La continuidad, la sinodalidad y la comunión fraterna de los Obispos de la Conferencia Episcopal Puertorriqueña (CEP) con el Papa León XIV tuvo un tiempo y espacio privilegiado con la visita Ad Limina Apostolorum 2026 que se llevó a cabo de 19 al 23 de enero en Ciudad del Vaticano. No fue una simple visita, más bien, una jornada en la que los obispos boricuas sostuvieron una serie de encuentros en los distintos dicasterios y la audiencia con el Santo Padre para presentar el producto del trabajo pastoral y sinodal del período de vida y camino eclesial.
La expresión latina que nombra la visita significa: A los umbrales de los Apóstoles. Es parte de una antigua tradición de la Iglesia Católica para visitar las tumbas de los Apóstoles Pedro y Pablo. Guarda un sentido de continuidad de la Iglesia a través del tiempo, al tener en cuenta que la CEP realiza esta peregrinación espiritual de comunión fraterna cada cinco años aproximadamente. Y también, se hace evidente una plegaria contundente a Dios por las intenciones y desafíos de atraviesa Puerto Rico. No se trata de entregar data estadística, sino más bien una pausa para reflexionar y discernimiento sobre ese camino desde la perspectiva de Iglesia Universal.
Esta visita Ad Limina 2026 tuvo varias particularidades. Es la primera conferencia episcopal del continente americano que recibe el Papa León desde el inicio de su papado. Y es el período más largo desde la visita anterior del 2015, teniendo en cuenta que la del 2000 fue suspendida por causas pandémicas. Bien es cierto que las reflexiones desde los dicasterios y con el Santo Padre no se hacen pública, por eso esta visita 2026 contó con un equipo para buscar presentar la mayor cantidad de información, imágenes y expresiones en la medida de lo posible para hacer disponible esta jornada al pueblo santo atento por las redes sociales y en las páginas de este semanario.
A continuación, una cronología de los pasos de los obispos puertorriqueños en su peregrinación a la Santa Sede y a la llamada “Ciudad Eterna”:
Días previos: Cada rostro boricua está presente
Los días anteriores al comienzo de la visita, Mons. Eusebio Ramos Morales, Presidente de la CEP y Obispo de la Diócesis de Caguas, en un vídeo difundido, pidió insistentemente la oración del pueblo. El Obispo Eusebio sostuvo: “Cada comunidad parroquial, cada familia, cada joven, anciano y cada agente de pastoral está presente en esta visita. No viajan físicamente a Roma, pero caminan espiritualmente con sus obispos y nos acompañan con su oración” y “cuando oremos en la tumba de San Pedro llevaremos la fe de nuestras comunidades”.

Primer día: Adhesión al Papa
A las 7:30 de la mañana del lunes 19 de enero, arrancó la jornada desde la Archibasílica de San Juan de Letrán. El festín eucarístico, pórtico de los días de comunión apostólica, fue presidido por Mons. Roberto Octavio González Nieves, O.F.M., Arzobispo de San Juan de Puerto Rico. Desde la Basílica papal de San Juan de Letrán, “que es la catedral como obispo de Roma venimos para así afirmar nuestra adhesión al Papa -León XIV- como cabeza de nuestra Iglesia”, afirmó el Arzobispo Roberto. El primado de Puerto Rico ha participado de visitas ad limina desde la década del 1990, al haber sido nombrado obispo auxiliar para la Arquidiócesis de Boston, Massachusetts, en 1988.
Posteriormente, los obispos pasaron por el Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral donde se discutieron las deportaciones masivas y la dura realidad de la migración al archipiélago boricua por parte de hermanos en el vecindario caribeño y que en muchas ocasiones convierten el hermoso Mar Caribe en Mare mortis (Mar de muerte). Allí se abordó el tema de la “casa común” y la crisis ambiental. Luego, fueron al Dicasterio para la Evangelización de los Pueblos.

Segundo día: Ante la tumba de Pedro
Uno de los momentos más icónicos de la visita se dio durante la mañana romana del 20 de enero ante la tumba de San Pedro Apóstol bajo el baldaquino de Bernini y el altar mayor, al descender al subsuelo y zapata de la Basílica vaticana, que es la iglesia más grande del mundo. La Santa Misa bajo la Basílica de San Pedro —a las 7:15 de la mañana— fue presidida por Mons. Eusebio Ramos. Los arcos, la acústica y las luces del lugar santo crearon un ambiente de devoción y vivencia especial del acontecimiento eucarístico celebrado. El clamor por Puerto Rico fue la plegaria constante.
El Presidente de la CEP pidió a Dios: “Confírmanos en la fe, como Pedro, para ser pastores en el Pueblo de Dios con espíritu sinodal misionero”. Fue esa sinodalidad misionera uno de los temas centrales de su homilía rica en catequesis ante la tumba del apóstol de Jesús. “Reafirmemos nuestro compromiso con la comunión para responder con mayor eficacia a la vida pastoral, renovándonos, reconciliándonos y compartiendo vida y la vida ministerial en la realidad histórica y social de nuestro País. Tengamos presente que la dinamicidad sinodal misionera es un signo de los tiempos. Es un signo que nos interpela y nos llama con urgencia a dar pasos y tomar opciones, no siempre gustosos y a tono con nuestras visiones de vida. Luego, estando aquí, en la casa madre, sobre la tumba del Apóstol Pedro, vale que nos acerquemos, contemplemos y oremos juntos”, dijo el Obispo Eusebio con voz profética.
Al final de la celebración, los Obispos tuvieron un momento de silencio ante la sepultura de San Pedro para luego visitar también la tumba de San Pablo VI. Se tomaron la ya tradicional foto con la bandera de Puerto Rico. Posterior a la misa, la jornada fue completa con la visita al Dicasterio para los Obispos, el Dicasterio para la Doctrina de la Fe, Dicasterio para el Clero y la Secretaría de Estado y la Sección para las Relaciones con los Estados y las Organizaciones Internacionales.

Tercer día: “Como María, decimos sí, sin reversas”
La peregrinación mañanera del 21 de enero señaló a la Basílica Santa María la Mayor, que es corazón de la devoción mariana de las cuatro basílicas papales. En este recinto santo se encuentran las reliquias del pesebre o cuna del Niño Dios, según la tradición, y la tumba del Papa Francisco, de feliz memoria. La Santa Misa —a las 7:30 de la mañana— fue presidida por Padre Obispo Rubén Antonio González Medina, CMF, Obispo de la Diócesis de Ponce, en la capilla donde se encuentra las reliquias del pesebre bajo el altar mayor en la nave central de la Basílica. Las plegarias por Puerto Rico fueron el eco en el recinto santo mariano.
Padre Obispo Rubén especificó que la visita coincide con este Año Jubilar por los 50 años de la Coronación Canónica de Santa María Madre de la Divina Providencia y por ello “sentimos con fuerza que María sigue custodiando nuestro caminar y conduciéndonos a Cristo”.
Luego explicar las lecturas, fijó su mirada en la llamada de la Iglesia a sanar y liberar. “En el contexto de la visita ad limina, este Evangelio es una llamada clara para la Iglesia: estamos enviados a extender manos secas, a sanar heridas, a liberar la vida allí donde el legalismo, la indiferencia o el miedo la han paralizado. La autoridad en la Iglesia, como la de Cristo, no se ejerce para condenar, sino para dar vida. María, Madre solícita, nos enseña esta actitud: ella se adelanta a las necesidades en Caná y nos dice siempre: Hagan lo que Él les diga”, precisó Obispo Rubén. Al concluir la celebración, los prelados oraron juntos ante la tumba del Papa Francisco.
Posteriormente, visitaron el Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida, el Dicasterio para la Comunicación y la Secretaría General del Sínodo.

Cuarto día: Protectora, Borinquen te aclama, patrona te llama…
Este día la dinámica cambió. El 22 de enero primero se realizaron primero las visitas a varios dicasterios. Los obispos tocaron las puertas del Dicasterio para la Cultura y la Educación, el Dicasterio para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica y el Dicasterio para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos. Luego, los obispos de Puerto Rico visitaron —fuera del programa oficial— a la Iglesia de los Santos Biagio e Carlo ai Catinari de Roma, donde se encuentra el cuadro original de Nuestra Señora Madre de la Divina Providencia, patrona nacional de la nación puertorriqueña. La Eucaristía fue presidida por Mons. Tomás Godrés González González, Obispo Auxiliar de la Arquidiócesis de San Juan de Puerto Rico.
El Obispo Tomás, en su elocuente homilía, tuvo palabras de gratitud por la visita Ad Limina. La Eucaristía tuvo unos denominadores comunes entre los presentes: un fuerte ánimo mariano, el llevar en las intenciones a los rostro y corazones de los puertorriqueños en la plegaria a Dios y la solicitud de protección de la Virgen de la Providencia para todos los boricuas. El himno de la patrona nacional resonó con fuerza para culminar la Santa Misa. El día coincidió con el cumpleaños de Mons. Luis Francisco Miranda Rivera, O.Carm., Obispo de la Diócesis de Fajardo-Humacao, a quien le cantaron cumpleaños con unos refrigerios en la sacristía luego de terminar la celebración.
Desde la capilla, el Arzobispo Roberto, en un mensaje para las redes, precisó: “Aquí se encuentra la imagen original de Nuestra Señora Madre de la Divina Providencia. La saludamos con mucho cariño y agradecemos su intercesión por todas las familias, jovenes, ancianos, pobres, enfermos y necesitados que habitamos en Puerto Rico. Les enviamos un fuerte abrazo fraterno. Queremos caminar con ustedes en la oración Y la caridad”.

Quinto día: Encuentro con el Santo Padre
Llegó el tan esperado día de la audiencia con el Papa León XIV, el viernes 23 de enero. Los dos autobuses partieron a las 8:00 de la mañana y a los pocos minutos llegaron a los portones de la Ciudad de Vaticano con los controles de seguridad propios al entra a un país; en este caso el más pequeño del mundo con solo 44 hectáreas. Al adentrarse por las estrechas calles entre y dentro de los edificios, con varios puntos de seguridad, la delegación boricua arribó a la plazoleta Cortele Di San Damaso, donde se ingresa de manera oficial al Palacio Apostólico y desde donde la guardia suiza identifica la cercanía de la presciencia del Santo Padre. Anterior al encuentro al momento más esperado de la visita, se dio el encuentro del Papa con de las altezas reales el gran duque Guillermo V y la gran duquesa Estefanía de Luxemburgo para un importante intercambio de ideas sobre la situación actual europea.
Al filo de las 10:00 de la mañana los Obispos de Puerto Rico ingresaron a la oficina, saludaron al Papa León. Primero, aconteció el saludo protocolar. Cada obispo pasó y saludó al Sumo Pontífice. Tras ellos, pasó el equipo de acompañantes de los obispos —un pequeño grupo de sacerdotes y laicos puertorriqueños— y saludaron al Papa para recibir la bendición en grupo y salir rápidamente.
Segundo, continuó la entrega de los presentes. Trascendió en un vídeo de Vatican News que luego de la foto oficial con el Papa, el Obispo Eusebio hizo entrega de un presente: la talla de los Tres Santos Reyes con la bandera del artesano Juan Enrique Hernández de Aguas Buenas. Mons. Ángel Luis Ríos Matos, Obispo de la Diócesis de Mayagüez, obsequió al Papa una talla de San Pedro del artesano Santos Edgardo Ortiz, natural de Cabo Rojo y residente de Ramey en Aguadilla; comunidad que acogió la edición 39 de la Asamblea General Ordinaria del CELAM del 16 al 19 de mayo de 2023 y de la que el hoy Papa participó en calidad de presidente de la Pontificia Comisión para América Latina. Y el Obispo Luis Miranda café 100% de Puerto Rico.
Tercero, en un ambiente de paternidad y comunión, se sentaron los obispos y el Santo Padre en la oficina papal. El Presidente de la CEP articuló su mensaje que expresó elocuentemente los desafíos, compromisos y esperanzas de la Iglesia de Puerto Rico al Sucesor de Pedro, León XVI. Fue entonces que el Santo Padre pronunció su mensaje a los Obispos y la Iglesia que peregrina en Puerto Rico. A esto le siguió un diálogo, preguntas y la despedida con la bendición paternal del Vicario de Cristo.

Concluye la visita desde San Pablo Extramuros
Tras el encuentro con el Papa, a las 5:00 de la tarde, los Obispos se trasladaron a la Basílica de San Pablo Extramuros de Roma para celebrar la Santa Misa que concluyó la visita Ad Limina. Presidió Mons. Alberto Arturo Figueroa Morales, Secretario/Tesorero de la CEP y Obispo de la Diócesis de Arecibo, quien insistió en su homilía que “la salvación es la meta, la predicación el camino, la caridad, el estímulo”. Emotivamente citó en varios momentos las palabras del Apóstol de los gentiles. En un ambiente sublime y de gratitud culminó la visita con los obispos ante la tumba del Apóstol Pablo.
Desde la Basílica el Obispo Luis Miranda, en mensaje para las redes, aprovechó para decir al pueblo de su Diócesis de El Yunque que “han estado en mis oraciones en las Eucaristías que hemos celebrado en esta Visita Ad Limina”. Por su parte, Mons. Ángel Luis Ríos añadió en su respectivo mensaje que “sigan orando por nosotros para seguir el trabajo, la evangelización y la fortaleza para celebrar los 50 años de la Diócesis de Mayagüez y los 50 años de la coronación canónica de la Providencia como patrona puertorriqueña”.



