Ciudad del Vaticano, 22 de octubre de 2026. — Con un llamado a vivir una experiencia de fe, amistad y esperanza, el papa León XIV invitó a los jóvenes de todo el mundo a participar en la próxima Jornada Mundial de la Juventud (JMJ), que se celebrará del 3 al 8 de agosto de 2027 en Seúl, Corea del Sur. La invitación fue realizada mediante un videomensaje difundido con motivo de la apertura oficial de las inscripciones para este encuentro internacional.
El Santo Padre destacó que participar en la JMJ representa mucho más que viajar a otro país. Se trata de una oportunidad para profundizar en la relación con Jesucristo, descubrir la riqueza de la Iglesia universal y compartir la fe con jóvenes provenientes de distintas culturas y realidades.
«No se trata solo de una invitación para conocer una ciudad nueva», expresó el Pontífice, al describir el encuentro como una peregrinación que permitirá fortalecer la vida espiritual y experimentar la alegría de caminar juntos como miembros de una misma Iglesia.
León XIV subrayó que la diversidad cultural y lingüística de los participantes no constituye una barrera, sino una riqueza que hace visible la unidad del pueblo de Dios. En este sentido, recordó que todos los bautizados forman parte del único Cuerpo de Cristo.
El Papa también manifestó su deseo de que los peregrinos puedan establecer amistades duraderas y conservar recuerdos que los acompañen durante toda su vida.
Una invitación a llevar también las heridas y dificultades
Uno de los aspectos más significativos del mensaje fue la invitación del Pontífice a que los jóvenes no escondan sus preocupaciones, sufrimientos o incertidumbres, sino que los lleven consigo a este encuentro con Cristo.
Bajo el lema «Tengan valor: Yo he vencido al mundo» (Jn 16,33), la JMJ de Seúl 2027 buscará renovar la esperanza de una generación que enfrenta numerosos desafíos personales y sociales.
La apertura de las inscripciones coincidió con la memoria litúrgica de san Juan Pablo II, celebrada cada 22 de octubre. León XIV recordó al Pontífice polaco, impulsor de las Jornadas Mundiales de la Juventud, y su histórica exhortación a no tener miedo y abrir las puertas a Cristo.
Retomando ese espíritu evangelizador, el Santo Padre animó a los jóvenes a acudir a Seúl con sus sueños, aspiraciones y esperanzas, pero también con sus heridas y dificultades, confiando en que el encuentro con Jesús puede transformar sus vidas.
Finalmente, León XIV recordó que Dios conoce personalmente a cada joven y desea renovar su esperanza, llenar su corazón de alegría y conducirlo hacia una vida plena.
Con la apertura de las inscripciones, comienza una nueva etapa de preparación para este encuentro mundial, que reunirá a miles de jóvenes en Asia y constituirá una oportunidad para testimoniar la universalidad de la fe católica.
«Espero verlos en Seúl», concluyó el Pontífice, extendiendo su bendición a los jóvenes y sus familias.



