel Suárez, de Cataño con 8 nietos y 10 bisnietos, dijo ser una “abuela bien feliz” que quiere muchísimo a sus nietos. Ella, al igual que muchos, ha ayudado a sus hijos a criarlos con amor. Asimismo, ha hecho lo posible por que sus nietos estudiaran en colegios católicos y asistan a la Iglesia. Siempre les recuerda el valor de la fe, la oración y la asistencia a Misa. 

Diez nietos y dos bisnietos tienen Víctor Hernández y Alba Ramos, abuelos de Moca que llevan 53 años casados y quienes han contagiado a su familia con el amor a Dios y a la fe. El rezo del Santo Rosario y de la Coronilla de la Divina Misericordia con sus nietos e individualmente ha sido una de las claves para inculcar los valores cristianos y mantener la fe viva en la familia. 

¿Cultura del descarte? 

Carmen afirmó que aún como personas mayores son “capaces de servir y hacer sus cosas”, tanto en la Iglesia como en la sociedad en general. Cuando enviudó, fue en la Iglesia donde encontró su lugar y se sintió acompañada por Dios. 

Por otro lado, Alba afirmó que son muchas las personas mayores que aún continúan dando servicio en las parroquias y capillas, con voluntad y fuerza para hacerlo. Raquel, lo mismo, y aunque ya no puede servir como antes lo hacía, anima a otros a tomar iniciativa y dar sus talentos al servicio de Dios y la Iglesia. “Todavía pueden dar mucho y hacen falta en el mundo. Hay que hacer ve que Jesús es esperanza”, remató Carmen. 

“El Espíritu Santo bendice y acompaña cada encuentro fecundo entre generaciones distintas, entre abuelos y nietos, entre jóvenes y ancianos. Dios desea que […] los jóvenes alegren el corazón de los ancianos, y que adquieran sabiduría de sus vivencias. Pero, sobre todo, el Señor desea que no dejemos solos a los ancianos, que no los releguemos a los márgenes de la vida, como por desgracia sucede frecuentemente”, expresó el Papa Francisco en su Mensaje para esta la Jornada.

“No los dejemos solos, su presencia en las familias y en las comunidades es valiosa. […] Tanto la Iglesia como la sociedad los necesita. Ellos entregan al presente un pasado necesario para construir el futuro. Honrémoslos, no nos privemos de su compañía y no los privemos de la nuestra; no permitamos que sean descartados”, añadió Francisco en su carta. 

Llamado a jóvenes y ancianos 

“A ustedes, jóvenes, –dice el Papa– que se están preparando para ir a Lisboa –precisamente a unos días de celebrarse la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) en Portugal– quisiera decirles: vayan a encontrar a sus abuelos, hagan una visita a un anciano que esté solo. Su oración los protegerá y llevarán en el corazón la bendición de ese encuentro”. 

A los ancianos, Francisco les pide que acompañen con su oración a los jóvenes. Ellos “son la respuesta de Dios a sus peticiones, el fruto de lo que sembraron, el signo de que Dios no abandona a su pueblo”. 

Por su parte, Susana y Augusto desean con toda el alma que sus nietos y descendientes “amen siempre a Dios” y estén siempre pendiente de sus mayores. Víctor y Alba añadieron que ser abuelos es “maravilloso” y que “siempre es una alegría tenerlos en casa”. Raquel animó a continuar transmitiendo la fe a la familia e involucrarlos “en las cosas de la Iglesia”. Y Carmen concluyó diciendo que, a pesar de la distancia física con la familia, no se debe perder la fe, la esperanza ni el cariño; y recalcó que se deben dejar a un lado los dolores y “achaques” para mirar lo lindo de la vida, y ser agradecidos. 

Jorge L. Rodríguez Guzmán 

j.rodriguez@elvisitantepr.com 

Twitter: jrodriguezev 

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