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Durante el mes de noviembre, la Parroquia Sagrada Familia de Corozal realizó una ceremonia muy especial donde 73 parejas corozaleñas renovaron su compromiso matrimonial frente al altar. “Las parejas que fueron a renovar sus votos tenían 25 años o más de alianza matrimonial”, reportó Vanessa Rolón Nieves para este semanario. Juana Rosado y Eugenio Trinidad, residentes del Barrio Cibuco, fueron reconocidos ante todos como la pareja en dicha celebración con más años de casados, siendo 65 la cifra exacta. 

Por su parte, durante el año 2021 el Papa Francisco escribió una carta dirigida a los matrimonios de todo el mundo, donde comentó que “la vocación al matrimonio es una llamada a conducir un barco incierto –pero seguro por la realidad del sacramento– en un mar a veces agitado”. Y aunque “no todo es color de rosa” –como dicen por ahí– lo cierto es que si hay “respeto, amor y fe” –claves dadas por Eugenio– es posible llegar a los 65 años de casados, o hasta más.  

“Cada uno de los esposos […] deciden entregarse al otro sin reservas”, añadía el Papa en su carta. Este fue el compromiso de Juana y Eugenio en el 1957, cuando se entregaron “para siempre” el uno al otro. Se conocieron en el mismo barrio cuando eran menores de edad, aunque a Eugenio ya “le echaba el ojo”. Sin embargo, no fue hasta ya de adultos que él declaró su amor a Juana. Fueron novios “casi un año”, aclaró Juana. La propuesta de matrimonio se dio al ella salir de la iglesia, algo que le tomó por sorpresa. Luego de eso, Eugenio regresó a la milicia y desde la lejanía le envió una carta al progenitor de Juana para solicitarle la aprobación para el casamiento, a lo que le respondió positivamente. “Yo no pensé que él sería mi esposo”, comentó Rosado entre anécdotas. 

Eugenio actualmente tiene 93 años y su esposa Juana 89. Como fruto de su matrimonio hoy cuentan con cuatro hijos, ocho nietos y cinco bisnietos. Orgullosamente manifestaron que tienen una familia “muy unida”, que “se reúne a menudo” en su casa para comer o simplemente por compartir entre ellos. “Yo quise que mi familia se mantuviera unida por los principios de fe que tenemos”, añadió Trinidad. A pesar de las diferentes situaciones de la vida, las enfermedades y los contratiempos, Juana y Eugenio dicen que su felicidad más grande son sus hijos, que han hecho creer aún más la familia y también han ayudado a mantenerla unida, a pesar también de la distancia física de algunos que residen fuera de la Isla en Estados Unidos y Japón. “Los hijos son un regalo, siempre, cambian la historia de cada familia”, (Papa Francisco).

El deseo de “tener una familia cristiana” los llevó a unirse más adelante a grupos apostólicos, retiros, ministerios y realizar diversos servicios en la parroquia. Dichas experiencias les ayudaron a continuar esparciendo la semilla de la fe y el amor a las siguientes generaciones de la familia Trinidad Rosado. 

A los matrimonios jóvenes, Juana recalcó que es importante “dar el ejemplo de amor”. Eugenio añadió: “el matrimonio no es el cuco; vale la pena estar casado y tener una familia, poderles educar tanto en el cristianismo como en la vida. Mayormente, dar el ejemplo para que ellos puedan encaminarse. Con Dios no hay nada imposible”, culminó. Y como dijo el Papa en su escrito: “Dios los acompaña, los ama incondicionalmente. ¡No están solos!” 

Jorge L. Rodríguez Guzmán

j.rodriguez@elvisitantepr.com

Twitter: jrodriguezev 

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