Puerto Rico regresa del ECCLA 2026 con un llamado a la unidad y a la evangelización

Cuarenta y dos hermanos de las seis diócesis de Puerto Rico participaron del Encuentro Carismático Católico Latinoamericano (ECCLA) 2026 y de la primera Conferencia de CHARIS América, celebrado en Lima, Perú, bajo el lema “Que todos sean uno” (Jn 17,21).

Con el corazón agradecido por los días de oración, formación y comunión fraterna, la delegación de Puerto Rico participó del ECCLA 2026 y de la primera Conferencia de CHARIS América, celebrado del 10 al 13 de octubre en Lima, Perú. Este encuentro continental reunió a representantes de distintos países para profundizar en la vida en el Espíritu Santo, fortalecer la comunión y renovar el compromiso con la misión evangelizadora de la Iglesia.

La delegación puertorriqueña estuvo integrada por 42 hermanos procedentes de las seis diócesis de la Isla, entre ellos dos sacerdotes y un diácono: el padre Luis Amaury, asesor de la Renovación Carismática Católica de la Arquidiócesis de San Juan; el padre Ángel Valle y el diácono Héctor Barreto, de la Diócesis de Mayagüez. Asimismo, estuvieron representadas diversas expresiones de CHARIS Puerto Rico, incluyendo los grupos de oración, la comunidad Siervos de Cristo Vivo, la Escuela de Evangelización San Andrés y el Ministerio Católico de Evangelización Jesús Misericordioso.

Esta diversidad de realidades refleja precisamente uno de los grandes llamados que marcaron el encuentro: caminar en unidad, reconociendo que, aunque existan diferentes carismas, comunidades y formas de servir, todos somos parte de un mismo Cuerpo de Cristo y compartimos una misma misión.

CHARIS: un servicio para la unidad

CHARIS, _sigla de Catholic Charismatic Renewal International Service_, es el servicio internacional instituido por la Santa Sede en 2018, a petición del papa Francisco, para servir a todas las expresiones de la Renovación Carismática Católica. Su propósito es fomentar la comunión y la colaboración, respetando la identidad y la riqueza particular de cada comunidad, grupo, ministerio y escuela de evangelización.

En este sentido, la presencia de las diversas expresiones de CHARIS Puerto Rico en Lima constituye un testimonio de la riqueza de nuestra corriente de gracia y una invitación a continuar construyendo puentes de diálogo, colaboración y fraternidad. 

Una gracia que se convierte en misión

La oración, la alabanza, la formación y el encuentro fraterno recordaron a los participantes la importancia de volver a la esencia de la Renovación Carismática Católica: propiciar un encuentro personal con Jesucristo, profundizar en la experiencia del Bautismo en el Espíritu Santo y acompañar a las personas en un camino permanente de conversión y santidad.

La experiencia carismática no termina en una asamblea de oración ni en la vivencia de un retiro. Está llamada a producir frutos concretos: familias transformadas, corazones reconciliados, servidores comprometidos y comunidades que anuncien el Evangelio con renovado ardor.

El encuentro también representa una invitación a fortalecer nuestros grupos y comunidades como espacios de acogida, formación y crecimiento espiritual. Los carismas recibidos del Espíritu Santo son dones para el servicio y la edificación de toda la Iglesia; por eso, deben ejercerse con humildad, discernimiento, amor fraterno y disposición para servir.

Para la delegación de Puerto Rico, regresar de Lima significa asumir el compromiso de compartir lo recibido y discernir cómo ponerlo en práctica en nuestras comunidades. Es una oportunidad para fortalecer la comunión entre las seis diócesis, estrechar los lazos entre las distintas expresiones carismáticas y continuar trabajando en colaboración con nuestros obispos, sacerdotes, diáconos y asesores espirituales.

Más allá de los días vividos en Lima, permanece el llamado de Jesús a ser uno. Que las diferencias no nos separen, que los carismas no se conviertan en motivos de división y que el deseo de servir prevalezca sobre cualquier protagonismo. Que cada realidad conserve su identidad y, al mismo tiempo, encuentre en la comunión una oportunidad para crecer y evangelizar junto a los demás.

La conferencia del ECCLA, CHARIS 2026 nos recuerda que la gracia recibida no es para guardarla, sino para compartirla. Puerto Rico regresa con un corazón agradecido y el compromiso de continuar construyendo una Renovación Carismática Católica más unida, fraterna y misionera, al servicio de la Iglesia y de todos aquellos que necesitan experimentar el amor de Dios.

“Que todos sean uno, para que el mundo crea” (Jn 17,21).

Si desea mas información de la Renovación Carismática Catolica de puede comunicar al 787-333-4890.

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Ciudad del Vaticano. – El papa León XIV presidió este miércoles, 21 de octubre, la Audiencia General en la Plaza de San Pedro, donde reflexionó sobre la importancia del matrimonio y la familia a la luz de la constitución pastoral Gaudium et spes del Concilio Vaticano II. En su catequesis, destacó que el amor conyugal encuentra su fundamento en la entrega recíproca, la fidelidad y la unidad indisoluble de los esposos. La audiencia tuvo un significado especial al celebrarse pocos días después de que el Santo Padre recibiera el alta hospitalaria, tras la intervención quirúrgica a la que fue sometido el pasado 13 de octubre. Antes de comenzar su reflexión, agradeció las numerosas muestras de cercanía y las oraciones ofrecidas por su recuperación. «Lo primero que quiero decirles es ¡gracias! Gracias por el apoyo de sus oraciones», expresó el Pontífice, invitando a los fieles a renovar su confianza en la bondad y misericordia de Dios. El matrimonio, una alianza de amor Al profundizar en las enseñanzas del Concilio Vaticano II, León XIV recordó que el matrimonio no puede comprenderse únicamente como un contrato jurídico, sino como una comunidad de vida y amor que nace de la decisión libre de los esposos de entregarse mutuamente. El Papa explicó que esta donación recíproca exige plena fidelidad y unidad indisoluble, siguiendo las palabras de Jesucristo: «Ya no son dos, sino una sola carne» (Mt 19,6). Asimismo, señaló que el amor matrimonial supera la atracción física y comprende la totalidad de la persona, expresándose mediante el afecto, la ternura, el respeto y la búsqueda del bien del otro. En este sentido, recordó que el hombre y la mujer poseen igual dignidad y están llamados a construir una relación que refleje el amor de Cristo por su Iglesia. La familia, fundamento de la sociedad Durante su enseñanza, el Santo Padre destacó también la dimensión social de la familia, definida por Gaudium et spescomo escuela del más rico humanismo y fundamento de la sociedad. Subrayó que la fecundidad del matrimonio encuentra una expresión particular en la procreación y educación de los hijos, a quienes el documento conciliar reconoce como un don extraordinario de la unión matrimonial. El Pontífice recordó que los esposos, al transmitir y educar la vida humana, participan de manera especial en la obra creadora de Dios y asumen una responsabilidad que debe ejercerse desde una conciencia formada a la luz del Evangelio y de las enseñanzas de la Iglesia. Un llamado a proteger la vida humana León XIV reiteró la enseñanza de la Iglesia sobre la dignidad de toda vida humana desde su concepción, insistiendo en la necesidad de protegerla y respetarla. Asimismo, destacó que el amor conyugal y la transmisión responsable de la vida deben comprenderse desde una visión integral de la persona, en la que la entrega mutua y la apertura a la vida constituyen dimensiones fundamentales del matrimonio cristiano. El Santo Padre reconoció que la defensa y el acompañamiento de las familias representan una tarea pastoral cada vez más urgente, recordando la atención que la Iglesia ha dedicado a esta realidad durante las últimas décadas, particularmente mediante los sínodos sobre la familia convocados por el papa Francisco. Al concluir su catequesis, León XIV encomendó a todas las familias del mundo a la protección de la Sagrada Familia de Nazaret, pidiendo que su ejemplo ilumine el camino de los matrimonios y fortalezca su vocación al amor, la fidelidad y la comunión. Fuente: Vatican News.

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