En la víspera, de la Solemnidad de Nuestra Señora María, Madre de la Divina Providencia, Patrona Nacional de Puerto Rico,el sábado 18 de noviembre, fieles de la Arquidiócesis se reunieron en los terrenos del futuro Santuario de  María Madre de la Divina Providencia en Cupey; en un momento especial y único, para rezar y celebrar la misa a la Patrona después de los efectos de los dos huracanes que afectaron al País, Irma y María.

La tarde estaba nublada, pero esto no desanimó a los presentes. Antes de comenzar la Eucaristía el Arzobispo de San Juan, Monseñor Roberto O. González Nieves, acompañado por el vicario Pro-Construcción del Santuario, P. Leonardo Rodríguez, bendijo una nuea bandera de Puerto Rico, porque los huracanes se llevaron la que había antes. Los sacerdotes, diáconos y demás feligreses presentes, recordando qe Puerto Rico se levanta, entonaron el Himno de Puerto Rico mientras se izó la bandera. Este fue un momento emocionante al ver la monoestrellada que ondeó con el viento fresco que se sentía en el lugar.

Aunque la tarde continuó nublada esto no impidió que la gente seguiera llegando. La misa comenzó como de costumbre con la monición de entrada, puestos todos de pie y cantando alegremente. Justo en la homilia comenzó a llover y el Arzobispo salió de la carpa para ser solidario del pueblo e iniciar su mensaje, pero la lluvia aumentó y el Arzobispo invitó al pueblo a acomodarse  en  las tres carpas que había disponibles.

El Arzobispo expresó: “Sepa Puerto Rico que si un huracán María te dejó sin luz eléctrica, que otra María, María Virgen, María Madre de la Divina Providencia, te ha hecho ver otra luz, la verdadera luz, la luz que alumbra siempre, a prueba de apagones y que no energiza postes, sino corazones para hacer que nuestro pueblo aunque se jamaquee no se caiga, que tenemos un pueblo que, aunque a oscuras, nunca ha perdido su luz”.

Coninuó diciendo: La fe en la divina providencia nos demuestra su mejor fuente de luz que es la resurrección de Cristo crucificado, muerto y sepultado; que su mejor fuente de energía no es el petróleo sino el amor de Dios hecho caridad y solidaridad”.

Cabe mencionar, que en los terrenos del Santuario aún no hay un templo construido y las carpas que habían ya no existen, por causa del huracán, pero el Arzobispo animó a los presentes diciendo:Este santuario de piedras vivas, casa de la Madre de la Divina Providencia, queremos convertirlo en escuela del amor y la confianza plena en Dios y su providencia. Una nación que confía en Dios es un pueblo que camina con la dignidad de los hijos e hijas de Dios y no se arrastra ante la maldad y la penuria, que se tambalea y no se cae, que convierte el sufrimiento en fuerza, que ve en la necesidad oportunidad de la caridad”.

La homilia culminó felicitando al pueblo Puertorriqueño “por tener cordura, caridad, solidaridad y disciplina que hemos demostrado tras el paso de Irma y María”. Mencionó a los pocos que han sembrado violencia, odio, robos y división. Destacando que “son una pequeña minoría y que no son representativos de nuestro pueblo”. E invito a rezar por ellos.

La misa continuó con todos los presentes apiñados debajo de las tres carpas como un pueblo unido en las dificultades, pero con un gran anhelo de salir hacia delante. En la consagración, el pueblo estuvo alredor del altar viviendo el momento con devoción.

La misa culminó con el Himno de la Providencia y haciendo una oración de Consagración. A pesar de la lluvia los feligreses permanecieron hasta el final. Por último, el Arzobispo mencionó: ‘que escuchó una vez, que cuando la bandera está bien mojada por la lluvia es porque llora por su País’. Espero que en algún momento llore de felicidad por Puerto Rico, después de toda esta situación y nos levantemos…”.

(Luis E. Dacosta)

 

LEAVE A REPLY

Please enter your comment!
Please enter your name here