Puerto Rico como puente de la evangelización y misión del continente americano, la difícil situación que atraviesa Venezuela y otros fueron los temas de los que habló el Cardenal Baltazar Enrique Porras Cardozo, Arzobispo Emérito de Caracas, Venezuela, y Legado Pontificio para el Sexto Congreso Americano Misionero (CAM6) Puerto Rico 2024 en entrevista.
El Visitante: Toda historia vocacional tiene un pórtico. Su Eminencia, ¿cómo y en qué circunstancias nace su vocación?
Cardenal Porras: “A veces decimos que tenemos una vocación porque Dios nos llama como si fuéramos San Pablo. Deberíamos ser más humanos. La vocación nace de una serie de contactos humanos que nos hacen descubrir. De monaguillo, en la parroquia Santa Teresa de Caracas. Una de las imágenes más bellas del sacerdote que conservo es la de mi párroco entonces. Era un hombre que hablaba muy bien y para mí era una figura. Años más tarde regresé de estudiar y estaba enfermo y desfigurado. Pensé: Caramba, la imagen que me atrajo para esto, ahora yo no quiero ser como él. Pero, en el camino de la vida Dios le va revelando a uno cosas más allá de lo humano. Me mandaron a estudiar la teología a España a los 18 años. Pensé, ahora libre de cualquier tipo de atadura, aquí donde nadie me conoce es que yo tengo que demostrarme si esto es lo mío. Doy gracias a Dios por mis formadores porque eso me marcó mucho, ese sello salmantino, esos primeros misioneros de Salamanca, que fueron los que abrieron el sentido de la justicia de la igualdad del indígena […].
EV: Mons. Porras, ¿cómo describe su experiencia reciente en Puerto Rico, en el CAM6 y qué le impresionó?
CP: “Me emocionan las experiencias bellas como esta -CAM6- y doy gracias al Papa Francisco que me allá nombrado Legado Pontificio como fue hace mes y medio atrás para el Congreso Eucarístico en Quito. Uno descubre que la fe crece y nace del bautizado independientemente que sea un cardenal, un obispo, misionero o religiosa o un laico. Cuando estuve en Guayama, me impresionó las décimas de un trovador que nos cantó. Le iba siguiendo, no solo porque cantaba muy bien, sino porque el discurso tenía un contenido teológico que no tenía nada que envidiarle a ningún teólogo. Hubo un momento en que él contó su experiencia de
fe. Dije, esto es un santo padre, un hombre sencillo, de pueblo, un hombre que descubrió en parte su fe en la familia y después a través de los movimientos y la cercanía con distintas instancias de la iglesia lo han convertido en un modelo. Pensé ese es mejor cristiano que yo, ese lo vive con mayor intensidad que yo. No soy mayor porque sea cardenal o más santo, no”.
“Esto es lo que descubrimos en acontecimientos como este, un Congreso Americano Misionero en Puerto Rico; uno de los países más pequeños de todo el continente. Hay que quitarse el sombrero porque los testimonios de lo que se vieron en el CAM6, el entusiasmo que aquí hay y el sentido de la esperanza es lo que el Papa nos está pidiendo a todas nuestras Iglesias. Creo que en estos momentos Puerto Rico es un faro de luz para el mundo entero”.
EV: ¿Por qué América puede ser considerada tierra de misión tras 500 años de evangelización y misión?
CP: “Siempre somos tierra de misión. Recordemos que Francia fue considerado el gran país cristiano a lo largo de tantos siglos. Luego de la Segunda Guerra Mundial surgió ese libro: Francia, país de misión. Es decir, siempre tenemos en nosotros zonas como la cara oculta de la luna que requieren una actualización permanente. Tenemos que ser Iglesia en salida, porque caminar juntos significa estar atendo a la realidad en la que vivimos. […] Entonces América sigue siendo tierra de misión, pero sigue teniendo un profundo sentido de fe, esperanza y alegría. Es lo que le llama la atención cuando nos visitan de Europa. Cómo es posible que tengamos gente creyente y alegre en medio de la pobreza. Es el sentido de la generosidad y hospitalidad que tiene el pobre latinoamericano. […]
EV: En ese sentido Cardenal, Puerto Rico continúa siendo un puente de evangelización y misión para América.
CP: “Sí y para el mundo. Tenemos que recordar que Puerto Rico tiene un sello muy importante. La evangelización a tierra firme llega desde la Española y Puerto Rico. Para mí, como venezolano, esto tiene una incidencia bien grande. […] La evangelización de todo el oriente de Venezuela dependió por 300 años de San Juan de Puerto Rico. De aquí fueron obispos, sacerdotes, misioneros que fueron los que sembraron durante 300 años la semilla de la fe. De aquí (República Dominicana y Puerto Rico) se expandió la fe al continente. Fueros los marineros, los aventureros, la gente buena los que llevaron muchas de las tradiciones que tenemos. Y no eran, llamémoslos así, los más católicos de España. Eran andaluces y extremeños que acababan de salir del dominio árabe que nos trajeron esas tradiciones tan bellas y
hermosas que se manifiestan en nuestros pueblos. Esa herencia, usemos la parábola de los talentos, Puerto Rico no puede enterrarla, sino que tiene que llevarla mucho más allá. Que sea mutuo, tenemos que enriquecernos y vernos más entre nosotros”.
EV: ¿Hay algo que le ha dejado una huella profunda?
CP: “Me ha marcado mucho la alegría y amor al Papa porque vengo como su representante. Me dicen: dígale al Papa que lo queremos mucho, que venga, que estamos con él. A veces nos dejamos llevar por las redes y en los medios en contra del Papa. Mire, eso son pequeños grupúsculos que quieren mantener una serie de privilegios. Pero el amor que hay en América Latina y el Caribe por el Papa es un auténtico milagro”.
EV: Sobre la difícil situación que atraviesa su natal Venezuela, ¿qué nos puede compartir? ¿Se ve una solución en el horizonte? ¿Cómo sería esta?
CP: “Lo primero es que tenemos que ver con sentido de esperanza. El Papa nos lo dice en varios documentos. Con cara de velorio, con cara de cementerio, ya estamos derrotados. Por supuesto que son situaciones muy difíciles. Y la de Venezuela mucho más y afecta. Un país que nunca tuvo tradición de emigración sino de inmigración. Que en estos últimos años han sido más de 8 millones y va en aumento la gente que se va del país. Se van unos por razones políticas y la inmensa mayoría se van por razones de tranquilidad. Creo que tenemos que ser conscientes de que todos estos regímenes populistas que hablan tanto de que trabajan para el pobre son todo lo contrario, es cómo mantener más pobres para que dependan y sean esclavos. Debemos tener un profundo sentido de lo que es la libertad interior, no para buscarla con las armas o cómo de forma irracional para encontrar solución a los problemas, solo cuando hay verdadero sentido de fraternidad, de solidaridad”.
EV: ¿Qué es importante recordar del CAM6?
CP: “CAM6 no fue un evento o festival, es un oasis para tomar de nuevo un camino. Es un Tabor para llevar la fe, para transmitirla. Hay que bajar para subir a Jerusalén. Que seamos un ejemplo, pequeñito si se quiere, para el mundo entero de que bien vale la pena seguir a Jesús”.



