¿También hay que mirar a la Iglesia?

(Quinto de 20 mensajes de Aparecida)

Objetivo: Descubrir lo positivo y negativo en la Iglesia de hoy.

Números 98-100
1. w. También tenemos que echar una mirada a nuestra Iglesia. Ella es santa, pero los que la formamos somos pecadores y no siempre hacemos las cosas bien.

• Pero, antes que nada vamos a ver qué es lo que la Iglesia aporta a la sociedad. Y podemos descubrir que la Iglesia aporta: el servicio del Evangelio y de la caridad; la colaboración en la promoción humana de nuestras gentes; muchas veces se ha hecho voz de los que no tienen voz, promoviendo la justicia, los derechos humanos y la reconciliación (¡y cuánto le ha costado eso… hasta el martirio!). Por todo eso, en general, la Iglesia goza de la confianza de nuestras gentes.

• Vista esa aportación hacia fuera, ahora la miramos desde dentro. Y descubrimos las cosas positivas. Son muchas, gracias a Dios, las vamos a ir agrupando:

a. En lo que se refiere a lo pastoral: la animación bíblica de la pastoral (leemos y meditamos más la Palabra de Dios); la formación de los catequistas (cada vez vemos más que no basta con la buena voluntad); la renovación litúrgica, centrada en la Eucaristía (cada vez descubrimos más el sentido de la misa dominical); la religiosidad popular (vemos sus grandes posibilidades y nos esforzamos en corregir sus posibles desviaciones), el avance de la pastoral familiar y de la pastoral social; el desarrollo de la pastoral orgánica (vamos viendo la coordinación entre todos como un signo de la comunión entre todos); la renovación de la pastoral de la parroquia como “comunidad de comunidades”; hemos desarrollado nuestros propios medios de comunicación social.

b. En lo que se refiere a las personas y sus iniciativas: hay más unión interna entre todos, respetando las legítimas diferencias; una rica variedad de servicios y ministerios para la comunidad; hay aprecio de los sacerdotes y preocupación por su preparación en Seminarios y Noviciados; se estima el aporte que dan los religiosos y religiosas; florecen las comunidades eclesiales de base y otros movimientos y comunidades; muchos laicos/as acogen la Doctrina Social de la Iglesia como animadora de su compromiso con la sociedad; hay iniciativas de laicos /as en el ámbito social, cultural y político.

c. Actitudes generales: se advierte una valoración de la ética cristiana que ayuda a superar el hedonismo, la corrupción y el vacío de valores; se desarrolla el sentido de solidaridad tan característico de nuestros pueblos.
• Pero, también en nuestra Iglesia hay cosas negativas. Intentamos también agruparlas:

a. En los comportamientos: damos mal ejemplo, cuando no vivimos lo que nos pide el Evangelio; abandono de la práctica religiosa hasta tal punto de pasarse a las sectas; ponemos más fuerza en los actos de culto que en la manera que tenemos de vivir; muchas veces nos da lo mismo un comportamiento que otro, una religión que otra (relativismo ético y religioso); tenemos una Doctrina Social de la Iglesia que ni la conocemos ni la aplicamos; nos decimos “religiosos”, pero nos olvidamos de contar con Dios en nuestra vida; nos falta solidaridad para compartir nuestros bienes; nos importan poco los pobres. La gente es muy individualista y se comporta pensando solo en ella misma, sin importarles los otros.

b. En la pastoral: los hay entre nosotros que quisieran volver al tiempo anterior del Concilio; y los hay también que van mucho más allá del Concilio (unos no llegan y otros se pasan); la inmensa mayoría de los laicos se comprometen en acciones de dentro de la Iglesia y son muy pocos los que intentan vivir su vida de fe en el ejercicio de su profesión y en los compromisos por hacer mejor la sociedad; es escaso el acompañamiento de los laicos que están en tareas de cuenta y no quieren saber nada de los otros ni de la Parroquia.

c. En la Iglesia: muchas veces la Iglesia utiliza lenguajes que no los entiende mucha gente, sobre todo la gente joven; hay poca presencia de la Iglesia en los lugares más difíciles; no está muy presente en los lugares y con la gente de donde procede el pensamiento y la cultura, especialmente en los medios de comunicación social; es siempre una situación dolorosa la cantidad de comunidades que tienen que quedarse sin Eucaristía, por la falta de sacerdotes.

Reflexionamos:

1. De las cosas positivas de la Iglesia, escojan las tres que les parece que son las más importantes.
2. Hagan lo mismo con las cosas negativas; escojan las tres que les parece que son las más importantes.
3. Añadan cosas positivas y negativas de la situación que ustedes conocen de la Iglesia.

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León XIV: «El matrimonio es una comunidad de vida y amor fundada en la fidelidad y la entrega mutua»

Ciudad del Vaticano. – El papa León XIV presidió este miércoles, 21 de octubre, la Audiencia General en la Plaza de San Pedro, donde reflexionó sobre la importancia del matrimonio y la familia a la luz de la constitución pastoral Gaudium et spes del Concilio Vaticano II. En su catequesis, destacó que el amor conyugal encuentra su fundamento en la entrega recíproca, la fidelidad y la unidad indisoluble de los esposos. La audiencia tuvo un significado especial al celebrarse pocos días después de que el Santo Padre recibiera el alta hospitalaria, tras la intervención quirúrgica a la que fue sometido el pasado 13 de octubre. Antes de comenzar su reflexión, agradeció las numerosas muestras de cercanía y las oraciones ofrecidas por su recuperación. «Lo primero que quiero decirles es ¡gracias! Gracias por el apoyo de sus oraciones», expresó el Pontífice, invitando a los fieles a renovar su confianza en la bondad y misericordia de Dios. El matrimonio, una alianza de amor Al profundizar en las enseñanzas del Concilio Vaticano II, León XIV recordó que el matrimonio no puede comprenderse únicamente como un contrato jurídico, sino como una comunidad de vida y amor que nace de la decisión libre de los esposos de entregarse mutuamente. El Papa explicó que esta donación recíproca exige plena fidelidad y unidad indisoluble, siguiendo las palabras de Jesucristo: «Ya no son dos, sino una sola carne» (Mt 19,6). Asimismo, señaló que el amor matrimonial supera la atracción física y comprende la totalidad de la persona, expresándose mediante el afecto, la ternura, el respeto y la búsqueda del bien del otro. En este sentido, recordó que el hombre y la mujer poseen igual dignidad y están llamados a construir una relación que refleje el amor de Cristo por su Iglesia. La familia, fundamento de la sociedad Durante su enseñanza, el Santo Padre destacó también la dimensión social de la familia, definida por Gaudium et spescomo escuela del más rico humanismo y fundamento de la sociedad. Subrayó que la fecundidad del matrimonio encuentra una expresión particular en la procreación y educación de los hijos, a quienes el documento conciliar reconoce como un don extraordinario de la unión matrimonial. El Pontífice recordó que los esposos, al transmitir y educar la vida humana, participan de manera especial en la obra creadora de Dios y asumen una responsabilidad que debe ejercerse desde una conciencia formada a la luz del Evangelio y de las enseñanzas de la Iglesia. Un llamado a proteger la vida humana León XIV reiteró la enseñanza de la Iglesia sobre la dignidad de toda vida humana desde su concepción, insistiendo en la necesidad de protegerla y respetarla. Asimismo, destacó que el amor conyugal y la transmisión responsable de la vida deben comprenderse desde una visión integral de la persona, en la que la entrega mutua y la apertura a la vida constituyen dimensiones fundamentales del matrimonio cristiano. El Santo Padre reconoció que la defensa y el acompañamiento de las familias representan una tarea pastoral cada vez más urgente, recordando la atención que la Iglesia ha dedicado a esta realidad durante las últimas décadas, particularmente mediante los sínodos sobre la familia convocados por el papa Francisco. Al concluir su catequesis, León XIV encomendó a todas las familias del mundo a la protección de la Sagrada Familia de Nazaret, pidiendo que su ejemplo ilumine el camino de los matrimonios y fortalezca su vocación al amor, la fidelidad y la comunión. Fuente: Vatican News.

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