¿Cómo responder a una obsesión como la de impedir la instalación de belenes navideños en cualquier espacio público con el pretexto de “incompatibilidad con el principio de laicidad y sus exigencias de neutralidad” sino armando el propio, miles de personas, en nuestros jardines y balcones?

Había que pensarlo y la idea llegó a una pequeña localidad de los Estados Unidos, Wadena, en Minesota, que no podía digerir la prohibición de instalar, como cada Navidad desde hace diez años, su gran belén en el parque –el Burlington Northern Park- de la ciudad.

La iniciativa partió de una de las habitantes del lugar, Dani Sworski, que logró transformar una circunstancia desfavorable en situación favorable, llevándose detrás a miles de habitantes.

Para ella, cristiana practicante, era una evidencia, porque “nada, ni siquiera lo que parece ir contra la fe, pasa por casualidad”, como declaró a la prensa.

“Una tradición a abolir”

En plena polémica de los belenes en países como Francia y España –por ponerlos o no en ayuntamientos y espacios municipales-, esta rebelión de los habitantes de Wadena llega como un soplo de aire fresco en vísperas de la Navidad.

Difundido por la prensa italiana (Tempi.it), este asunto estalló a principios de noviembre, cuando la Freedom from Religion Foundation (Fundación Libertad de la religión, n.d.t.), una asociación de militantes ateos de Wisconsin, amenazó con denunciar al ayuntamiento por violación de la primera enmienda de la Constitución de los Estados Unidos, que estipula la separación entre las Iglesias y el Estado (¡de hecho esta enmienda se puso para proteger la libertad religiosa de injerencias del gobierno!).

“Muchas tradiciones deberían abolirse porque violan la Constitución”, lanzó Patrick Elliot, un abogado de la organización, como gran argumento.

Más de mil belenes montados

Las autoridades locales no resistieron a las presiones de los militantes y… ¡se cargaron la representación pública de la natividad de Jesús! Pero fue sin contar con el liderazgo y el compromiso de Dani Sworski con las tradiciones.

Sin perder un minuto, la joven instaló un gran belén en su jardín, bien visible desde la calle. E invitó a sus conciudadanos a hacer como ella, sin dudar en usar su perfil de Facebook Wadena Nativity Display para hacer llegar su invitación a más gente.

El resultado superó todas las expectativas: las comunidades católicas y protestantes respondieron en masa a las señales de humo de Dani, mostrando más de mil belenes ante sus casas o en sus balcones.

“Realmente da la impresión de que hacen todo lo posible para eliminar nuestra fe”, explicó Dani Sworski a la Fox, pero “nosotros, en todo caso, nos fundamentamos en Él (el Señor)”.

De la decepción al entusiasmo

“Esa noche, después de haber tomado nuestra decisión, no dormí muy bien”, explica el alcalde de la ciudad, George Deiss. Al día siguiente debía anunciar a los habitantes que ya no habría su tradicional belén.

Para la gran mayoría de los habitantes esto fue una gran decepción, pero… de corta duración: Dani tomó el toro por los cuernos y unos días más tardela calle principal de Wadena se llenó de belenes, alimentando la creatividad de todos los ciudadanos.

Lenna Gray, que tiene una tienda de objetos para la casa, explica quenunca había vendido tantos belenes, y por su parte instaló un portal en el escaparate de su tienda y otro en su jardín.

“El Señor viene también para los que no creen”

Healther Clarice, madre de cuatro hijos, se adhirió a la iniciativa. Está convencida de vivir un momento histórico: “No es el momento de retroceder frente a las adversidades; este mundo está roto, necesita a Jesús, por eso nos encanta la Navidad: Dios viene también para los ateos que combaten la fe”.

Navidad es el símbolo de un hecho histórico que cambió el mundo”, destacó el pastor luterano de la ciudad.

La última palabra la tiene Dani, la creadora de la iniciativa, que se alegra de ver que “la absurda campaña de un pequeño puñado de personas que se dicen ofendidas por todos estos signos memoriales” ha tenido como resultado el refuerzo de la unidad de los cristianos.

La fe nos ha unido, como amigos y como familias –afirma-, esta experiencia nos ha hecho crecer a todos”.

(ISABELLE COUSTURIÉ / Aleteia.org)

 

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