Los Obispos de la Provincia Eclesiástica de Puerto Rico aprovecharon la Fiesta más importante de la Iglesia Católica, Pascua de Resurrección, para felicitar a los fieles con motivo de esta importante fecha en el Año de la Misericordia. A continuación los mensajes que compartieron para los lectores de El Visitante.

Mons. Roberto O. González Nieves, ofm
Arzobispo de San Juan

“Queridos hermanas y hermanos: ¡Feliz Pascua! ¡El Señor ha resucitado! De la misma manera que padeció y murió por nosotros, ha resucitado por nosotros y nosotras. La resurrección del Señor es el gesto más sorprendente de la misericordia de Dios. Cada Pascua del Señor que celebramos y vivimos es una invitación a dejarnos renovar por su Misericordia; es una nueva llamada a ser instrumentos y rostros de su misericordia en este mundo”.

“Hoy que celebramos la Solemnidad de la Resurrección del Señor, dejémonos alcanzar por su misericordia. Su misericordia fue hecha para todos. Su Misericordia no excluye a nadie. Su Misericordia nos llama a todos y todas. “Eterna es su misericordia” (Sal 117,1-2)”.

“Con su Resurrección, el Señor ha hecho resplandecer su misericordia sobre todo el orbe. Hoy, esos rayos de misericordia alcanzan nuestro archipiélago para hacer resplandecer un nuevo Puerto Rico que solo es posible si abrimos nuestros corazones al Misterio de su Misericordia. Que de la misma manera que el amor misericordioso ha inundado de luz el cuerpo muerto de Jesús, ilumine a nuestro Puerto Rico para morir al pecado y para alumbrarnos los caminos de esperanza y alegría que nos brinda la resurrección de Cristo”.

Padre Obispo Rubén González Medina, cmf
Obispo de la Diócesis de Ponce

“‘Verdaderamente ha Resucitado el Señor’. En la experiencia de la Resurrección de Jesucristo, se renueva nuestra esperanza y se fortalece nuestra fe. Es a través del encuentro con el Resucitado donde experimentamos de nuevo el amor, la ternura, la compasión y la misericordia de Dios nuestro Padre. Es a partir de ese encuentro con Él, que podemos también nosotros y nosotras pasar por la vida haciendo el bien, con la fuerza del Espíritu Santo”.
“Que al celebrar esta Pascua del Año de la Misericordia se renueve nuestro deseo de servir, especialmente a los más pobres y necesitados. De tal manera que podamos a través de las obras de misericordia dar testimonio de que Jesucristo verdaderamente vive, y en Él, y por Él, todos nuestros pecados han sido perdonados. ¡Santa Pascua para todos!”.

Mons. Daniel Fernández Torres
Obispo de la Diócesis de Arecibo

“¡Cristo ha resucitado! Jesús puso su corazón en nuestra miseria, se hizo uno de nosotros, se humilló y sintió nuestro dolor. Luego, con su resurrección, “El amor ha derrotado al odio, la vida ha vencido a la muerte, la luz ha disipado la oscuridad”, como dijo el Papa Francisco. Ahora nos toca compartir nuestra Esperanza, siendo humildes, perdonando y convirtiéndonos en agentes de paz”.
“Como pidió el Papa: “que a los marginados, los presos, los pobres y los emigrantes, tan a menudo rechazados, maltratados y desechados; a los enfermos y los que sufren; a los niños, especialmente aquellos sometidos a la violencia; a cuantos hoy están de luto; y a todos los hombres y mujeres de buena voluntad, llegue la voz consoladora y sanadora del Señor Jesús: ‘La paz esté con ustedes’. (Lc 24,36). ‘No teman, he resucitado y siempre estaré con ustedes’”.

Mons. Álvaro Corrada del Río, S.J.
Obispo de la Diócesis de Mayagüez

“La Pascua del Señor Jesucristo es causa de alegría y sorpresa para todos nosotros. El Señor Jesús resucitó de la muerte. Él libremente entregó su vida y libremente la tomó de nuevo. Alegría porque la Misericordia del Padre se muestra hacia nosotros en la victoria de Jesucristo. Alegría por la promesa de nuestra futura resurrección. Alegría porque por el bautismo en la sangre de Cristo Jesús, nosotros participamos de su victoria. Alegría porque Jesucristo es nuestro hermano y nuestro Señor y Dios”.

“La sorpresa grande de la Misericordia de Dios es que desde la creación por ese amor misericordioso determinó nuestra salvación en Cristo. Sorpresa porque el ser humano creado no solo es redimido sino que participa en la gloria de Cristo muerto y resucitado. Sorpresa de que el ser humano verá a Dios cara a cara. Dios es Misericordioso y sobrepasa todo concepto y experiencia humana en su acción en favor del ser humano. Dios nos hace sus hijas e hijos en su Hijo Unigénito y nos promete el Cielo”.

“Alegría y sorpresa que nos llama a una nueva vida en Cristo y una nueva forma de ser hermanos: ser como Cristo. Paz, alegría y Misericordia dirijan nuestras vidas hacia Cristo, hacia el Padre por el poder del Espíritu Santo. ¡Felices Pascua de Resurrección!”.

Mons. Eusebio Ramos Morales
Obispo de la Diócesis de Fajardo-Humacao

“‘El Rostro Misericordioso del Padre’, mostrado lleno de luz y de vida plena por la Resurrección de su Hijo, nos habla y nos convoca como Pueblo e Iglesia a caminar como discípulos y hermanos, y lanzarnos a construir esta linda Patria Borincana. ¡Felicidades PUERTO RICO! ¡CRISTO HA RESUCITADO Y VIVE PARA SIEMPRE! Celebremos con alegría y esperanza este gran acontecimiento de fe y de vida plena, y renazcamos todos como cristianos y testigos de las maravillas de la salvación que Dios Padre sigue realizando por medio de su Hijo Resucitado y su Santo Espíritu”.

“Hoy, Puerto Rico, reclama la participación y el testimonio de todo cristiano y de todos los corazones de buena voluntad, para levantarnos como pueblo y sociedad en un nuevo amanecer que, colmado de nuevos horizontes, trabajemos unidos por el bien común, la paz y la concordia fraterna en esta tierra. La crisis económica, la violencia que desgarra la vida de múltiples formas en tantos hogares, la indiferencia social, los diversos escapismos y la corrupción, no pueden menguar nuestra fe y nuestra esperanza”.

“La Resurrección de Jesucristo, también, nos habla desde esas realidades y nos recuerda que la última palabra es del amor y la misericordia de Dios Padre, que siempre acompaña su pueblo y nos ha enviado a su Hijo que murió, pero, resucitó y vive para siempre. Sus palabras, “Yo siempre estaré con ustedes”, deben alentarnos y fortalecer la fe y la esperanza en nuestros corazones. ¡Seamos discípulos de Cristo Resucitado y forjemos la vida en todos los ámbitos de nuestra tierra! ¡Feliz Pascua de resurrección y que nuestros corazones vibren, llenos de vida y de espíritu de misericordia! ¡FELICIDADES!”

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