A la Octava de Navidad en la Diócesis de Mayagüez se sumó otro acontecimiento gozoso: la ordenación de dos nuevos diáconos transitorios.

Christopher Louis González Rodríguez, seminarista diocesano, y el Hno. Samuel de Jesús Pérez Martell, S.F.M., recibieron el ministerio diaconal bajo la imposición de manos de S.E.R. Mons. Ángel Luis Ríos Matos, Obispo de Mayagüez, el pasado martes, 29 de diciembre, a las 6:00 p.m. en el Centro de Espiritualidad María, Madre de la Consolación en Aguada.

El Obispo Emérito de Mayagüez, S.E.R. Mons. Álvaro Corrada del Río, S.J., concelebró en la Santa Misa, junto a los demás presbíteros entre los que se encontraban también Mons. Elías Morales, Rector del Seminario Mayor Interdiocesano de Puerto Rico, y el P. Carlos González, moderador de la Sociedad Fraterna de Misericordia.

Durante la homilía, Mons. Ríos recordó que la vocación es siempre obra del amor misericordioso de Dios, quien los escogió para ser ministros de su Palabra y profetas, ministerio que “exige verticalidad, valentía y coraje”, así como “fidelidad y obediencia a la voluntad divina”.

En ese sentido, instó a los dos candidatos a no olvidar que el mensaje que deben proclamar no es suyo y que no deben tener miedo a denunciar: “Hablen, prediquen y denuncien a tiempo y a destiempo, sin miedo, con valentía, con el corazón puesto en la figura del Divino Maestro”.

Además, enfatizó en que la predicación tiene que ir acompañada siempre de la caridad, siendo el servicio un distintivo del diaconado: “La caridad diaconal es no olvidarse de los pobres, de los que sufren, de las viudas, de los huérfanos. Para eso los ha llamado el Señor y para eso ustedes han dicho que sí”. Por eso, les animó a ser los primeros, no solo en la predicación, sino en los servicios más humildes, y los exhortó: “¡Entréguense con amor!” para contrarrestar que “a veces nos tornamos tan vacíos por la falta de caridad”.

Culminada la homilía, tuvo lugar el rito central de la ordenación diaconal y, revestidos con la estola diaconal y la dalmática, los dos jóvenes subieron al altar a preparar el ofertorio y tomar su lugar junto al Obispo que presidía la celebración.

Antes de la bendición final, los recién ordenados manifestaron su alegría y gratitud por el ministerio recibido y las personas que les han acompañado en su camino vocacional.

Por un lado, Christopher, de 27 años, hijo de Betsaida Rodríguez y Jorge González, y el mayor de dos hermanos, dijo: ‘He sido ordenado diácono para ser igual a Él (Jesús) en el servicio y en el amor a todos”. E insistió: “Les pido que me ayuden a vivir mi diaconado: ¡déjenme servirles!”.

De otra parte, el Hno.Samuel, de 28 años, es hijo de Doris Martell y el Rev. D. Eddie Pérez, y el segundo de cuatro hermanos. Al dirigirse a los presentes expresó que: “Esta vocación, tengo muy claro, no es para mí, es para mi Iglesia, es para servir con más dedicación y esmerarme cada día más”. Y añadió una dosis de esperanza en su mensaje al concluir: “Quiero, sencillamente, animarlos a todos a que, en medio de lo agrio que hemos pasado cada día con la pandemia, continúen sintiendo la esperanza de Dios. Hoy somos dos diáconos más; próximamente, será el presbiterado, y, en muchas partes del mundo, todavía queda la esperanza de seguir viviendo los sacramentos, la Eucaristía y, sobre todo, la caridad y el amor”.

Ambos concluyeron sus breves y emotivos discursos pidiendo las oraciones del pueblo de Dios para realizar con fidelidad y santidad su ministerio.

 

Vanessa Rolón Nieves

Para El Visitante

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