El humilde barrio Calabazas de Yabucoa vio nacer hace 81 años a Víctor Ortiz Reyes (conocido como Vitín), el tercero de diez hijos de Bernardo Ortiz y Carla Reyes. En el seno de esta familia católica se inculcaron los valores cristianos de fe y de oración.
“Desde mi niñez mis padres me enseñaron a conocer a Dios, y en eso seguí creciendo, en la enseñanza cristiana católica. Rezaban el rosario todos los días a las 7 de la noche”, mencionó Ortiz Reyes. Recordó además que tenían que caminar bastante para dirigirse a la capilla más cercana y poder asistir a misa.
En su niñez y juventud “Vitín” fue legionario de María, catequista y participó de varios retiros, como Juan XXIII, Cursillos de Cristiandad y Emaús. Actualmente lleva alrededor de 31 años sirviendo como ministro extraordinario de la Comunión y 20 años realizando la labor de sacristán en su parroquia Nuestra Señora del Carmen, de la Diócesis de Fajardo-Humacao, cuyo párroco es el padre José Colón Otero.
Una semilla que continúa dando frutos en Humacao
Vitín formó una familia junto a Andrea Arroyo Castro hace 54 años y juntos procrearon ocho hijos. Mencionó que ese aprendizaje de fe que tuvo en su niñez y juventud, le ayudó a educar a sus hijos junto a su esposa, en un hogar cristiano. “Dándoles el buen ejemplo, llevándolos a la iglesia, a la catequesis, todos han crecido en esa enseñanza cristiana. También rezando el rosario todos los días con ellos”, contó Ortiz Reyes sobre la educación que le brindó a sus hijos en el barrio Punta Santiago, de Humacao.
Vitín continúa sirviendo diariamente en la misa como sacristán y ministro extraordinario de la Comunión. “Hago las cosas con mucha fe, con mucho amor y con mucho deseo de que las cosas queden bien ante Dios y ante los hermanos, para que puedan ver el ejemplo que les pueda dar y muchos puedan crecer, y todo para la gloria de Dios”, comentó el yabucoeño, quien laboró por 41 años en la Policía de Puerto Rico.
¿Cómo fortalece su fe diariamente?
Para fortalecer su fe y su relación matrimonial, Víctor y Andrea participaron en varios retiros matrimoniales. Actualmente cuida también a su esposa -con la ayuda de sus hijos- quien padece de la condición de Alzheimer. Además, mencionó a El Visitante que diariamente realiza la liturgia de las horas, oraciones en la mañana y en la noche, medita los evangelios de cada día y reza el santo rosario.
Víctor, quien toca el instrumento del cuatro puertorriqueño y colabora en el coro de su parroquia, es devoto del uso del escapulario, a varias advocaciones de la Santísima Virgen María, al Sagrado Corazón de Jesús y a la Divina Misericordia.
Su hija Ivonne resaltó que en la comunidad parroquial Víctor se ha dado a conocer por su frase “hay que orar”. “Ya mucha gente dice, en momentos difíciles, como dice el hermano “Vitín”, hay que orar”.



