Lid: Nuestro entorno social, tanto en nuestra Isla como a nivel mundial, se ha tornado convulso por motivo de la lucha de tantos países involucrados en guerras fratricidas; conflictos bélicos que vienen a ser como ha dicho el Santo Padre “una derrota” para la humanidad. En segundo lugar, y no menos importante, vivimos un ambiente marcado por un alto índice de criminalidad, vandalismo, violencia familiar, secuestros; atracos y “carjackings”, fraudes, pandemia, maltrato e indiferencia contra niños y ancianos, etc. Sabemos que la fe es el camino de todo. Por lo cual, sin desfallecer, debemos continuar en acción y pensamiento orando, encarecidamente, para que el Padre Celestial y la Virgen nos protejan y acompañen en esta crisis de vida que nos “arropa”, día tras día.
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Nuestro entorno social, tanto en nuestra Isla como a nivel mundial, se ha tornado convulso por motivo de la lucha de tantos países involucrados en guerras fratricidas; conflictos bélicos que vienen a ser como ha dicho el Santo Padre “una derrota” para la humanidad. En segundo lugar, y no menos importante, vivimos un ambiente marcado por un alto índice de criminalidad, vandalismo, violencia familiar, secuestros; atracos y “carjackings”, fraudes, pandemia, maltrato e indiferencia contra niños y ancianos, etc. Sabemos que la fe es el camino de todo. Por lo cual, sin desfallecer, debemos continuar en acción y pensamiento orando, encarecidamente, para que el Padre Celestial y la Virgen nos protejan y acompañen en esta crisis de vida que nos “arropa”, día tras día.
Puede que, en cierta medida, hasta nos hayamos insensibilizado al ver tantas noticias de kilómetros de edificios devastados por misiles en Ucrania, y otros países en guerra; cientos de civiles y niños inocentes fallecidos, o seriamente heridos y afectados como resultado de toda esta crisis. Unidos en abrazo de oración, pongamos nuestra fe y confianza en ese Padre Misericordioso, para que nos acompañe siempre y pueda lograrse un alto en toda esta vorágine de vida que destruye y arrasa.
No obstante, sin lugar a dudas, de todas estas lamentables experiencias que vivimos, no debemos pasar por alto las lecciones recibidas a lo largo de las mismas. Ponemos nuestra fe y confianza en el Creador para que obtengamos enseñanza de estas lecciones obtenidas, a través de toda esta devastación, falta de manejo de coraje, valores, injusticias e intransigencias en que vivimos. Algo que nos agobia y ha cambiado el ritmo de nuestra vida. Experiencias que trastornan el entorno de nuestro quehacer cotidiano, pero en gran medida, sin darnos cuenta, tienen un propósito de enseñanza. … que Dios mediante aprendamos de esta lección experiencia recibida.
Debe ser una lección aprendida para fortalecer nuestra fe y también para: valorar lo esencial que es Dios en nuestra vida; para unirnos en oración y abrazo como familia – pequeña iglesia doméstica; para agradecer y valorar lo que tenemos y hacer buen uso de ello; para concienciarnos a cuidar y conservar los recursos del Planeta; para no dar por sentado tantas cosas que extrañamos y probablemente no habíamos valorado la importancia de las mismas para nuestra calidad de vida. Oremos por la Paz Mundial a Jesús y a María para que nos protejan día tras día en este valle de lágrimas de esta vida terrenal. Somos peregrinos que seguimos, con fe y esperanza, los pasos de las enseñanzas de Jesús Maestro; y no nos detendremos hasta llegar a los atrios que Él así nos ha prometido habitar en la Patria Celestial.
Sandra S. Rivero
Para El Visitante
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