El joven Carlo Acutis, llamado por muchos el “ciberapóstol de la Eucaristía”, fue beatificado el pasado sábado, 10 de octubre, a las 4:30 p.m., hora de Roma y 10:30 a.m., hora de Puerto Rico, en la Basílica papal de San Francisco en Asís, Italia, ciudad en la que quiso ser enterrado.

La Santa Misa estuvo presidida por el Legado Pontificio para las basílicas de San Francisco y Santa María de los Ángeles, el Cardenal Agostino Vallini, y junto a él, prelados y sacerdotes, especialmente, de la Diócesis de Asís y de otras diócesis cercanas.

Terminado el canto del Kyrie (Señor, ten piedad), se llevó a cabo el rito de beatificación en el que Monseñor Domenico Sorrentino, Obispo de Asís, expresó la petición de que Carlo Acutis fuera inscrito en el número de los beatos.

Luego, el italiano Nicola Gori, postulador de la causa de beatificación de Carlo, leyó el perfil biográfico del siervo de Dios.

En respuesta, y como representante del Papa Francisco, el Cardenal Vallini dio lectura a la carta apostólica que contenía la declaración de beatificación firmada por el Sumo Pontífice, a la que siguió el aplauso de los presentes.

Se procedió a la develación de la imagen del nuevo beato, mientras el coro entonaba un solemne y triunfal Amén.

Después, tuvo lugar otro de los momentos más emotivos de la ceremonia cuando se llevó en procesión hasta el altar un relicario con el corazón de Carlo, en el que estaba inscrita una de las frases más repetidas del joven: “La Eucaristía es mi autopista hacia el cielo”. Sus padres, Andrea Acutis y Antonia Salzano, acompañaron la reliquia y, una vez en el altar, recibieron el abrazo afectuoso del Cardenal Vallini, quien luego inciensó y veneró la reliquia.

Aunque no acompañaron a sus padres en ese momento, Francesca y Michele, de 9 años de edad, hermanos de Carlo, también estuvieron presentes en la Misa.

Durante la homilía, el representante del Papa resaltó las cualidades y la obra de evangelización que realizó Carlo Acutis, no sólo por Internet, sino, sobre todo, con su testimonio cristiano vivido a la luz del Evangelio.

“El nuevo Beato representa un modelo de fuerza, ajeno a cualquier compromiso, consciente de que para permanecer en el amor de Jesús es necesario vivir concretamente el Evangelio, incluso a costa de ir contracorriente”, dijo el Cardenal Vallini.

Asimismo, destacó su fidelidad a la fe desde la contemplación y la acción: “oración y misión: estos son los dos rasgos distintivos de la fe heroica del beato Carlo Acutis, que en el transcurso de su vida breve lo llevó a encomendarse al Señor, en todas las circunstancias, especialmente en los momentos más difíciles”.

Siendo un chico normal, Carlo supo poner la oración en el centro de su itinerario espiritual. Todos los días asistía Misa, hacía adoración eucarística, rezaba el Santo Rosario, leía la Sagrada Escritura y confesaba con frecuencia. Esto, acompañado de una profunda caridad en el trato y en el servicio con los demás, sobre todo, los más pobres.

Así, tal como continuó diciendo el Cardenal: “Carlo fue y llevó el fruto de la santidad, mostrándola como meta al alcance de todos y no como algo abstracto y reservado para unos pocos. Su vida es un modelo particularmente para los jóvenes, para no encontrar justificaciones no solo en los éxitos efímeros, sino en los valores perennes que Jesús sugiere en el Evangelio, es decir, para poner a Dios en primer lugar en las grandes y pequeñas circunstancias de la vida, y para servir a los hermanos especialmente los últimos”.

Antes de la bendición final, Monseñor Domenico Sorrentino, pronunció un discurso en el que agradeció al Santo Padre, el Papa Francisco, representado allí en la persona del Cardenal Vallini, a los padres de Carlo y a todos los que colaboraron en la preparación y realización de la ceremonia de beatificación.

Cabe señalar, que la Iglesia celebrará la memoria litúrgica del Beato Carlo Acutis el 12 de octubre, conmemorando el día en que fue llamado a la Casa del Padre.

Carlo fue beatificado luego de que se comprobara, por su intercesión, la sanación del niño brasileño Matheus, quien padecía una patología congénita y mortal en el páncreas.

Vanessa Rolón Nieves

Para El Visitante

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