La Eucaristía nos introduce en la comunión con Dios y realiza la unidad de su pueblo. Así lo enseña el número 1325 del Catecismo de la Iglesia Católica, que presenta estas dos realidades como fundamentos de la vida de la Iglesia.
Esta enseñanza nos ayuda a comprender la dimensión comunitaria de la celebración eucarística. Al participar en ella, nuestra relación con Dios está unida a nuestra pertenencia a la Iglesia.
El Catecismo también explica que en la Eucaristía se encuentra la cumbre de la acción por la que Dios santifica al mundo en Cristo. Al mismo tiempo, en el Espíritu Santo, los fieles ofrecen su culto a Cristo y, por Él, al Padre.
En este segundo «Jueves eucarístico», profundizamos en un sacramento que nos une a Dios y entre nosotros.
Fuente: Catecismo de la Iglesia Católica, n.º 1325.


