Recientemente, el Arzobispo de San Juan de Puerto Rico, Mons. Roberto González, aprobó el movimiento apostólico Equipos de Nuestra Señora para la Arquidiócesis. Es curioso que este movimiento, que lleva más de 40 años en Puerto Rico, enraizada especialmente en las diócesis de Arecibo y Caguas, realizando una labor para los matrimonios, haya sido aprobada únicamente de manera canónica en la Arquidiócesis donde su presencia es reciente. Pero, ¿qué son estos Equipos?
Los Equipos de Nuestra Señora, del francés Equipes Notre-Dame, es un movimiento eclesial de la Iglesia católica, que tuvo su origen en París, en febrero de 1939, fundado por el sacerdote Henri Caffarel. Su fin es el que los matrimonios católicos puedan profundizar en su vocación, unidos por un sacramento que los santifica mutuamente. Los equipos están compuestos de entre 5 a 7 matrimonios, asistidos espiritualmente por un sacerdote como director espiritual. Cuentan con los puntos concretos de esfuerzo-herramientas que los ayudan a crecer. Se reúnen una vez al mes para discutir un tema y dialogar sobre situaciones que les afectan a nivel espiritual y conyugal. Los matrimonios se insertan en sus comunidades parroquiales para asistir en la labor pastoral.
Recientemente, del 15 al 20 de julio, se celebró su XIII Encuentro Internacional en la ciudad de Turín, Italia, con la presencia de 8,000 personas de todo el orbe. Llamaron la atención de manera especial las delegaciones de Ucrania, Siria y Cuba. De Puerto Rico asistimos 44 parejas, tres sacerdotes, una religiosa y un bebé, Lucas Andrés, que resultó ser el participante más joven de todo el Encuentro. El lema del Encuentro: Vayamos con el corazón ardiente.
El tema del primer día fue “Fragilidad”; ese cómo se sentían los discípulos de Emaús al quedarse solos sin su Maestro, crucificado tres días antes. Se refiere a las fragilidades de los matrimonios católicos, problemas en el hogar, situaciones que se filtran en los hogares católicos como la infidelidad-adulterio, las drogas, enfermedad o muerte de un miembro de la familia, o del cónyuge mismo. El tema del segundo día fue “Iluminación”; momento en que Jesucristo les explicaba a estos dos discípulos la naturaleza de su ministerio y su muerte en la Cruz sin ellos saber que era Jesucristo quien les hablaba. Los matrimonios deben dejarse iluminar por la Palabra de Dios y por la oración conyugal. La asistencia a la Misa, las reuniones con sus temas de estudio, etc., son herramientas que iluminan a los matrimonios.
El tema del tercer día fue “Ofrenda”; el momento en que, llegados a su casa y Jesucristo haciendo ademán de continuar, los discípulos invitan a Jesús a que se quede. Los matrimonios lo hacen cuando lo invocan, cuando comulgan, cuando ayudan a otras parejas a que crezcan como matrimonios cristianos. El tema del cuarto día fue “Comunión”; la revelación de Jesucristo cuando parte el Pan. Cuando un matrimonio es asiduo a la Palabra, es hospitalario, invoca a Dios y lo invita a que sea parte de su hogar, el Señor se le revela como lo hizo Cristo a los discípulos. ¡Hay tantas formas en que Cristo se nos revela; en un acontecimiento o bendición inesperada!
El tema del último día fue “Envío”, una vez que Jesucristo se les desaparece, vuelven a Jerusalén, a los Apóstoles, para decirles que Cristo ha resucitado. En este día se celebró la misa de envío de los matrimonios a sus hogares. Para los que quieran conocer más de los Equipos de Nuestra Señora, hay parroquias en toda la Isla en la que pueden encontrar información: San José y el Calvario en Camuy; N.S. del Rosario, San Martín de Porres y N.S, de Lourdes en Vega Baja, San Antonio de Padua en Barranquitas, Ángeles Custodios en Yabucoa, San Andrés Apóstol en Carolina, San Francisco Javier en Trujillo Alto, entre otras.
Padre Rafael “Felo” Méndez
Para El Visitante


