Ciudad del Vaticano.— El Papa León XIV presidió este domingo 18 de octubre el Ángelus desde la ventana del Palacio Apostólico, en su primera actividad pública tras recibir el alta del hospital Gemelli. Los fieles reunidos en la plaza de San Pedro lo acogieron con aplausos y expresiones de cercanía.
En su reflexión, el Santo Padre abordó el episodio evangélico del tributo al César. Explicó que quienes interrogaron a Jesús buscaban comprometerlo con una pregunta sobre los impuestos. Su respuesta puso al descubierto aquella intención y ofreció una enseñanza sobre la relación entre las obligaciones humanas y la fidelidad a Dios.
El Pontífice señaló que la fe debe orientar el ejercicio de las responsabilidades cotidianas, apartando las ambiciones perjudiciales y los intereses injustos. Invitó a actuar con honestidad, sin dejarse condicionar por las apariencias ni por las presiones, y a poner en primer lugar la justicia del Reino.
León XIV resumió esta actitud con una exhortación: «ser sinceros, sin temor ni hipocresía, libres para hacer el bien». Al concluir, pidió la ayuda del Señor y la intercesión de María para vivir de esa manera.



