La Cuaresma pudiera ser o aparentar difícil en el espíritu en este tipo litúrgico. Le tenemos temor, miedo o simplemente se nos reconocer lo que nuestro corazón debe desechar ante la presencia de Dios.
Somos humanos, se nos hace difícil, pero nunca olviden que Dios ve nuestro esfuerzo, por más pequeño que sea, lo que importa es la intención de ese corazón contrito. Porque no solo tenemos que lograr transformaciones muy difíciles, sino que debemos ser agentes de cambio para muchos de nuestros hermanos laicos, tal y como lo hizo Jesús.
En la actualidad tenemos dos tipos de obras de misericordia que podemos ejercer con nuestro prójimo y con nosotros mismos. Existen las obras de misericordia corporales y las espirituales. Debemos proponerlas conocerlas bien, no solo para Cuaresma, sino para implementarlas en nuestra vida diaria. Por fe, puedo decir que desde que las conocí ha sido un paso gigante en mi vida espiritual. Son obras que llenan tu corazón, pero más el corazón del necesitado.
Las mismas me han ayudado a desarrollar más a fondo mi amor a Jesús de la Divina Misericordia, a entender la óptica del sufrimiento y a consolidar múltiples redes de oración para esa person que así lo necesitan. Dese la oportunidad de conocer las mismas, Jesús de la Divina Misericordia nos la ofrece sin costo alguno pero como una práctica de apertura en nuestra vida espiritual.
El centro de la devoción de ls Divina Misericordia son las obras que hacemos en el propio nombre de lo Misericordia, en si. Sin obra no hay fe, se vuelve una fe vacía. Las obras de misericordia se le llaman como respuestas en la fe mediante las cuales asistimos a todo el que si las necesite (cf. Is 58, 6-7; Hb 13, 3). Ejemplos básicos de estas obras son: aconsejar, confortar, aconsejar, enseñar, perdonar y sufrir con paciencia. Las obras de misericordia que le llamamos “corporales” son las que consisten en dar de comer al hambriento, dar techo a quien no lo tiene, vestir al desnudo, visitar a los enfermos y a los presos, y enterrar a los muertos (cf Mt 25,31-46).
Las obras de misericordia “espirituales” las vemos cuando rogamos a Dios sobre todo las cosas, enseñar al que no sabe con amor, corregir al que se equivoca, dar un buen consejo, orar por los vivos y muertos y sufrir con paciencia y amor los defectos de los demás.
¡Vivamos con fervor estas obras en esta Cuaresma para seguir caminando el camino estrecho que la prueba nos coloca! Recuerden que detrás de cada obra, está Jesus impulsando su piedad, compasión, misericordia amor y ayuda. No olviden vivir su Cuaresma con fe y pureza. ¡ sé un portavoz de Jesus en la Tierra!



