Si escucha que alguien tiene el corazón roto, preocúpese, porque lejos de ser una frase clichosa que se atribuye a cuando las personas tienen problemas a la hora de encontrar el amor, también podría tratarse de una condición de salud. Sí, así como lo lee. Aunque el término científico es miocardiopatía de Takotsubo, de modo coloquial se conoce como el síndrome del corazón roto.

El cardiólogo, Dr. Iván Lladó explicó que esta es una de las cardiopatías inducidas por una situación de estrés, que ocurre cuando la persona experimenta una situación crítica como puede ser la pérdida del trabajo, el diagnóstico de una enfermedad, un divorcio o la pérdida de un ser querido, entre muchas otras. “Ese estrés produce un síndrome coronario agudo como si fuera algo parecido a un infarto. En estos casos ocurre un abombamiento apical (la punta del corazón se dilata) y se produce una disfunción del ventrículo izquierdo. Es decir, baja la fuerza del corazón”, destacó.

El Dr. Lladó precisó que “cuando ocurre una situación grande de estrés se libera adrenalina, que en grandes cantidades es tóxica, y cuando llega al miocardio debilita el músculo cardiaco y además puede producir un espasmo en la arteria del corazón. Ocasionando dolor de pecho y que el paciente tenga la sensación de que le falta el aire. Esto lo lleva a pensar que le está dando un infarto”.

Aunque en Puerto Rico no hay estadísticas sobre cuántas personas sufren de esta afección, el cardiólogo estimó que anualmente entre 80 y 160 pacientes son diagnosticados con esta condición.

Del mismo modo, el médico aseguró que a pesar de que no se sabe a ciencia cierta porqué las mujeres están más en riesgo de padecerla que los hombres, compartió que algunos estudios entienden que el estrógeno tiene mucho que ver. “Un 90 % de la evidencia médica indica que esto les ocurre mayormente a mujeres entre 58 a 75 años. Se teoriza que esto se debe a que durante la menopausia los niveles de estrógeno han bajado considerablemente”, especificó. No obstante, dijo que puede darse también en hombres y en mujeres más jóvenes.

Relacionado con el diagnóstico afirmó que en sala de emergencia se ordena un electrocardiograma. Se hacen pruebas de sangre, biomarcadores cardiacos que son las troponinas (pruebas de sangre que cuando dan infartos sube más tarde y más alto. Contrario a los casos de miocardiopatía que suben más rápidamente, pero no suben tanto).

Detalló que para salir de dudas se hace un cateterismo que revela que no hay obstrucción de las arterias, ni coágulo coronario y eso ayuda a determinar que probablemente se trató de una miocardiopatía de Takotsubo.

Confirmó que, en algunos casos se hace un ecocardiograma, sonograma del corazón, “donde se ve que el corazón está dilatado específicamente por ese abombamiento apical”. El Dr. reiteró la importancia de conocer el historial del paciente antes de hacer un diagnóstico. Esto porque hay casos donde la paciente está llorando porque está pasando por un divorcio, o una situación crítica que le ocasiona estrés.

Sobre el tratamiento a seguir señaló que es similar al de un paciente que sufrió un infarto. Se recetan betabloqueadores, que bloquea el efecto de la adrenalina en exceso y diuréticos ante la posibilidad de que retenga agua en los pulmones. Insistió que “se le pide que busque ayuda psicológica o psiquiátrica para que aprenda a manejar el estrés que está viviendo, y así evitar que se repita la cardiomiopatía. En la mayoría de los casos en 1 o 2 meses mejoran.

Por último, el cardiólogo mencionó que: “Es importante trabajar al paciente desde la parte espiritual porque de esta forma se les ayuda a que encuentren fuerzas en la fe. La oración es vital para sostenerse ante situaciones de estrés”.

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