La Misericordia de Dios es para todos y se renueva todas las mañanas. Recién celebramos la Gran Fiesta de la Divina Misericordia, nuestros corazones están renovados y llenos de fervor ante la celebración de la Pascua. Esta fiesta se vuelve en otro foro y en otra nueva oportunidad para entregarnos completamente a Jesús.
En busca de una nueva oportunidad para seguir nuestro proceso de transformación, en el fondo, te invito a que esperes lo mejor. ¿Por qué? Porque cuando sabemos esperar con esperanza, optimismo y confianza el escenario lo podemos ver distinto. No deja de ser complicado, pero no imposible, porque para nuestro Jesús, no hay nada imposible.
Sin embargo, cabe destacar, que como toda nueva oportunidad, vendrá acompañada de retos que pueden probar nuestra fe. No debemos tener miedo si esto ocurre, caminamos con un poderoso gigante lleno de bondad y amor, a nuestro lado.
La respuesta más común cuando reconocemos que no está todo perdido, es respirar hondo y meditar los próximos pasos a seguir, esta vez, mejor pensados. He aquí cuando podemos identificar de una mejor manera, los beneficios y regalos que Dios nos ofrece a través de su Misericordia. Tomen nota de algunos de ellos para que los mismos los sostengan en continuo proceso de transformación:
1.Alivio- Dios es siempre nuestro consuelo aún en los momentos más oscuros de tu vida.
2.Dignidad- Dios nos levanta a pesar de nuestras caídas y angustias, jamás deja a sus hijos en vergüenza.
3.Vida eterna- Dios nos ofrece uno de sus mejores regales como es este, un regalo que supera todo.
4.Transformación en el espíritu-Dios nos transforma para que gestionemos en obras concretas. La palabra de la mano con la acción en el corazón.
5.Consuelo- Dios es nuestro bálsamo ante las dolencias y dificultades.
6.Paz-Solo Dios nos hace sentir una paz que no la ofrece el plano terrenal.
7.Discernimiento- Dios afina el mismo para que nuestros ojos espirituales nos ayuden ver con mejor claridad cualquier circunstancia.
La Misericordia de Dios nos salva, nos redime y nos hace laicos menos tibios. Nunca dudes, que aún en nuestra miseria humana y del corazón, Él siempre está esperándonos con los brazos abiertos. Su amor y misericordia no esperándonos condicionada. Tanto su amor como su Misericordia es grande y las mismas se traducen en grandes bendiciones y beneficios para tu vida. ¡Jesús en Tí Confío!



