Con gran alegría y gratitud, nos reunimos como diáconos delegados de la Arquidiócesis de San Juan de Puerto Rico, acompañados por nuestro director espiritual, el P. Aníbal, y por D. Martín Rosado, delegado de Asuntos Diaconales para el Arzobispo. Este encuentro nos brinda la oportunidad de reflexionar y celebrar nuestro ministerio diaconal en el marco del Jubileo de Diáconos, un tiempo de renovación espiritual y de reafirmación de nuestro compromiso con el servicio a la Iglesia y a la comunidad.
El Jubileo es un tiempo especial de gracia que nos invita a profundizar en nuestra vocación y misión como diáconos, recordándonos que hemos sido llamados a ser servidores del amor de Cristo en el mundo. En este camino de fe, nos unimos en oración por el Papa Francisco, quien nos guía con su ejemplo de humildad y entrega al servicio del Evangelio.
A lo largo de este Jubileo, queremos fomentar un espíritu de unidad y colaboración entre todos los diáconos de nuestra arquidiócesis. Juntos, fortaleceremos nuestros lazos y compartiremos experiencias que nos ayuden a crecer en nuestra vida espiritual y en nuestra labor pastoral. Cada uno de nosotros desempeña un papel fundamental en la vida de la Iglesia, y es a través de nuestra entrega y servicio que podemos llevar el mensaje de Cristo a quienes más lo necesitan.
Nos comprometemos a ser instrumentos de paz y esperanza en nuestras comunidades, llevando la luz de Cristo a los rincones más oscuros y siendo voz de los que no tienen voz. Que este Jubileo nos inspire a vivir nuestra vocación con renovado fervor y a abrazar con alegría el llamado a servir.
Oremos juntos, pidiendo la intercesión de la Virgen María, para que nos guíe y fortalezca en nuestra misión. Que el Espíritu Santo ilumine nuestro camino y nos conceda la sabiduría necesaria para ser verdaderos servidores del Evangelio.



