Desde la Parroquia San José de Gurabo, Maritza Gómez Agosto habla del reto del miedo y de su compromiso con el futuro de la misión y con la delegación de la Diócesis de Caguas para el CAM6 Puerto Rico 2024. Además, presenta su testimonio relacionado con los signos del congreso.
“Creo firmemente que después del CAM6 va a haber un resurgir de nosotros como laicos, como Iglesia, para lanzarnos a la calle. Hay un gran desafío que verdaderamente debemos reflexionar y trabajar, que es la cultura del miedo. Ante una sociedad como la de Puerto Rico, donde la criminalidad, la corrupción y otros detonantes que existen en el país van creando esta cultura de miedo. Somos hijos de Dios y, como dice la palabra, si Dios está conmigo, ¿quien contra mí? Pues, debemos trabajar fuertemente la cultura del miedo. No podemos tener miedo para lanzarnos a la calle para poder visitar la gente. Miedo a tocar puertas y ver la realidad que Puerto Rico tiene. Eso fue lo que hizo Jesús en su tiempo, caminó toda Galilea toda la periferia, la caminó hasta llegar a Jerusalén. Nosotros tenemos que internalizar sin miedo. Lanzarnos, porque el Señor está conmigo y debemos superar esta cultura del miedo. Debemos cambiar esa cultura”, sentenció Maritza.
Sobre los signos del congreso, afirmó lo siguiente. “Doy testimonio de la acogida que le ha dado el pueblo a la antorcha del CAM6 aquí en la diócesis criolla. Algunas parroquias hicieron caravanas espectaculares. Salieron con música, entusiasmo, con la alegría de ir a otras parroquias para saludar a los hermanos. Estamos contentos con toda la acogida que se le dio a la peregrinación de la antorcha aquí. Eso ha sido un gancho para poder prepararnos para el Congreso. Y fue algo bien bonito. La gente se lo tomó en serio y se prepararon. Por ejemplo, la parroquia de la Inmaculada Concepción, en Las Piedras, preparó las banderas y acogieron con mucho entusiasmo la antorcha”, ratificó.
Reveló que tuvieron una experiencia misionera en Gurabo. Durante un curso tuvieron una experiencia misionera en octubre 2023 que involucró a la catequesis. “Como había persona que no podían caminar, se quedaron en el centro en oración, mientras diferentes grupos divididos en equipos se movieron a visitar 6 ó 7 comunidades. Mientras estábamos viniendo de los barrios, hacia el pueblo, cuando llega el grupo a un semáforo se encuentra con otros hermanos de otra denominación cristiana. Estaban allí haciendo oraciones por las personas y también recolectando dinero para un viaje misionero que tenían. Detuvieron nuestro grupo y le preguntaron que estaban haciendo. Los nuestros dicen que son misioneros de la Iglesia Católica y también ellos comparten lo que están haciendo y en ese diálogo terminaron todos en la calle haciendo oración y con el compromiso de que ellos iban a orar por nosotros y nosotros por ellos. Esta experiencia se puede hacer, podemos salir a la calle, encontrarnos con todos nuestros hermanos. Lo que hace falta es ese abrazo solidario. Esa palabra precisa, esa entrega de amor en ese preciso momento, porque ellos lo van a ver de una manera maravillosa”, relató.
Con fe y esperanza, sueña que luego del CAM6 se pueda aumentar la misión, la solidaridad y lanzarnos a la calle para alcanzar a los necesitados con oración y la Palabra de Dios con la fuerza del Espíritu, testigos de Cristo, hacia las periferias.
Comisión de Animación Misionera
CAM6



