A partir de la madrugada del pasado domingo, 16 de diciembre comenzó la novena a la Natividad del Señor, con las tradicionales misas de aguinaldo, que forman parte de la tradición popular y religiosa que se mantiene viva en todos los rincones de la Provincia Eclesiástica de Puerto Rico. Es en estas celebraciones donde al son de aguinaldo, y mediante el repique del cuatro y el güiro se cantan canciones alusivas a la pronta llegada de Jesús, la madrugada del 25 de diciembre.

Las tradicionales misas de aguinaldo consisten de nueve misas, que coinciden con los nueve meses de gestación de la Virgen María que por obra y gracia del Espíritu Santo concibió al hijo de Dios. El origen de estas, se remonta al Siglo VII con el Papa Sixto III que instauró la costumbre de celebrar una vigilia nocturna por el nacimiento del Niño Jesús.

Mientras, a Puerto Rico llegaron provenientes de Sevilla con el Obispo Don Alonso Manso que adoptó esta devoción y desde entonces continúan celebrándose con gran arraigo entre los puertorriqueños. Para que las misas puedan llamarse de Aguinaldo, deben comenzar antes del amanecer y terminar cuando comienzan a salir los rayos del sol. Es por eso que dependiendo de cada parroquia la hora de inicio puede variar entre las 5:00 ó 5:30 de la mañana. Los fieles madrugan para participar de la misa y aguardar la venida de Cristo, representado por el sol astronómico con lámparas encendidas. En cada celebración se manifiesta el deseo de cada uno de que Cristo, el sol de lo alto, renazca en el corazón de cada cual.

En muchas parroquias se ha optado por celebrar al menos una misa en cada una de las capillas que son parte de la parroquia. Esto con el fin de cada comunidad se sienta parte y tome participación directa en los preparativos. A la vez que se fomenta la unión de los fieles que pertenecen a una misma parroquia y que muchas veces no se conocen porque no coinciden en la celebración dominical o sabatina.

De otro lado, el Calendario Litúrgico Pastoral 2016 para la Provincia Eclesiástica de Puerto Rico sostiene que se deben hay varios detalles que se deben tomar en consideración relacionados a estas celebraciones. “No se puede perder de vista el carácter de las misas de aguinaldo. La celebración después de las 6:00 de la mañana daña el sentido teológico que las acompaña. Es necesario educar y solicitar a los fieles el espíritu penitencial y de sacrificio que se requiere este tiempo. Igualmente pierden su simbolismo si se realizan en la noche en vez de en la madrugada”, lee el texto antes mencionado.

A su vez establece que es conveniente respetar los días del novenario que va del 16 hasta el 24 de diciembre. En muchos lugares, comienzan el novenario el 15, un día antes, pero esto es una práctica que cambia el sentido de la novena. Son nueve días, inmediatamente, antes de una fiesta.

Sobre la música que predomina en las misas de aguinaldo se reitera que, aunque se escuchan ritmos típicos hay que cuidar el repertorio para que sea propio del Adviento. Enfatiza que las misas de aguinaldo no pertenecen al tiempo litúrgico de Navidad. De ahí la importancia de cuidar que los cantos sean propios y característicos con el tiempo de Adviento.

Asimismo, reitera que como las misas de aguinaldo forman parte del tiempo litúrgico del Adviento, las iglesias y capillas deben estar adornadas con discreción con plantas verdes o pascua, para ir creando un ambiente navideño. Las flores se reservan para la Nochebuena.

Finalmente, como es tradición una vez concluye la misa en algunas comunidades van a una casa cercana o al salón parroquial para compartir algo de comer y seguir cantando a la espera del nacimiento del Niño Jesús.

(Fuentes: Varias)
Camille Rodríguez Báez
Twitter: @CamilleRodz_EV
c.rodriguez@elvisitantepr.com

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