En el corazón del Viejo San Juan, donde las piedras centenarias aún susurran historias de fe, se celebró el pasado sábado, 17 de mayo, una Misa que resonó en acción de gracias, esperanza y memoria viva. Fue en la antigua iglesia San José, una joya del patrimonio religioso puertorriqueño, donde los obispos de la Conferencia Episcopal de Puerto Rico se congregaron junto a colaboradores y amigos del Semanario Católico El Visitante, para conmemorar con solemnidad los 50 años de fundación de este medio de evangelización, único en su tipo en la Isla.
La Eucaristía fue presidida por Monseñor Eusebio Ramos, obispo de la Diócesis de Caguas y presidente de la Conferencia Episcopal. La liturgia estuvo animada por el Coro de la Catedral de Arecibo bajo la dirección del P. Javier Avilés, cuyas voces aportaron un espíritu de recogimiento y belleza a la celebración.
Durante su homilía, Mons. Ramos ofreció una profunda reflexión sobre el valor eclesial y social de El Visitante, un periódico que ha acompañado a generaciones de católicos puertorriqueños desde 1975. “Cómo no recordar a nuestros viejos y enfermos que se alegran al recibir El Visitante”, dijo con emotividad el obispo, evocando el modo en que este medio ha sido puente de consuelo y comunión para los más vulnerables.
En un momento particularmente significativo de su mensaje, Mons. Ramos destacó la labor incansable de El Visitante durante los meses difíciles de la pandemia en 2020. Aunque sin ingresos, el semanario no detuvo su misión. “Se convirtió en memoria histórica de estos cincuenta años de la Iglesia en Puerto Rico”, afirmó, resaltando su papel como cronista espiritual de la vida eclesial puertorriqueña.
“Por medio de El Visitante se recoge la voz ministerial del Santo Padre, el Papa, y la de sus obispos, los pastores, llevando la doctrina actualizada a nuestra experiencia católica, transmitiendo valores y compromisos comunitarios. Además comparte la riqueza de la vida comunitaria de nuestra comunidades parroquiales logrando que se conozcan entre sí”, añadió.
Mons. Ramos expresó un sincero agradecimiento a quienes, semana tras semana, se convierten en brazos extendidos del periódico: los distribuidores que lo hacen llegar a catedrales, parroquias y capillas. También rindió homenaje a los pioneros que sembraron esta obra: el Cardenal Luis Aponte Martínez, el P. Félix Struik, OP, primer director, y el P. Efraín Zabala, editor, todos ya llamados a la Casa del Padre.
El obispo no quiso dejar de mencionar a los muchos colaboradores actuales, en especial a los que a través de sus columnas han generado diálogo y formación. Entre ellos, destacó la entrañable sección “Tengo algo que decirte” del Padre Obispo Rubén González, CMF, una voz que ha acompañado fielmente a los lectores desde su columna.
Al concluir la celebración, Mons. Tomás González, en representación de la Arquidiócesis de San Juan, dirigió unas palabras de reconocimiento y aliento. “Gracias a todos los que han hecho posible este momento de dar gracias a Dios”, expresó, subrayando la importancia de sostener espacios como El Visitante que, más allá de informar, alimentan la fe y construyen comunión.
Cincuenta años después de su fundación, El Visitante sigue siendo faro y eco. Faro que ilumina con la luz del Evangelio la vida cotidiana de los fieles, y eco de la Palabra que resuena desde los púlpitos hasta las páginas impresas promoviendo la paz. La celebración de la Misa en acción de gracias por estos cincuenta años no fue solo una celebración, fue una afirmación: la fe también se escribe, se imprime, y se reparte cada semana con el mismo amor con que se parte el pan en la mesa del Señor.

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