Fé y Razón: Las espinas sobre el Sagrado Corazón de Jesús 

En las imágenes del Sagrado Corazón de Jesús aparece una corona de espinas rodeando el Corazón Divino. En estas representaciones se ve un corazón sin movimiento, y por ello se piensa que, si no se mueve, las espinas que lo rodean no le provocan ningún dolor. Sin embargo, el Sagrado Corazón está vivo y late continuamente. La Pasión de Jesús está en Acto Presente y como está rodeado de espinas, en cada latido, el Sagrado Corazón es punzado por las espinas. El corazón late entre 60 a 100 veces por minuto. Esto provoca un dolor continuo, de segundo a segundo. 

Analicemos el significado de las espinas en el contexto bíblico de la historia de la Salvación. Las espinas brotaron en la tierra a causa del pecado de Adán y Eva (Génesis 3:17-19) Más tarde, Abrahán sacrificó un carnero que estaba atrapado por unas zarzas, (Gen 22, 13) que son arbustos colmados de espinas en lugar de su hijo. Además, Isaías profetiza que el Mesías, será un cordero sin pecado que mansamente es llevado al matadero. (Is 53, 7-8) 

Durante la pasión de nuestro Señor, los soldados del gobernador trenzaron una corona de espinas y se la pusieron en la cabeza a Jesús (Mateo 27, 24-31). Como si fuera un rey coronado por ellos, se arrodillaban ante Él y se burlaban. La corona de espinas fue un símbolo morboso para el escarnio de Jesús, matándolo emocionalmente con lo que llamamos “bullying”.  Sin saberlo, los soldados reconocieron a Jesús como rey. 

En términos físicos, la corona de espinas probablemente le produjo dolor a Jesús. Además, el sangrado debe haber sido abundante debido a la alta cantidad de vasos sanguíneos en el cuero cabelludo y la cara. Este sangrado fue parte de la prolongada agonía del Señor. 

Al coronarlo de espinas, los soldados profetizaron lo que estaba por suceder en la Pasión: revelar el papel sacerdotal de Jesús. Las espinas prefiguraron su obra sacerdotal, pues aquel que no conoció pecado, tomó nuestros pecados (2 Corintios 5:21). De esta forma, Jesús tomó sobre sí el castigo que le correspondía a la humanidad. Así Jesús redimió con su pasión y muerte el antiguo pecado de Adán y de la humanidad. 

De hecho, a través de la historia varias estigmatizadas han llevado las marcas de las espinas sobre su cabeza, entre ellas santa Rita de Cassia, san Catalina de Siena, santa Gema Galgani y la beata Ana Catalina Emmerick, entre otros. A veces se confunde este estigma con la “espina en la carne” del apóstol Pablo (2 Cor 12, 7). Este último se refiere a una enfermedad o sufrimiento personal. Es importante mencionarlo, pues podemos unir nuestras dolencias al de Cristo, dándole así un valor salvífico, como nos explicó san Juan Pablo II.1 

Resumiendo, las espinas en el Sagrado Corazón de Jesús simbolizan el intenso sufrimiento emocional y físico de la Pasión del Señor, causado por nuestros pecados, cuya deuda pagó.  Las espinas nos recuerdan que Jesús es la víctima sacrificada por la humanidad. Nos recuerdan cómo el pecado humano continúa hiriendo el amor divino. El dolor causado por las espinas representa el tormento causado por la indiferencia y pecados de los bautizados que olvidan el amor de Jesús Eucaristía, prefiriendo el mundo.  

Si lo vemos a través de los grupos etarios: Las espinas representan también a los niños, que prefieren sus juegos y sus diversiones, a la oración y a la penitencia. Representan a los jóvenes, que prefieren seguir los impulsos, antes que considerar sus cuerpos como templos del Espíritu Santo. Las espinas representan a los adultos que dejan en el más completo olvido el culto debido a Dios. Las espinas representan a los ancianos, que viven la última etapa de su vida sin ofrecer sus sufrimientos, y sin pensar que les falta poco para encontrarse con su Creador. 

El Sagrado Corazón está rodeado de espinas y su dolor más grande se debe a la frialdad y a la indiferencia de aquellos llamados a reparar, con actos de amor y adoración a su Presencia Eucarística, las ofensas con las que Jesús es ofendido cada día. 

Además, las espinas del Sagrado Corazón nos recuerdan que el amor de Jesús es manso, humilde y paciente. Es capaz de soportar tanta humillación para redimirnos. 

Los invito a amar el Sagrado Corazón de Jesús, a adorarlo, a alabarlo en cada Sagrario, en cada Custodia.  

Mas leídos

Les presento a mi sucesor

Me conmueve profundamente este momento porque les estoy presentando...

Con guitarra y voz, Adriana Sofía convoca a la oración en Mayagüez

La cantautora católica y ganadora de Enviados Puerto Rico, Adriana...

Un llamado a caminar juntos con fe y esperanza 

Catedral y Basílica Menor de San Juan Bautista 6...

Gracias por haberme permitido ser su obispo 

Queridos hermanos y hermanas de la amada Iglesia que...

Mons. Eusebio Ramos: «Ponce recibe a un pastor probado en el servicio al Pueblo de Dios»

Mons. Eusebio Ramos Morales, Arzobispo electo de San Juan...

Topics

Les presento a mi sucesor

Me conmueve profundamente este momento porque les estoy presentando...

Con guitarra y voz, Adriana Sofía convoca a la oración en Mayagüez

La cantautora católica y ganadora de Enviados Puerto Rico, Adriana...

Un llamado a caminar juntos con fe y esperanza 

Catedral y Basílica Menor de San Juan Bautista 6...

Gracias por haberme permitido ser su obispo 

Queridos hermanos y hermanas de la amada Iglesia que...

Mensaje del Delegado Apóstolico en la ordenación Episcopal de Monseñor Geraldo Ramírez Torres

Queridos hermanos y hermanas, queridos amigos, querido Monseñor Geraldo Ramírez Torres: Hoy...

La salvación es para todos (hasta para los no católicos)

Siguiendo la temática de semanas anteriores, el Profeta Isaías...

Edicción 33 (2026) Un nuevo tiempo para caminar juntos

La edición 33 de El Visitante de Puerto Rico...

Artículos Recientes

Categorías Populares