UNA VOCACIÓN ADULTA CONSAGRADA AL SERVICIO
En una emotiva ceremonia celebrada el lunes, 24 de junio, que coincidió con la solemnidad de San Juan Bautista, el seminarista Julio Motta Cintrón fue ordenado diácono transitorio en la Catedral de San Juan. La ceremonia fue presidida por Mons. Roberto González, Arzobispo de San Juan de Puerto Rico, y contó con la presencia del Obispo Auxiliar de San Juan de Puerto Rico, Mons. Tomás González, el Obispo de la Diócesis de Fajardo-Humacao, Mons. Luis Miranda y un templo lleno de feligreses, todos reunidos para celebrar esta importante consagración.
La homilía incluyó una afirmación poderosa del Arzobispo González: “La Eucaristía no es la fiesta de los mudos, sino de los que proclaman con su boca la alabanza de Dios”, en referencia al testimonio evangelizador de San Juan Bautista, patrón de la Arquidiócesis, la ciudad capital y la Isla. El Arzobispo también destacó la importancia de la vocación diaconal como un llamado al servicio y a la proclamación activa del Evangelio centrando su mensaje en cuatro aspectos fundamentales para la vida diaconal de Julio: oración, servicio, coherencia y misión. “Que tu vida sea de oración, para el servicio, coherente, misionera”, enfatizó.
Vida de oración
“La oración de Jesús en silencio fue un esfuerzo grande para crear un ambiente apropiado”, explicó el Arzobispo, subrayando la importancia de una vida de oración profunda y constante. Esta dimensión es esencial para todo diácono y consagrado, pues es a través de la oración que se fortalece la relación con Dios y se obtiene la gracia necesaria para el servicio.
Servicio
El servicio es otro pilar fundamental de la vida diaconal. “Jesús acogió a los poseídos y atendió a los marginados y excluidos, rechazados, víctimas de todo tipo de abuso. Jesús los iba integrando a vivir en comunidad”, recordó el Arzobispo. Julio es llamado a seguir este ejemplo, dedicándose a los más necesitados y trabajando por la justicia y la integración como ministerio particular de los diáconos llamados a atender de manera especial la caridad en la Iglesia.
Coherencia
La coherencia en la vida y la misión de un diácono es indispensable. “Llevamos el mensaje de Jesús con valentía y alegría. Evita una vida doble. Pide la gracia de vivir lo que predicas, fiel a la Palabra”, exhortó el Arzobispo. Esta coherencia es vital para ser un testimonio auténtico del Evangelio en el mundo, siguiendo el ejemplo de San Juan Bautista que entregó la vida por la causa de Jesús.
Vocación Misionera
El Arzobispo también hizo un llamado a Julio a mantener siempre una conciencia misionera como la tuvo Jesús, especialmente yendo allí donde el mensaje del Reino debía ser anunciado. La misión de un diácono va más allá, buscando siempre llevar el mensaje de Cristo a todos los rincones posibles. Este llamado toma relevancia en nuestro país ante la celebración del Sexto Congreso Americanos Misionero (CAM6) Puerto Rico 2024 que tendrá lugar del 19 al 24 noviembre próximo en Ponce.
La ordenación de Julio Motta marca la segunda vocación adulta al sacerdocio en la parroquia Santísimo Redentor en Fajardo, de dónde es originario. En su agradecimiento, Julio mencionó a su familia, especialmente a su madre y sus hijas, así como a los feligreses que lo han apoyado en su camino.
Un junte del coro de la Parroquia Santa Teresa de Bayamón acompañó con cantos la liturgia, mientras que los formadores del ahora diácono, incluyendo a Mons. Leonardo Rodríguez, P. Carlos Santiago, P. Edwin Londoño, P. Jaime Ortiz, entre otros fueron reconocidos por su guía y apoyo. También estuvieron presentes representantes de las parroquias Santísima Trinidad en Levittown, San Francisco de Sales en Cataño y María Madre de Misericordia en Torrimar, donde Motta ha vivido su experiencia pastoral y formativa reciente.
El recién ordenado ha recorrido un camino espiritual de 12 años bajo la dirección espiritual del Padre Jaime Reyes, quien ha sido una guía constante en su formación. Este largo y dedicado proceso va llegando a su culmen con la ordenación diaconal, un testimonio de fe, perseverancia y dedicación al servicio de Dios y de la comunidad.
Al concluir, el diácono Julio ofreció una ofrenda floral a Nstra. Sra. Madre de la Divina Providencia y el Arzobispo invitó a la comunidad a seguir rezando por la perseverancia de Julio y por todos los diáconos, sacerdotes y consagrados, pidiendo la gracia de seguir viviendo su vocación con fidelidad y entrega.
Fotos: José Santiago
Jonathan Colón Hernández
Para El Visitante



