El documento «Venite ad me» invita a fortalecer la evangelización de los adultos y a formar comunidades que transmitan el Evangelio mediante el testimonio y la cercanía.
Ciudad del Vaticano.— Ante las dificultades para transmitir la fe entre generaciones, el Dicasterio para la Doctrina de la Fe publicó este 22 de octubre Venite ad me. Consideraciones sobre la transmisión de la fe en el cambio de época. El texto propone renovar el impulso evangelizador desde su fundamento: ayudar a las personas a encontrarse con Jesucristo y descubrir su presencia en la vida cotidiana.
Aprobado por el papa León XIV el pasado 21 de agosto, el documento lleva las firmas del cardenal Víctor Manuel Fernández, prefecto del Dicasterio, y de monseñor Armando Matteo, secretario de la Sección Doctrinal. Está organizado en ocho capítulos, además de una introducción y una conclusión, e incorpora aportaciones de numerosas conferencias episcopales y testimonios de personas que descubrieron o recuperaron la fe.
Su punto de partida es la invitación de Jesús a quienes experimentan cansancio y agobio. Desde esa perspectiva, presenta la evangelización como un encuentro que alcanza a cada persona en sus circunstancias concretas. El centro es el kerigma, el anuncio fundamental del amor de Jesucristo, de su entrega salvadora y de su presencia viva.
Una de las principales preocupaciones es el debilitamiento de la transmisión familiar de la fe. Aunque el hogar conserva una misión insustituible, el documento reconoce que ya no puede darse por sentado que los hijos recibirán de sus padres una experiencia cristiana. Por ello, reclama una atención particular a la evangelización de los adultos y una pastoral que amplíe sus esfuerzos más allá de la catequesis infantil y juvenil.
Las consideraciones buscan estimular la reflexión y el compromiso pastoral de las Iglesias locales. Su propósito es abrir caminos para despertar o reavivar la adhesión a Cristo, que luego necesita crecer mediante la catequesis y la formación doctrinal.
En su editorial sobre la publicación, Andrea Tornielli, director editorial de los medios vaticanos, destaca que el testimonio de los creyentes resulta decisivo. Retomando una reflexión de Benedicto XVI, explica que la proclamación de principios necesita ir acompañada por personas cuya vida permita reconocer la gracia de Cristo. El encuentro, la escucha y las relaciones personales hacen visible aquello que se anuncia.
Tornielli también advierte sobre la insuficiencia de confiar la transmisión de la fe a estrategias de mercadeo o planes pastorales elaborados sobre el papel. En una sociedad saturada de mensajes, señala la necesidad de comunidades vivas que acojan y acompañen, donde adultos y niños puedan descubrir la belleza de creer. La liturgia, la piedad popular, el arte y la música ofrecen caminos para comunicar el Evangelio mediante lenguajes cercanos.


