DE LA ESCUCHA A LA MISIÓN: PUERTO RICO FORTALECE SU CAMINO SINODAL

El encuentro formativo se celebra en el recinto de Ponce de la Pontificia Universidad Católica de Puerto Rico.

PONCE, Puerto Rico.— Con la participación de sacerdotes de las seis diócesis de Puerto Rico y seminaristas, continúa hoy el segundo día de la formación nacional sobre la sinodalidad en la Pontificia Universidad Católica de Puerto Rico (PUCPR), organizada por la Conferencia Episcopal Puertorriqueña (CEP). Mañana será el turno de 50 laicos de cada diócesis, convocados a profundizar en el compromiso de ser una Iglesia que escucha, discierne y camina unida. La jornada con los delegados laicos comenzará a las 8:00 a. m. en el Complejo Deportivo y Cultural de la institución.

La formación, que comenzó el 22 de octubre con la participación de profesores de la Universidad Central de Bayamón (UCB), la Universidad del Sagrado Corazón (USC) y la PUCPR, busca traducir la reflexión teológica en prácticas concretas de comunión, participación y misión. El encuentro invita a sanar relaciones heridas y reconstruir la convivencia desde el respeto y la confianza.

Entre las autoridades eclesiásticas participantes figuran monseñor Eusebio Ramos, arzobispo metropolitano de San Juan y presidente de la CEP; monseñor Ángel Luis Ríos Matos, obispo de Mayagüez y vicepresidente de la CEP; y monseñor Geraldo Ramírez Torres, obispo de Ponce y gran canciller de la PUCPR. La institución anfitriona está presidida por el licenciado José A. Frontera Agenjo.

También participan monseñor Tomás González, obispo auxiliar de San Juan; fray Gerardo A. Vargas Cruz, OFM, obispo coadjutor electo de Fajardo-Humacao; y el padre Juan Luis Negrón, administrador diocesano de Caguas. El padre Floyd Mercado Vidro, de la Diócesis de Fajardo-Humacao, se desempeña como delegado de la CEP para estos encuentros formativos sobre la sinodalidad.

El padre Eric Iván García Concepción, de la Diócesis de Mayagüez y secretario general adjunto del Consejo Episcopal Latinoamericano y Caribeño (CELAM), destacó el alcance pastoral de la iniciativa: “Estos temas deben llegar a nuestras diócesis y parroquias”.

Asimismo, presentó un video de cuatro minutos con un mensaje de monseñor Lizardo Estrada Herrera, secretario general del CELAM, quien felicitó a la CEP por la iniciativa formativa y la oportunidad de vivir la fraternidad. Su mensaje recordó que la Iglesia puertorriqueña no está sola en este camino, compartido con las comunidades eclesiales de América Latina y el Caribe.

Durante la reflexión se subrayó que la conversión sinodal comienza al escuchar sin prejuicios y sin defender de inmediato las propias posiciones. La conversación en el Espíritu invita a discernir lo que Dios pide a la comunidad: pasar del “yo” al “nosotros” y de la discusión al discernimiento.

El doctor Rafael Luciani, laico venezolano y doctor en Teología por la Pontificia Universidad Gregoriana, recordó que este es el momento de las Iglesias locales. Su planteamiento sitúa en las diócesis la responsabilidad de encarnar la sinodalidad mediante relaciones renovadas, participación y respuestas pastorales a las realidades de cada comunidad.

Luciani repasó el magisterio del papa Francisco y su continuidad en el pontificado de León XIV. El segundo conferenciante, el doctor José San José Prisco, catedrático de Derecho Canónico de la Universidad Pontificia de Salamanca y experto del proceso sinodal, aborda la relación entre la sinodalidad y el Código de Derecho Canónico.

Francisco enseñó que la sinodalidad es el camino que Dios espera de la Iglesia del tercer milenio y exige escucha recíproca entre los bautizados. León XIV ha reafirmado esa orientación, invitando a construir una Iglesia humilde, acogedora y servicial, capaz de afrontar sus tensiones mediante el discernimiento común.

El horizonte incluye la Asamblea Eclesial de octubre de 2028 y la implementación de las orientaciones sinodales en las Iglesias particulares. En Puerto Rico, esta formación busca impulsar pasos concretos que hagan habitual la conversación en el Espíritu en parroquias y comunidades.

La participación prevista de 300 laicos en la jornada de mañana expresa esa responsabilidad bautismal compartida. Inspirada en la fraternidad que propone la encíclica Fratelli tutti, la convocatoria invita a sacerdotes, seminaristas y laicos a construir una Iglesia renovada y misionera, que ofrezca al país signos de comunión, esperanza y servicio mediante una escucha que transforme también la convivencia cotidiana.

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León XIV: «El matrimonio es una comunidad de vida y amor fundada en la fidelidad y la entrega mutua»

Ciudad del Vaticano. – El papa León XIV presidió este miércoles, 21 de octubre, la Audiencia General en la Plaza de San Pedro, donde reflexionó sobre la importancia del matrimonio y la familia a la luz de la constitución pastoral Gaudium et spes del Concilio Vaticano II. En su catequesis, destacó que el amor conyugal encuentra su fundamento en la entrega recíproca, la fidelidad y la unidad indisoluble de los esposos. La audiencia tuvo un significado especial al celebrarse pocos días después de que el Santo Padre recibiera el alta hospitalaria, tras la intervención quirúrgica a la que fue sometido el pasado 13 de octubre. Antes de comenzar su reflexión, agradeció las numerosas muestras de cercanía y las oraciones ofrecidas por su recuperación. «Lo primero que quiero decirles es ¡gracias! Gracias por el apoyo de sus oraciones», expresó el Pontífice, invitando a los fieles a renovar su confianza en la bondad y misericordia de Dios. El matrimonio, una alianza de amor Al profundizar en las enseñanzas del Concilio Vaticano II, León XIV recordó que el matrimonio no puede comprenderse únicamente como un contrato jurídico, sino como una comunidad de vida y amor que nace de la decisión libre de los esposos de entregarse mutuamente. El Papa explicó que esta donación recíproca exige plena fidelidad y unidad indisoluble, siguiendo las palabras de Jesucristo: «Ya no son dos, sino una sola carne» (Mt 19,6). Asimismo, señaló que el amor matrimonial supera la atracción física y comprende la totalidad de la persona, expresándose mediante el afecto, la ternura, el respeto y la búsqueda del bien del otro. En este sentido, recordó que el hombre y la mujer poseen igual dignidad y están llamados a construir una relación que refleje el amor de Cristo por su Iglesia. La familia, fundamento de la sociedad Durante su enseñanza, el Santo Padre destacó también la dimensión social de la familia, definida por Gaudium et spescomo escuela del más rico humanismo y fundamento de la sociedad. Subrayó que la fecundidad del matrimonio encuentra una expresión particular en la procreación y educación de los hijos, a quienes el documento conciliar reconoce como un don extraordinario de la unión matrimonial. El Pontífice recordó que los esposos, al transmitir y educar la vida humana, participan de manera especial en la obra creadora de Dios y asumen una responsabilidad que debe ejercerse desde una conciencia formada a la luz del Evangelio y de las enseñanzas de la Iglesia. Un llamado a proteger la vida humana León XIV reiteró la enseñanza de la Iglesia sobre la dignidad de toda vida humana desde su concepción, insistiendo en la necesidad de protegerla y respetarla. Asimismo, destacó que el amor conyugal y la transmisión responsable de la vida deben comprenderse desde una visión integral de la persona, en la que la entrega mutua y la apertura a la vida constituyen dimensiones fundamentales del matrimonio cristiano. El Santo Padre reconoció que la defensa y el acompañamiento de las familias representan una tarea pastoral cada vez más urgente, recordando la atención que la Iglesia ha dedicado a esta realidad durante las últimas décadas, particularmente mediante los sínodos sobre la familia convocados por el papa Francisco. Al concluir su catequesis, León XIV encomendó a todas las familias del mundo a la protección de la Sagrada Familia de Nazaret, pidiendo que su ejemplo ilumine el camino de los matrimonios y fortalezca su vocación al amor, la fidelidad y la comunión. Fuente: Vatican News.

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León XIV: «El matrimonio es una comunidad de vida y amor fundada en la fidelidad y la entrega mutua»

Ciudad del Vaticano. – El papa León XIV presidió este miércoles, 21 de octubre, la Audiencia General en la Plaza de San Pedro, donde reflexionó sobre la importancia del matrimonio y la familia a la luz de la constitución pastoral Gaudium et spes del Concilio Vaticano II. En su catequesis, destacó que el amor conyugal encuentra su fundamento en la entrega recíproca, la fidelidad y la unidad indisoluble de los esposos. La audiencia tuvo un significado especial al celebrarse pocos días después de que el Santo Padre recibiera el alta hospitalaria, tras la intervención quirúrgica a la que fue sometido el pasado 13 de octubre. Antes de comenzar su reflexión, agradeció las numerosas muestras de cercanía y las oraciones ofrecidas por su recuperación. «Lo primero que quiero decirles es ¡gracias! Gracias por el apoyo de sus oraciones», expresó el Pontífice, invitando a los fieles a renovar su confianza en la bondad y misericordia de Dios. El matrimonio, una alianza de amor Al profundizar en las enseñanzas del Concilio Vaticano II, León XIV recordó que el matrimonio no puede comprenderse únicamente como un contrato jurídico, sino como una comunidad de vida y amor que nace de la decisión libre de los esposos de entregarse mutuamente. El Papa explicó que esta donación recíproca exige plena fidelidad y unidad indisoluble, siguiendo las palabras de Jesucristo: «Ya no son dos, sino una sola carne» (Mt 19,6). Asimismo, señaló que el amor matrimonial supera la atracción física y comprende la totalidad de la persona, expresándose mediante el afecto, la ternura, el respeto y la búsqueda del bien del otro. En este sentido, recordó que el hombre y la mujer poseen igual dignidad y están llamados a construir una relación que refleje el amor de Cristo por su Iglesia. La familia, fundamento de la sociedad Durante su enseñanza, el Santo Padre destacó también la dimensión social de la familia, definida por Gaudium et spescomo escuela del más rico humanismo y fundamento de la sociedad. Subrayó que la fecundidad del matrimonio encuentra una expresión particular en la procreación y educación de los hijos, a quienes el documento conciliar reconoce como un don extraordinario de la unión matrimonial. El Pontífice recordó que los esposos, al transmitir y educar la vida humana, participan de manera especial en la obra creadora de Dios y asumen una responsabilidad que debe ejercerse desde una conciencia formada a la luz del Evangelio y de las enseñanzas de la Iglesia. Un llamado a proteger la vida humana León XIV reiteró la enseñanza de la Iglesia sobre la dignidad de toda vida humana desde su concepción, insistiendo en la necesidad de protegerla y respetarla. Asimismo, destacó que el amor conyugal y la transmisión responsable de la vida deben comprenderse desde una visión integral de la persona, en la que la entrega mutua y la apertura a la vida constituyen dimensiones fundamentales del matrimonio cristiano. El Santo Padre reconoció que la defensa y el acompañamiento de las familias representan una tarea pastoral cada vez más urgente, recordando la atención que la Iglesia ha dedicado a esta realidad durante las últimas décadas, particularmente mediante los sínodos sobre la familia convocados por el papa Francisco. Al concluir su catequesis, León XIV encomendó a todas las familias del mundo a la protección de la Sagrada Familia de Nazaret, pidiendo que su ejemplo ilumine el camino de los matrimonios y fortalezca su vocación al amor, la fidelidad y la comunión. Fuente: Vatican News.

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