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El primer hombre y la primera mujer, Adán y Eva, cayeron ante la tentación. Hemos sido, somos y seremos tentados. Hasta Cristo fue tentado. Lo evidente es que la prueba, como el agua sanadora y el fuego purificador, sirven para demostrar que lo aprendido es parte de nuestras vidas y no palabras huecas. Coincide el “domingo de las tentaciones” con el tema de la soberbia.

“Somos más famosos que Jesucristo” dijo John Lennon de los Beatles y “ni Dios podrá hundir este barco” afirmó supuestamente el dueño del Titanic. Más allá de lo polémico o temerario, estas frases tal vez hablan de un anhelo exagerado y soberbio; de un querer ser más grande, fuerte, famoso, trascendente e influyente que nadie. ¿De tal magnitud que reta Dios mismo? En efecto, la soberbia: “Consiste en una estima de sí mismo o amor propio indebido, que busca la atención y el honor y se pone uno en antagonismo con Dios”, (Catecismo de la Iglesia Católica, núm. 1866).

Las secuelas de los que se embriagan de poder son: la injusticia, el atropello, la vanidad, el orgullo, la imposición, la humillación, las apariencias y muchos más. Algunos disfraces soberbios son: la soberbia intelectual, una aparente sabiduría revestida de rigor y orgullo altivo; la necedad de la aparente coherencia que busca cambiar principios y no cambiar la conducta inmoral; idolatría que es la vanidad y culto a la belleza; la resistencia a envejecer; y el fanatismo (político, religioso o de cualquier tipo) que es la irracionalidad que lleva al sectarismo. 

¡Bienaventurados los humildes! Uno de los ecos mayores en el Nuevo Testamento es ser humildes. El ejemplo máximo y supremo de la humildad es Jesucristo. Es humilde el que vive la verdad de la realidad, el que se reconoce hijo de Dios y vive sin apariencias. Consecuencia de la humildad es contemplar la belleza de la creación, la paz, la alegría, el servicio al prójimo, la entrega, la generosidad y la oración. Es como el primer paso para ascender a lo trascendental. Recordar la dinámica entre el publicano y el fariseo…

El humilde es sal y luz, sabe colocarse delante de Dios, reconocer  su grandeza. Sabe perdonar, comprender y cómo enfrentar con alegría y paz cada situación. En esta Cuaresma 2023, estamos llamados a la conversión; estamos llamados a la confesión. Las fuentes de la humildad son: la Eucaristía, la oración, las Sagradas Escrituras, auxiliar a los rostros sufrientes de Cristo, realizar las 14 obras de misericordia, es tener el modo de ser y actuar de Jesús… Reflexión: ¿He bebido de las fuentes de la humildad? 

Enrique I. López López

e.lopez@elvisitantepr.com 

Twitter: @Enrique_LopezEV 

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