Queridas hermanas josefinas, personal, profesores y estudiantes de la Academia María Reina,
Pueblo de Dios:
“Alaba alma mía al Señor”. Esta frase del salmo responsorial 145 es muy apropiada en este día en que nos reunimos alrededor del altar para celebrar el 375 aniversario de la fundación de las hermanas josefinas de Brentwood. En esta feliz ocasión es justo alabar, bendecir y dar gracias a Dios por haber llamado en 1650 en Le Puy, Francia a seis mujeres junto con un sacerdote para fundar esta congregación de amor y servicio al prójimo, bajo la intercesión de San José.
Para mí es una gracia celebrar este aniversario con ustedes en esta misa aquí en la Academia María Reina pues soy producto de la educación de las hermanas cuando estuvieron en la Academia Santa Mónica en Santurce. Quiero añadir que además de mí las hermanas josefinas ayudaron a muchos jóvenes puertorriqueños en su vocación al sacerdocio. Entre ellos podemos mencionar al Cardenal Luis Aponte Martínez, al Padre Obispo Rubén González, CMF y al Padre Alfonso Guzmán, OFM. También promovieron la vocación a la vida religiosa de jóvenes puertorriqueñas que, a su vez, compartieron y enriquecieron la vida y el apostolado de la congregación.
La historia de las Hermanas Josefinas de Brentwood se asemeja a la de Rut. En la lectura que hemos hecho vemos que la mujer tiene un papel fundamental en la formación de sociedad y Rut es el ejemplo de vida, que permite darle una apertura en la historia desde tiempos antiguos, basados en su compromiso de vida y en cómo representa una profesión de fe al acoger al Dios de Noemí, porque siendo una mujer extranjera hace un servicio misionero. La sociedad ha considerado la mujer como dadora de vida, columna vertebral del hogar y la sociedad; sin embargo, en la historia ha sido relegada y puesta en un segundo plano en el desarrollo social. La célebre frase que dice Rut a Noemí: “Tu pueblo será mi pueblo y tu dios será mi Dios” nos recuerda el sentido misionero y la adaptación de las hermanas josefinas y su protagonismo en la sociedad actual mediante su carisma educativo y social.
El mensaje de la Palabra Dios nos ofrece una visión profunda y completa de lo que significa ser un buen cristiano. Al igual que a los fundadores de las Hermanas de San José en la Francia del siglo XVII nos reta a vivir hoy en el siglo XXI una vida de amor auténtico, tanto hacia Dios como hacia nuestro prójimo. Estos mandamientos no son solo reglas para seguir, sino un camino hacia la vida más plena y una relación más profunda con Dios.
Felicidades, hermanas, en este aniversario. Les exhorto a seguir adelante cumpliendo estos dos mandamientos de amar a Dios y amar al prójimo, pues no solo se cumple con nuestra fe, sino que también se contribuye a construir un mundo más justo, compasivo y pacífico. Las encomiendo a San José, patrono de la congregación y patrono de la Iglesia.

375 Años de las Hermanas Josefinas de Brentwood
Categorías Populares


