Sesenta y seis agentes de pastoral compartieron experiencias y propuestas para una Iglesia más cercana, corresponsable y misionera.
PONCE, Puerto Rico.— Escuchar las heridas, reconocer los logros y abrir espacio a quienes todavía no encuentran acogida: con ese horizonte, la Diócesis de Ponce continúa preparándose para su nueva etapa de escucha, acompañamiento y discernimiento en clave sinodal, bajo el lema «Quédate con nosotros, Señor» (Lc 24,29).
El proceso comenzará en Adviento de 2026 y se extenderá hasta la solemnidad de Jesucristo, Rey del Universo, de 2027. Sus frutos contribuirán a la carta pastoral Quédate con nosotros, Señor, que presentará el nuevo plan pastoral diocesano para los próximos cinco años.
Esta vez, el turno correspondió a los movimientos apostólicos. Tras una convocatoria dirigida a dos representantes de cada movimiento, participaron 66 agentes de pastoral vinculados a unas 25 agrupaciones. Reunidos en el Centro Diocesano de Pastoral San Juan Diego, recibieron formación sobre la reestructuración de la Vicaría de Pastoral y el proceso de consulta diocesana.

Entre los movimientos y asociaciones representados estuvieron la Renovación Carismática Católica (RCC), Jesús Misericordioso, Jesu Risorto, Cursillos de Cristiandad, Caballeros de Colón, Siervos de Cristo Vivo, La Visitación, CALPEMECO, Camino Neocatecumenal, Schoenstatt, Hermanos Cheos, Emaús, Comunidades de Oración, Matrimonios Restaurados por el Espíritu, Hijas Católicas de las Américas, Encuentro Matrimonial, Cofradía del Sagrado Corazón y Divina Misericordia.
También participaron representantes de la Pastoral de Adultos, Proclamadores de la Palabra, Ministerios de Música, Ministros de la Comunión, Pastoral Social, Catequesis y Pastoral de Sordos.
La actividad, organizada por el vicario de Pastoral, padre Orlando Lugo Pérez, y su equipo sinodal de asesores, respondió al llamado de renovación y conversión personal e institucional del obispo de la Diócesis de Ponce, monseñor Geraldo Ramírez Torres.
Mediante el diálogo en el Espíritu, los participantes compartieron ilusiones, desilusiones, heridas y logros de su caminar eclesial. La escucha sin prejuicios permitió reconocer desafíos comunes y formular propuestas para los próximos años.

Esta experiencia encuentra fundamento en la formación promovida por el Consejo Episcopal Latinoamericano y Caribeño (CELAM): caminar juntos exige conversión personal y comunitaria, superar prejuicios y fortalecer la participación. Sus materiales sobre espiritualidad sinodal subrayan que la comunión integra distintos carismas y experiencias, y que la conversación en el Espíritu favorece el discernimiento compartido.
Entre las propuestas destacó un acompañamiento más cercano a las parejas casadas por lo civil y a quienes viven en convivencia. En el décimo aniversario de Amoris laetitia, del papa Francisco, los participantes solicitaron formación sobre los procesos de nulidad matrimonial y espacios para sanar heridas familiares.
También pidieron escuchar a quienes se han alejado o sienten enojo hacia la Iglesia, a los adultos mayores y a las personas que experimentan atracción hacia personas de su mismo sexo.

El impulso misionero ocupó otro lugar central: solicitaron mayor acompañamiento del clero a los movimientos, formación bíblica y centralidad de la Palabra de Dios. Expresaron disposición para participar del programa Verano Misionero y apoyar la Infancia Misionera, ambas iniciativas de Obras Misionales Pontificias (OMP), así como despertar la misión ad gentes en todas las comunidades de la diócesis.
Asimismo, propusieron entusiasmar a más jóvenes y reactivar movimientos de trayectoria histórica, como las Hijas de María.
El encuentro coincidió con el tercer día de formación sobre sinodalidad organizado por la Conferencia Episcopal Puertorriqueña (CEP) en la Pontificia Universidad Católica de Puerto Rico, dirigido a 50 representantes laicos de cada diócesis del país.
El próximo 14 de noviembre, de 9:00 a. m. a 12:30 p. m., se celebrará el último encuentro formativo con representantes laicos de las 43 parroquias de Ponce: otro paso para que la escucha se convierta en renovación pastoral y misión compartida.



