El Papa Francisco celebró la tan esperada Canonización de Pablo VI, Monseñor Óscar Romero, Francesco Spinelli, Nunzio Sulprizio, María Caterina Kasper, Nazaria Ignacia de Santa Teresa de Jesús y Vincenzo Romano. Esto ante más de 70 mil peregrinos y cientos de Cardenales, Obispos y sacerdotes que se dieron cita la mañana del 14 de octubre en la Ciudad Vaticano. Cabe destacar, la presencia de Mons. Roberto O. González Nieves, OFM, Arzobispo Metropolitano de San Juan y Padre Obispo Rubén González Medina, CMF, Obispo de la Diócesis de Ponce.

Desde tempranas horas en la madrugada, la multitud aguardó en las áreas aledañas a la Plaza de San Pedro que estuvo cerrada desde el día anterior por razones de seguridad. El Cardenal Angelo Becciu, Prefecto de la Congregación para la Causa de los Santos acompañó a los Postuladores de las causas y presentó al Papa la petición de Canonización. Luego de leer una breve biografía de cada uno de ellos, el Papa pronunció en latín: “Después de haber reflexionado largamente e invocado la ayuda divina, y escuchado el parecer de muchos de nuestros hermanos Obispos, declaramos santos a los beatos (cada nombre)”. Esto seguido de un aplauso. Las monumentales imágenes de los siete santos ya estaban previamente acomodadas en la fachada de la Basílica de San Pedro.

“El Señor no hace teoría de la pobreza y la riqueza, sino va directo a la vida. Él te pide que dejes lo que paraliza el corazón, que te vacíes de bienes para dejarle espacio a Él, único bien”, afirmó el Papa Francisco durante su homilía de corte catequético.
]Así explicó que Jesucristo es radical, pues “lo da todo y lo pude todo: da un amor total y pide un corazón indiviso”. Esto para colocar como ejemplos vigentes de esa entrega a Pablo VI en medio de dificultades e incomprensión; a Mons. Romero que dejó la seguridad del mundo incluso la propia para entregar su vida por el Evangelio cercano a los pobres; y a Francesco Spinelli, Nunzio Sulprizio, María Caterina Kasper, Nazaria Ignacia de Santa Teresa de Jesús y P. Vincenzo Romano. Es necesario destacar que el Papa Francisco vistió el cíngulo ensangrentado de Monseñor Romero y una casulla de Pablo VI.

Durante la celebración las personas con impedimentos tuvieron un lugar privilegiado en el pasillo central y en otras áreas. También se contó con la presencia de los presidentes de Italia y El Salvador, países natales de Pablo VI y Mons. Romero.
La energía de más de 7 mil peregrinos salvadoreños se hizo sentir desde temprano con canciones, pancartas y gritos a rima consonante: “¡Romero valiente, tu pueblo está presente!”; “¡Óscar Romero, te quiere el mundo entero!” y “sentir con la Iglesia”.

Hay que resaltar que la bandera puertorriqueña también ondeó en la Plaza gracias a un grupo de 18 peregrinos boricuas entre ellos 10 sacerdotes y varias religiosas.
Por su parte, Mons. Roberto González explicó que este acontecimiento pasará a la historia de la Iglesia como un gran momento para reafirmar la santidad en la actualidad. “Todos estos santos son de nuestro siglo o el pasado, lo que demuestra que hay hombres y mujeres, discípulos y discípulas de Jesús que en este mundo secularizado y convulso por tanta violencia y desigualdad social. Estos santos son nuevos ejemplos de solidaridad con los más pobres y de vivir el misterio de la Iglesia al servicio de los más necesitados. Ellos representan el rostro de la nueva evangelización”, articuló desde la Plaza.

Enrique I. López López

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