El nacimiento de un nuevo bebé, es algo que en la mayoría de los casos, llena de alegría a toda la familia. Los padres quieren mostrarles a todos su nuevo retoño. Para aquellos católicos practicantes llevar al templo por primera vez a su hijo o hija representa un momento muy especial. Es por eso que hace varios años se acostumbra presentar a los niños en algunas parroquias siguiendo la tradición bíblica de la presentación del Niño Jesús en el templo, que se recuerda el próximo 2 de febrero. María y José llevaron a Jesús a Jerusalén para presentarlo al Señor y ofrecieron el sacrificio que mandaba la Ley: un par de tórtolas o pichones.

Según el coordinador de la Comisión Diocesana de Liturgia de la Diócesis de Fajardo-Humacao, Padre Héctor Rodríguez Villanueva, la fecha exacta de cuándo inició esta costumbre la desconoce. Sin embargo, afirmó que cuando era monaguillo (aproximadamente para el año 2000) ya se tenía ese hábito y que a medida que han pasado los años ha ido en aumento.

Explicó que por lo regular los padres que solicitan que sus hijos sean presentados en la iglesia son aquellos que asisten regularmente a la misa. “Lo piden aquellos que antes del nacimiento del niño participan de la Eucaristía. Esta es una presentación que se hace antes del Bautismo. Generalmente se hace la primera vez que el niño acude a la iglesia junto a su familia”, informó.

Del mismo modo, afirmó que hasta donde él tiene conocimiento la Iglesia no cuenta con un rito particular para esto, pero tampoco está prohibido. “Al momento no hay una normativa. Se les pide a los padres que pasen al frente con el o la bebé y se hace una oración especial por la vida de ese niño. Se aprovecha para recordarles a los padres que tienen que volver para bautizarlo y que, de esa manera, inicie su vida de fe en la comunidad cristiana”, detalló.

No obstante, aclaró que la presentación no sustituye el Sacramento del Bautismo. “Por ningún motivo puede darse a pensar que sustituye el Sacramento. Hay que tener presente que la Iglesia celebra el Sacramento del Bautismo como puerta de los demás sacramentos, transmisión de la fe y el inicio en la comunidad cristiana”, detalló.

Continuó diciendo: “Los padres no pueden dar paso a que presenten a sus hijos cuando estén pequeños y cuando sean adultos ellos decidan si se quieren bautizar o no. Este no es el sentido del sacramento y tampoco es para lo que el Rito de Iniciación Cristiana para Adultos (R.I.C.A.) existe. R.I.C.A. está destinado a adultos que tienen un proceso de conversión y quieren pertenecer a la Iglesia o les falta algún sacramento por recibir”.

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