Jesús en ti confío: Entrevista a la Dra. Maricelly Santiago Ortiz

La Dra. Maricelly Santiago Ortiz, médica de profesión y servidora comprometida con la Iglesia,
ha encontrado en la Divina Misericordia una fuente inagotable de fe, consuelo y misión. Desde su
rol como Coordinadora de la Pastoral de Jesús de la Divina Misericordia en la Parroquia Nuestra
Señora de la Asunción en Cayey, promueve con entusiasmo una espiritualidad profundamente
eucarística y solidaria. A continuación, comparte con El Visitante su testimonio de vida y su
experiencia con esta poderosa devoción.
EVPRENSA: ¿Quién eres y cuál ha sido tu trayectoria de fe?
Dra. Santiago: Soy natural de Mayagüez, criada en una familia católica fervorosa. Desde pequeña
serví en la Iglesia sin saber que Dios me preparaba para una misión mayor. Hoy, a mis 43 años,
coordino la Pastoral de la Divina Misericordia y colaboro con diversos medios evangelizando y
catequizando. Fui autora de Crónicas de la Misericordia en El Visitante de PR, donde compartí
testimonios de fe de pacientes de cáncer.
EVPRENSA: ¿Cómo nació tu devoción a la Divina Misericordia?
Dra. Santiago: Comenzó en el año 2000 gracias a mi madre. En un retiro, de madrugada, sentí
una voz que me pedía confiar y hacer el bien. Desde entonces, he sentido la mano de Jesús en
momentos difíciles, especialmente al rezar la Coronilla a las 3:00 p.m., hora en la que he recibido
consuelo y respuestas claras de Dios.
EVPRENSA: ¿Qué significa para ti vivir esta espiritualidad en el día a día?
Dra. Santiago: Me ha hecho una feligresa más fuerte. Jesús es mi primer amor. Veo su rostro en
el prójimo, realizo obras de misericordia y doy testimonio de que su Misericordia sana y
transforma. Es una devoción profundamente simbólica y concreta a la vez: amar, servir, consolar.
EVPRENSA: ¿Cómo ha transformado tu vida esta devoción?
Dra. Santiago: Ha transformado mi forma de pensar, actuar y vivir. Me ha ayudado a soltar lo
mundano para recibir las bendiciones de Dios. He aprendido a valorar los desiertos y las pausas
del Alfarero. Ser adoradora y dirigir Jueves Eucarísticos ha sido uno de los regalos más hermosos
que he recibido de Jesús.
EVPRENSA: ¿Qué prácticas recomiendas a quien desea acercarse a esta devoción?
Dra. Santiago: Rezar la Coronilla a las 3:00 p.m., meditar con el Diario de Santa Faustina y
ofrecer la Hora de la Misericordia por diversas intenciones: pecadores, almas del purgatorio, la
Iglesia, los sacerdotes, la familia, etc. Cada oración es un puente entre el alma y el Corazón de
Jesús.
EVPRENSA: ¿Cómo puede esta devoción ayudar a Puerto Rico en estos tiempos?
Dra. Santiago: Vivimos tiempos difíciles, muchos se alejan de la fe. Como apóstoles de la
Misericordia, debemos salir a buscar a los alejados, como el Buen Pastor. Desde nuestra pastoral,
invitamos a jóvenes y laicos a formar parte del banco de voluntarios y a evangelizar con alegría y
confianza.
EVPRENSA: ¿Qué mensaje darías a quienes sienten que están lejos de la Misericordia de
Dios?
Dra. Santiago: Somos hijos del Padre y, por tanto, dignos de su amor. Debemos tener también
misericordia con nosotros mismos, perdonarnos, buscar la reconciliación y ayudar a otros a
caminar hacia Jesús. ¡La Misericordia de Dios no tiene límites!
EVPRENSA: ¿Hay alguna cita del Diario de Santa Faustina que te haya marcado?
Dra. Santiago: Sí, muchas. Una que llevo muy presente es: “Hija mía, he inclinado mi Corazón
hacia tus súplicas; tu tarea en la Tierra es implorar misericordia para el mundo entero” (Diario
570). Y otra: “No comprendo cómo es posible no confiar en Aquel que lo puede todo; con Él todo,
sin Él nada” (Diario 358). Son palabras que guían mi vida espiritual y mi servicio como adoradora

Mas leídos

DE LA ESCUCHA A LA MISIÓN: PUERTO RICO FORTALECE SU CAMINO SINODAL

El encuentro formativo se celebra en el recinto de...

León XIV invita a los jóvenes del mundo a participar en la JMJ de Seúl 2027: «Espero verlos allí»

Ciudad del Vaticano, 22 de octubre de 2026. — Con un llamado a vivir una experiencia de fe, amistad y esperanza, el papa León XIV invitó a los jóvenes de todo el mundo a participar en la próxima Jornada Mundial de la Juventud (JMJ), que se celebrará del 3 al 8 de agosto de 2027 en Seúl, Corea del Sur. La invitación fue realizada mediante un videomensaje difundido con motivo de la apertura oficial de las inscripciones para este encuentro internacional. El Santo Padre destacó que participar en la JMJ representa mucho más que viajar a otro país. Se trata de una oportunidad para profundizar en la relación con Jesucristo, descubrir la riqueza de la Iglesia universal y compartir la fe con jóvenes provenientes de distintas culturas y realidades. «No se trata solo de una invitación para conocer una ciudad nueva», expresó el Pontífice, al describir el encuentro como una peregrinación que permitirá fortalecer la vida espiritual y experimentar la alegría de caminar juntos como miembros de una misma Iglesia. León XIV subrayó que la diversidad cultural y lingüística de los participantes no constituye una barrera, sino una riqueza que hace visible la unidad del pueblo de Dios. En este sentido, recordó que todos los bautizados forman parte del único Cuerpo de Cristo. El Papa también manifestó su deseo de que los peregrinos puedan establecer amistades duraderas y conservar recuerdos que los acompañen durante toda su vida. Una invitación a llevar también las heridas y dificultades Uno de los aspectos más significativos del mensaje fue la invitación del Pontífice a que los jóvenes no escondan sus preocupaciones, sufrimientos o incertidumbres, sino que los lleven consigo a este encuentro con Cristo. Bajo el lema «Tengan valor: Yo he vencido al mundo» (Jn 16,33), la JMJ de Seúl 2027 buscará renovar la esperanza de una generación que enfrenta numerosos desafíos personales y sociales. La apertura de las inscripciones coincidió con la memoria litúrgica de san Juan Pablo II, celebrada cada 22 de octubre. León XIV recordó al Pontífice polaco, impulsor de las Jornadas Mundiales de la Juventud, y su histórica exhortación a no tener miedo y abrir las puertas a Cristo. Retomando ese espíritu evangelizador, el Santo Padre animó a los jóvenes a acudir a Seúl con sus sueños, aspiraciones y esperanzas, pero también con sus heridas y dificultades, confiando en que el encuentro con Jesús puede transformar sus vidas. Finalmente, León XIV recordó que Dios conoce personalmente a cada joven y desea renovar su esperanza, llenar su corazón de alegría y conducirlo hacia una vida plena. Con la apertura de las inscripciones, comienza una nueva etapa de preparación para este encuentro mundial, que reunirá a miles de jóvenes en Asia y constituirá una oportunidad para testimoniar la universalidad de la fe católica. «Espero verlos en Seúl», concluyó el Pontífice, extendiendo su bendición a los jóvenes y sus familias.

El Vaticano llama a renovar la transmisión de la fe desde el encuentro con Cristo

El documento «Venite ad me» invita a fortalecer la...

León XIV advierte sobre los falsos maestros y pide que las escuelas católicas sean un hogar para los jóvenes

El papa León XIV advirtió sobre los peligros que enfrentan los jóvenes ante los mensajes engañosos y las falsas promesas de quienes pretenden ofrecer respuestas inmediatas a sus inquietudes. Al mismo tiempo, hizo un llamado a las instituciones educativas católicas para que sean espacios de acogida, acompañamiento y búsqueda de la verdad. Durante una audiencia con los participantes del Congreso Internacional sobre Pastoral Escolar y Universitaria, promovido por el Dicasterio para la Cultura y la Educación, el Santo Padre destacó la importancia de una educación que no se limite a transmitir conocimientos, sino que también atienda las necesidades humanas y espirituales de los estudiantes. El Pontífice expresó su preocupación por las dificultades que experimentan numerosos jóvenes, entre ellas las heridas familiares, la soledad digital, los sentimientos de insuficiencia y la incertidumbre ante el futuro. Ante estas realidades, insistió en que las escuelas y universidades católicas deben convertirse en verdaderos hogares donde cada estudiante se sienta reconocido, valorado y acompañado. León XIV recordó que la acogida comienza con gestos sencillos, como mirar a los ojos, recordar el nombre de un estudiante, notar su ausencia y alegrarse por su regreso. Estas actitudes, señaló, permiten construir comunidades educativas donde los jóvenes encuentren confianza para expresar sus inquietudes y descubrir el sentido de sus vidas. Educar para pensar, discernir y encontrar a Cristo El Papa también alertó sobre una cultura marcada por la competencia y la exigencia constante de resultados, que puede provocar miedo al fracaso y sentimientos de incapacidad entre los estudiantes. En este contexto, cuestionó una visión equivocada de la meritocracia que termina reduciendo el valor de las personas a sus logros académicos o profesionales. Frente a esta realidad, exhortó a los educadores a fomentar el pensamiento crítico, valorar las preguntas de los jóvenes y acompañarlos pacientemente en su proceso de crecimiento intelectual y espiritual. Asimismo, subrayó la importancia de promover el encuentro entre la fe y la razón, ayudando a los estudiantes a descubrir la belleza de conocer a Cristo y comprender que el conocimiento debe estar al servicio de la dignidad humana. Finalmente, León XIV invitó a las comunidades educativas a formar jóvenes capaces de superar sus temores, comprometerse con los demás y convertirse en constructores de fraternidad y de una sociedad más justa. Su mensaje constituye un llamado a renovar la misión evangelizadora de las instituciones católicas, recordando que educar también significa escuchar, acompañar y ayudar a cada persona a descubrir su dignidad y su vocación en el mundo. Fuente: Vatican News. Fotos: Vatican Media

La Eucaristía: comunión con Dios y unidad de la Iglesia

La Eucaristía nos introduce en la comunión con Dios...

Topics

León XIV invita a los jóvenes del mundo a participar en la JMJ de Seúl 2027: «Espero verlos allí»

Ciudad del Vaticano, 22 de octubre de 2026. — Con un llamado a vivir una experiencia de fe, amistad y esperanza, el papa León XIV invitó a los jóvenes de todo el mundo a participar en la próxima Jornada Mundial de la Juventud (JMJ), que se celebrará del 3 al 8 de agosto de 2027 en Seúl, Corea del Sur. La invitación fue realizada mediante un videomensaje difundido con motivo de la apertura oficial de las inscripciones para este encuentro internacional. El Santo Padre destacó que participar en la JMJ representa mucho más que viajar a otro país. Se trata de una oportunidad para profundizar en la relación con Jesucristo, descubrir la riqueza de la Iglesia universal y compartir la fe con jóvenes provenientes de distintas culturas y realidades. «No se trata solo de una invitación para conocer una ciudad nueva», expresó el Pontífice, al describir el encuentro como una peregrinación que permitirá fortalecer la vida espiritual y experimentar la alegría de caminar juntos como miembros de una misma Iglesia. León XIV subrayó que la diversidad cultural y lingüística de los participantes no constituye una barrera, sino una riqueza que hace visible la unidad del pueblo de Dios. En este sentido, recordó que todos los bautizados forman parte del único Cuerpo de Cristo. El Papa también manifestó su deseo de que los peregrinos puedan establecer amistades duraderas y conservar recuerdos que los acompañen durante toda su vida. Una invitación a llevar también las heridas y dificultades Uno de los aspectos más significativos del mensaje fue la invitación del Pontífice a que los jóvenes no escondan sus preocupaciones, sufrimientos o incertidumbres, sino que los lleven consigo a este encuentro con Cristo. Bajo el lema «Tengan valor: Yo he vencido al mundo» (Jn 16,33), la JMJ de Seúl 2027 buscará renovar la esperanza de una generación que enfrenta numerosos desafíos personales y sociales. La apertura de las inscripciones coincidió con la memoria litúrgica de san Juan Pablo II, celebrada cada 22 de octubre. León XIV recordó al Pontífice polaco, impulsor de las Jornadas Mundiales de la Juventud, y su histórica exhortación a no tener miedo y abrir las puertas a Cristo. Retomando ese espíritu evangelizador, el Santo Padre animó a los jóvenes a acudir a Seúl con sus sueños, aspiraciones y esperanzas, pero también con sus heridas y dificultades, confiando en que el encuentro con Jesús puede transformar sus vidas. Finalmente, León XIV recordó que Dios conoce personalmente a cada joven y desea renovar su esperanza, llenar su corazón de alegría y conducirlo hacia una vida plena. Con la apertura de las inscripciones, comienza una nueva etapa de preparación para este encuentro mundial, que reunirá a miles de jóvenes en Asia y constituirá una oportunidad para testimoniar la universalidad de la fe católica. «Espero verlos en Seúl», concluyó el Pontífice, extendiendo su bendición a los jóvenes y sus familias.

León XIV advierte sobre los falsos maestros y pide que las escuelas católicas sean un hogar para los jóvenes

El papa León XIV advirtió sobre los peligros que enfrentan los jóvenes ante los mensajes engañosos y las falsas promesas de quienes pretenden ofrecer respuestas inmediatas a sus inquietudes. Al mismo tiempo, hizo un llamado a las instituciones educativas católicas para que sean espacios de acogida, acompañamiento y búsqueda de la verdad. Durante una audiencia con los participantes del Congreso Internacional sobre Pastoral Escolar y Universitaria, promovido por el Dicasterio para la Cultura y la Educación, el Santo Padre destacó la importancia de una educación que no se limite a transmitir conocimientos, sino que también atienda las necesidades humanas y espirituales de los estudiantes. El Pontífice expresó su preocupación por las dificultades que experimentan numerosos jóvenes, entre ellas las heridas familiares, la soledad digital, los sentimientos de insuficiencia y la incertidumbre ante el futuro. Ante estas realidades, insistió en que las escuelas y universidades católicas deben convertirse en verdaderos hogares donde cada estudiante se sienta reconocido, valorado y acompañado. León XIV recordó que la acogida comienza con gestos sencillos, como mirar a los ojos, recordar el nombre de un estudiante, notar su ausencia y alegrarse por su regreso. Estas actitudes, señaló, permiten construir comunidades educativas donde los jóvenes encuentren confianza para expresar sus inquietudes y descubrir el sentido de sus vidas. Educar para pensar, discernir y encontrar a Cristo El Papa también alertó sobre una cultura marcada por la competencia y la exigencia constante de resultados, que puede provocar miedo al fracaso y sentimientos de incapacidad entre los estudiantes. En este contexto, cuestionó una visión equivocada de la meritocracia que termina reduciendo el valor de las personas a sus logros académicos o profesionales. Frente a esta realidad, exhortó a los educadores a fomentar el pensamiento crítico, valorar las preguntas de los jóvenes y acompañarlos pacientemente en su proceso de crecimiento intelectual y espiritual. Asimismo, subrayó la importancia de promover el encuentro entre la fe y la razón, ayudando a los estudiantes a descubrir la belleza de conocer a Cristo y comprender que el conocimiento debe estar al servicio de la dignidad humana. Finalmente, León XIV invitó a las comunidades educativas a formar jóvenes capaces de superar sus temores, comprometerse con los demás y convertirse en constructores de fraternidad y de una sociedad más justa. Su mensaje constituye un llamado a renovar la misión evangelizadora de las instituciones católicas, recordando que educar también significa escuchar, acompañar y ayudar a cada persona a descubrir su dignidad y su vocación en el mundo. Fuente: Vatican News. Fotos: Vatican Media

La Eucaristía: comunión con Dios y unidad de la Iglesia

La Eucaristía nos introduce en la comunión con Dios...

León XIV: «El matrimonio es una comunidad de vida y amor fundada en la fidelidad y la entrega mutua»

Ciudad del Vaticano. – El papa León XIV presidió este miércoles, 21 de octubre, la Audiencia General en la Plaza de San Pedro, donde reflexionó sobre la importancia del matrimonio y la familia a la luz de la constitución pastoral Gaudium et spes del Concilio Vaticano II. En su catequesis, destacó que el amor conyugal encuentra su fundamento en la entrega recíproca, la fidelidad y la unidad indisoluble de los esposos. La audiencia tuvo un significado especial al celebrarse pocos días después de que el Santo Padre recibiera el alta hospitalaria, tras la intervención quirúrgica a la que fue sometido el pasado 13 de octubre. Antes de comenzar su reflexión, agradeció las numerosas muestras de cercanía y las oraciones ofrecidas por su recuperación. «Lo primero que quiero decirles es ¡gracias! Gracias por el apoyo de sus oraciones», expresó el Pontífice, invitando a los fieles a renovar su confianza en la bondad y misericordia de Dios. El matrimonio, una alianza de amor Al profundizar en las enseñanzas del Concilio Vaticano II, León XIV recordó que el matrimonio no puede comprenderse únicamente como un contrato jurídico, sino como una comunidad de vida y amor que nace de la decisión libre de los esposos de entregarse mutuamente. El Papa explicó que esta donación recíproca exige plena fidelidad y unidad indisoluble, siguiendo las palabras de Jesucristo: «Ya no son dos, sino una sola carne» (Mt 19,6). Asimismo, señaló que el amor matrimonial supera la atracción física y comprende la totalidad de la persona, expresándose mediante el afecto, la ternura, el respeto y la búsqueda del bien del otro. En este sentido, recordó que el hombre y la mujer poseen igual dignidad y están llamados a construir una relación que refleje el amor de Cristo por su Iglesia. La familia, fundamento de la sociedad Durante su enseñanza, el Santo Padre destacó también la dimensión social de la familia, definida por Gaudium et spescomo escuela del más rico humanismo y fundamento de la sociedad. Subrayó que la fecundidad del matrimonio encuentra una expresión particular en la procreación y educación de los hijos, a quienes el documento conciliar reconoce como un don extraordinario de la unión matrimonial. El Pontífice recordó que los esposos, al transmitir y educar la vida humana, participan de manera especial en la obra creadora de Dios y asumen una responsabilidad que debe ejercerse desde una conciencia formada a la luz del Evangelio y de las enseñanzas de la Iglesia. Un llamado a proteger la vida humana León XIV reiteró la enseñanza de la Iglesia sobre la dignidad de toda vida humana desde su concepción, insistiendo en la necesidad de protegerla y respetarla. Asimismo, destacó que el amor conyugal y la transmisión responsable de la vida deben comprenderse desde una visión integral de la persona, en la que la entrega mutua y la apertura a la vida constituyen dimensiones fundamentales del matrimonio cristiano. El Santo Padre reconoció que la defensa y el acompañamiento de las familias representan una tarea pastoral cada vez más urgente, recordando la atención que la Iglesia ha dedicado a esta realidad durante las últimas décadas, particularmente mediante los sínodos sobre la familia convocados por el papa Francisco. Al concluir su catequesis, León XIV encomendó a todas las familias del mundo a la protección de la Sagrada Familia de Nazaret, pidiendo que su ejemplo ilumine el camino de los matrimonios y fortalezca su vocación al amor, la fidelidad y la comunión. Fuente: Vatican News.

Artículos Recientes

Categorías Populares