San Juan María Vianney, mejor conocido como el Santo Cura de Ars, nació en el año 1786 en Dardilly, Francia y es considerado uno de los santos más populares de los últimos años. Su infancia la vivió durante la revolución francesa y por tal motivo para asistir a misa junto a su familia tenía que hacerlo a escondidas. A pesar de eso San Juan María Vianney hizo la Primera Comunión a los 13 años en una celebración nocturna en un pajar.

A los 17 años dijo que quería ser sacerdote, pero su padre no se lo permitió. Además, en plena revolución francesa no era fácil conseguir seminarios. A causa de la guerra, Napoleón mandó a reclutar a todos los jóvenes de 17 años para el ejército. Cuando iba de camino, San Juan María Vianney entró a una iglesia a rezar y se perdió del grupo. Más tarde, los encontró, pero enfermó y cuando se repuso el grupo ya se había ido.

Llegó a un pueblo y fue a ver al alcalde para contarle su caso. A pesar de que la ley ordenaba pena de muerte por haber desertado del ejército el alcalde fue muy afable y lo escondió en su casa por 14 meses. Luego Napoleón firmó un decreto perdonando a los que habían desertado y el Santo pudo regresar a su casa.

El Santo Cura de Ars trató de entrar al seminario en más de una ocasión pero carecía de intelecto por lo que no podía aprender nada y lo echaron. Estuvo varios días de peregrinación y aunque no se volvió más inteligente adquirió el valor para no dejarse desanimar por las dificultades.

El padre Balley había fundado un pequeño seminario y lo recibió. No obstante, a pesar de que trató de instruirlo por varios años no logró que pasara los exámenes reglamentarios para que fuera ordenado sacerdote. Sin embargo, luego de ser evaluado por clérigos experimentados, le dijeron al Obispo que era el seminarista menos sabio, pero más santo y lo ordenaron sacerdote el 12 de agosto de 1815.

Lo enviaron a la parroquia más pobre que se llamaba Ars. Solo vivían 370 personas y de estos solo un hombre y algunas mujeres iban a misa. El pueblo estaba lleno de cantinas y bailaderos. El cura de Ars se propuso un método triple para cambiar a la gente del pueblo; rezar mucho, sacrificarse lo más posible, hablar fuerte y duro. Su método cambió a los residentes del pueblo y todos menos uno se convirtieron. Fue párroco en Ars por 41 años.

San Juan María Vianney se convirtió en un gran confesor a pesar de que en un principio no se le dio el permiso para hacerlo. Cuando se le permitió la voz se corrió y durante 15 años llegaban a Ars 300 personas todos los días para confesarse con el humilde sacerdote. Por eso tuvo que establecer 12 horas diarias en el confesionario durante el invierno y 16 durante el verano. Para confesarse con él había que reservar un espacio tres días antes. Fueron muchos los que se convirtieron gracias a sus sabios consejos.

El 4 de agosto de 1859 pasó a recibir su premio en la eternidad.

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