Hace exactamente 50 años, el 5 de enero de 1975, se publicó la histórica primera edición impresa de El Visitante de Puerto Rico, bajo la dirección del periodista puertorriqueño Lesley Highley y con el lema Un Semanario Católico Nacional para Servir a la Iglesia. Aquella edición del primer domingo del año fue el pórtico de la misión institucional que llega hasta nuestros días; una que señala a la formación en la fe y la información del acontecer eclesial con los afanes, dificultades, oportunidades y voces proféticas de cada momento particular. La bendita faena del semanario católico puertorriqueño ha testimoniado, reseñado, caminado y evolucionado con los acontecimientos eclesiales y vitales del pueblo que peregrina en el archipiélago borincano a lo largo de medio siglo. Claro, este año 2025 se tendrán varias iniciativas para celebrar el 50 Aniversario que en su momento se informarán.
Antes hay que señalar que El Visitante en sus inicios fue una versión adaptada a nuestra realidad de Our Sunday Visitor, el semanario católico de mayor circulación en los Estados Unidos de entonces. Su nombre, “El Visitante”, evidentemente alude a sus orígenes y a la tercera persona de la Santísima Trinidad que quiere visitar las vidas y hogares con Palabras de fe, esperanza y caridad.
Un domingo como este es meritorio dar una mirada a aquellas primeras páginas para repasar cómo comenzó el semanario católico. Las 16 páginas de la edición primera fueron en blanco y negro. Contenían materiales actuales del batey boricua combinados con materiales generales, anuncios, oraciones y citas que capitalizaban cada espacio. La portada tuvo un logo discreto, formal y elegante. Gran parte de la primera página se dedicó a comenzar los escritos de mayor peso editorial que continuaban en el interior del periódico. Esa era la estrategia editorial de entonces. Así maximizaban espacios y con una lectura rápida la portada ofrecía una idea
concreta de la edición. La coloración monocromática era la característica de la época, textos negros en fondos blanquecinos de la materia prima del papel periódico. Las fotos resaltaban por ser oscuras.

La edición dedicó tres contenidos relacionados a la Epifanía y los Reyes Magos; un contenido dedicado al Papa Pablo VI que llamaba a la unidad en la Iglesia y preparación para el Año Santo 1975; dos contenidos sobre el comienzo de El Visitante (OPINIÓN y PALABRAS DEL OBISPO); un contenido sobre el Coro de la Academia Perpetuo Socorro de Miramar que cantaron en Ciudad Vaticano para el Papa Pablo VI; un mensaje del Cardenal Luis Aponte Martínez que exhortaba a la paz por una crisis de violencia que se vivía entonces en Puerto Rico; la ordenación sacerdotal de Andrés Rivera como primer sacerdote puertorriqueño que se ordenaba para los salesianos; dos páginas a un artículo con galería de fotos dedicadas al Hogar de Nuestra Señora de la Providencia titulado: En su ancianidad hallan amor y dicha; y más. Además, comenzaban los espacios: editorial, titulado como OPINIÓN; liturgia, titulado LITURGIA DE HOY; y el espacio donde un obispo escribe, titulado PALABRAS DEL OBISPO. La edición actual, 50 años más tarde, guarda ciertamente algunas similitudes.
El equipo que aparece en los créditos es producto de la realidad de entonces; un periódico que trabajaba al servicio de la Iglesia. Los primeros tres pertenecen a Our Sunday Visitor y los siguientes dos a El Visitante de Puerto Rico. El presidente: Mons. Leo. A. Pursley, D.D.; Vicepresidente ejecutivo: John F. Fink; Jefe de Redacción y Gerente General: P. Albert J. Nevins, M.M.; Editor Gerente de la Edición puertorriqueña: Lesley Highley; y Editor Asociado: Rafael Posada. Esta realidad cambiaría pocos años más tarde cuando el semanario pasaría a la Conferencia Episcopal Puertorriqueña (CEP), quien a partir de entonces rige y dirige el sendero de El Visitante. Pero, no hemos llegado a ese capítulo.
Por el momento, presentamos cuatro escritos de aquella primera edición en las siguientes páginas: Dos del nacimiento del semanario, uno sobre la violencia y otro sobre la realidad social de entonces. Será imperativo hacer el balance con nuestra realidad.
También es momento de agradecer. Damos gracias a Dios y al Espíritu Santo que es El Visitante por excelencia. Damos gracias a tantos que dedicaron y dedican talento, esfuerzo y tiempo de sus vidas para comenzar y dar continuidad a la misión de El Visitante. Damos gracias a los obispos de la CEP, al clero y a nuestros queridos lectores (del periódico y la plataforma digital) por su apoyo incondicional y fiel lectura.



