Instrucción para quien se ocupa de causas de nulidad matrimonial

“Los estudios de Derecho Canónico a la luz de la reforma del proceso matrimonial” es el título de la nueva Instrucción de la Congregación para la Educación Católica, hecha pública hoy. “Sirve mayor preparación” en las Iglesias particulares para llevar a cabo la reforma querida por el Papa, afirma el Secretario de esta Congregación, Mons. Zani.
 

Ciudad del Vaticano

Promover una preparación diferenciada, sobre todo académica, de las diversas figuras que obran en relación a las causas de declaración de nulidad del matrimonio en los Tribunales eclesiásticos o en la consejería matrimonial. Es el objetivo de la nueva Instrucción de la Congregación para la Educación Católica, hecha pública hoy y emanada a la luz de las novedades introducidas por la reforma de los procesos canónicos para las causas de declaración de nulidad de los matrimonios, querida por el Papa Francisco y expresada por los dos Motu Proprio Mitis Iudex Dominus Iesus e Mitis et misericors Iesus. “El punto de partida que ha motivado la Congregación para la Educación Católica a publicar las orientaciones para la formación de los agentes de los Tribunales eclesiásticos y para las diversas personas involucradas en la pastoral matrimonial y familiar, ha sido el documento del Papa Francisco, es decir, la Exhortación apostólica post-sinodal Amoris Laetitia, en la cual se hace referencia a la necesidad de hacer más accesibles y ágiles los procesos para el reconocimiento de los casos de nulidad, afirma Mons. VIncenzo Zani, Secretario de la Congregación para la Educación Católica.

Iglesias particulares mayormente responsabilizadas

 

“Se registran a menudo incomodidades, lentitud – subraya Mons. Zani – y entonces, para aplicar esta exigencia fuertemente subrayada por los Padre sinodales, el Papa ha publicado el Motu proprio Mitis iudex” dando indicaciones precisas sobre la necesidad de involucrar más directamente al obispo en su Iglesia, siendo por su tarea también el juez entre los fieles confiados a él y, por lo tanto, pidiendo a las Iglesias particulares que se asuman mayormente la responsabilidad de iniciar el ejercicio para estas causas de solicitud de nulidad matrimonial. Esta indicación ha volcado sobre las Iglesias particulares, la urgencia de tener el personal adecuado. A este punto, ¿quién lo forma? Existen tantos cursos: cursos de formación, se realizan cursos también suficientemente cualificados. Pero a este punto está cargada de esta responsabilidad también toda la realidad de las Facultades eclesiásticas, de las Facultades de Derecho Canónico, que tenemos distribuidas en el mundo, que no son suficientes para preparar este personal pero, al mismo tiempo, junto a las facultades de Derecho Canónico, se pensó en encontrar también otros caminos”.

Potenciamiento de Facultades de Derecho Canónico

 

Mons. Zani habla de las novedades de esta Instrucción: “En primer lugar – después de haber hablado también con el Santo Padre – se decidió subrayar la fuerte exigencia de tener alto el nivel de las Facultades de Derecho Canónico. En el mundo hay 42, con varias Instituciones particulares. Entonces, primero que todo, debemos cualificar las realidades existentes, potenciarlas, pedir una mayor articulación. Por otra parte, no podemos multiplicar la presencia de las Facultades de Derecho Canónico porque existen exigencias muy precisas para constituirlas: el número de docentes, la investigación, los ambientes, las estructuras, etc. Y entonces se intervino dando dos indicaciones ulteriores, es decir, que también dentro de las Facultades de Teología existentes hoy, se puedan abrir Departamentos de Derecho Canónico: en las Facultades de Teología existe ya un corso de Derecho Canónico, pero un Departamento es más rico de oferta de Derecho Canónico. Y que también allí donde tenemos las Universidades católicas con las Facultades de Jurisprudencia, también a éstas se pide que se instituyan cátedras de Derecho Canónico que vayan a integrar todos los cursos de jurisprudencia que ya existen. En fin, estas tres posibilidades: Facultad de Derecho Canónico potenciadas; Departamentos de Derecho Canónico en las Facultades de Teología – evidentemente, deben estar aprobados por nosotros – y tercera hipótesis, la cátedra de Derecho Canónico en las Facultades de Jurisprudencia que son una mejor articulación de esta oferta para la preparación personal”.

Tres niveles de personal cualificado

 

Mons. Zani se detiene finalmente en el tipo de personal a preparar: “También aquí hay tres niveles de personal cualificado para acompañar a las personas que se encuentran en dificultad y que tienen esta necesidad de entender si su matrimonio es nulo o bien si hay situaciones que se pueden recuperar, entre otras cosas. El primer nivel es el nivel pastoral: los sacerdotes y los colaboradores más cercanos deben ser más claramente formados, más actualizados sobre estas problemáticas; por lo tanto, una preparación de base más cualificada y más focalizada sobre estas temáticas. El segundo nivel es la preparación de personal que en las diócesis apoye a los centros de pastoral familiar más cualificados, con personas que estén más actualizadas sobre estas problemáticas y que por ende hacen un acompañamiento más cualificado de las personas en dificultad, y una primera exploración de las temáticas y de las problemáticas. El tercer nivel es el de los Tribunales, donde no se necesita solamente al presidente del Tribunal sino que hay todo un equipo de colaboradores, de secretarios, que deben tener una preparación más específica sobre estos temas. Hasta hoy, las cuestiones más complicadas y más dudosas venían dirigidas a Roma o en los pocos centros que había en los diversos continentes. El traslado que el Papa pide que se haga es el de hacer acercar siempre más este tipo de servicio a las Iglesias particulares, y esto exige que haya una mejor preparación.

(News.Va)

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León XIV: «El matrimonio es una comunidad de vida y amor fundada en la fidelidad y la entrega mutua»

Ciudad del Vaticano. – El papa León XIV presidió este miércoles, 21 de octubre, la Audiencia General en la Plaza de San Pedro, donde reflexionó sobre la importancia del matrimonio y la familia a la luz de la constitución pastoral Gaudium et spes del Concilio Vaticano II. En su catequesis, destacó que el amor conyugal encuentra su fundamento en la entrega recíproca, la fidelidad y la unidad indisoluble de los esposos. La audiencia tuvo un significado especial al celebrarse pocos días después de que el Santo Padre recibiera el alta hospitalaria, tras la intervención quirúrgica a la que fue sometido el pasado 13 de octubre. Antes de comenzar su reflexión, agradeció las numerosas muestras de cercanía y las oraciones ofrecidas por su recuperación. «Lo primero que quiero decirles es ¡gracias! Gracias por el apoyo de sus oraciones», expresó el Pontífice, invitando a los fieles a renovar su confianza en la bondad y misericordia de Dios. El matrimonio, una alianza de amor Al profundizar en las enseñanzas del Concilio Vaticano II, León XIV recordó que el matrimonio no puede comprenderse únicamente como un contrato jurídico, sino como una comunidad de vida y amor que nace de la decisión libre de los esposos de entregarse mutuamente. El Papa explicó que esta donación recíproca exige plena fidelidad y unidad indisoluble, siguiendo las palabras de Jesucristo: «Ya no son dos, sino una sola carne» (Mt 19,6). Asimismo, señaló que el amor matrimonial supera la atracción física y comprende la totalidad de la persona, expresándose mediante el afecto, la ternura, el respeto y la búsqueda del bien del otro. En este sentido, recordó que el hombre y la mujer poseen igual dignidad y están llamados a construir una relación que refleje el amor de Cristo por su Iglesia. La familia, fundamento de la sociedad Durante su enseñanza, el Santo Padre destacó también la dimensión social de la familia, definida por Gaudium et spescomo escuela del más rico humanismo y fundamento de la sociedad. Subrayó que la fecundidad del matrimonio encuentra una expresión particular en la procreación y educación de los hijos, a quienes el documento conciliar reconoce como un don extraordinario de la unión matrimonial. El Pontífice recordó que los esposos, al transmitir y educar la vida humana, participan de manera especial en la obra creadora de Dios y asumen una responsabilidad que debe ejercerse desde una conciencia formada a la luz del Evangelio y de las enseñanzas de la Iglesia. Un llamado a proteger la vida humana León XIV reiteró la enseñanza de la Iglesia sobre la dignidad de toda vida humana desde su concepción, insistiendo en la necesidad de protegerla y respetarla. Asimismo, destacó que el amor conyugal y la transmisión responsable de la vida deben comprenderse desde una visión integral de la persona, en la que la entrega mutua y la apertura a la vida constituyen dimensiones fundamentales del matrimonio cristiano. El Santo Padre reconoció que la defensa y el acompañamiento de las familias representan una tarea pastoral cada vez más urgente, recordando la atención que la Iglesia ha dedicado a esta realidad durante las últimas décadas, particularmente mediante los sínodos sobre la familia convocados por el papa Francisco. Al concluir su catequesis, León XIV encomendó a todas las familias del mundo a la protección de la Sagrada Familia de Nazaret, pidiendo que su ejemplo ilumine el camino de los matrimonios y fortalezca su vocación al amor, la fidelidad y la comunión. Fuente: Vatican News.

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