“Estaba dentro de la casa cuando escuché el disparo y empecé a gritar. Cuando salí ya mi hijo mayor le había apagado el fuego a Jorge”. Con estas palabras Anaber Guzmán Negrón comenzó a narrar uno de los momentos más impactantes en su vida, que ocurrió el 27 de mayo del 2009 en Coamo, pueblo donde reside.

Explicó que su hijo mayor que en ese tiempo tenía 12 años disparó una pistola de bengala (un tipo de arma de fuego que permite lanzar bengalas y que se usa como señal de auxilio en el mar o en tierra). La pistola impactó la cara, el hombro y los dedos de su hermano Jorge Rivera Guzmán que tenía 5 años de edad.

“Llamé a su pediatra que me dijo que me fuera de inmediato al Hospital porque si era una quemadura él no me podía decir nada por teléfono. Nos fuimos a la sala de emergencias de Coamo. De ahí lo enviaron en ambulancia al Hospital Pediátrico en Río Piedras. Estuvo 17 días en intensivo porque a raíz del impacto se le hizo un orificio en el cachete izquierdo. Tenía fractura en la mandíbula y quemaduras en primer y segundo grado”, rememoró la madre de otros tres hijos.

Mencionó que luego de 22 días en el hospital le dieron de alta y partió hacia el Shriners Hospital en Boston que es un centro de salud especializado en quemaduras. Esto porque en Puerto Rico no había ningún médico especializado para atender los traumas que tenía su hijo.

“Una vez en Boston tuvieron que intervenirlo de emergencia porque tenía el plástico y el metal de la pistola todavía adentro. También le hacen implantes de piel porque la piel quemada no estira y a medida que él va creciendo se va achicando. Por ejemplo, los dedos que se le quemaron se le pueden quedar en carne viva porque no tiene piel para cubrirlos. Hay que estirarle la piel para que vaya expandiendo a medida que él sigue creciendo”, detalló.

Añadió que su fe en Dios y el apoyo de su familia han sido vitales para enfrentar este proceso que está marcado entre otras cosas porque tiene que separarse constantemente de sus dos hijos más pequeños de 9 y 7 años. “La primera vez estuve con Jorge 22 días en el Pediátrico y después me fui 3 meses a Boston. Todos los años hasta que cumpla 21 años tengo que regresar allá por lo menos una vez para el tratamiento. En ocasiones he vuelto por contratiempos con su fractura en la mandíbula porque aquí no hay un médico que lo atienda”, expresó.

De otro lado, Jorge quien en la actualidad tiene 12 años es un guapo adolescente que practica béisbol, baloncesto, voleyball y además canta en la Iglesia a la que asiste. Hace todas las actividades de un niño de su edad y cuando sea mayor quiere convertirse en médico. “No me acuerdo bien de lo que pasó, solo sé que empecé a llorar y que mi hermano me apagó el fuego”, manifestó.

Cuando se le preguntó acerca de cómo esto cambió su vida, sin titubear respondió: “Esto no hizo ningún cambio en mí. Mis amigos me preguntan: ‘¿Qué te pasó?’, y yo les explicó y me dicen: ‘Ay bendito, que te mejores’”. Aceptó que por las cicatrices visibles que tiene en su piel lo han molestado en otras escuelas que ha visitado por los juegos, “pero no en mi colegio porque mis compañeros me cuidan y me protegen”.

Anaber confesó que Jorge tiene que utilizar unas mallas y tener unos cuidados especiales cada vez que regresa de recibir el tratamiento, pero él se ha acostumbrado. “En el hospital tratan de rasparlo y lo abren por la boca, incluso ha perdido dientes y muelas por las cirugías en su mandíbula. Los doctores no han querido abrirlo por la cabeza porque eso le imposibilitaría practicar deportes, que es su vida. Ellos (los doctores) lo saben y han hecho todo lo posible por no abrirle la cabeza”, precisó. Indicó que cuando regresan de Boston, Jorge tiene que estar alejado del parque un tiempo porque los deportes que practica requieren mucho esfuerzo físico por lo que primero es necesario que se recupere un poco.

De otra parte, Anaber enfatizó que fue durante su estancia en Boston que la Fundación A-Mar que ayuda a niños quemados en Puerto Rico, la contactó. “A-Mar me ha ayudado un montón no solo en el asunto monetario porque ellos pagan el pasaje de Jorge y el mío, sino también a través del conocimiento. Gracias a A-Mar he ido a dar charlas para prevenir quemaduras y explicarles qué hay que hacer si alguien se quema porque hay muchos mitos de cómo tratarlas”, concluyó.

LEAVE A REPLY

Please enter your comment!
Please enter your name here