Publicado el 14 de marzo de 1976
El Papa Paulo VI se ha dignado erigir una nueva diócesis con sede en Mayagüez, y ha nombrado como primer obispo a monseñor Ulises Casiano, quien hasta ahora se ha venido desempeñando como Vicario de Pastoral de la Diócesis de Ponce.
El anuncio fue hecho por monseñor Giovanni Gravelli, Delegado Apostólico del Santo Padre en Puerto Rico y Nuncio en la República Dominicana, en una conferencia de prensa en la que participaron el cardenal Luis Aponte Martínez; Mons. Ricardo Suriñach, obispo auxiliar de Ponce; Mons. Juan de Dios López de Victoria, obispo auxiliar de San Juan; Mons. Miguel Rodríguez, Obispo de Arecibo; Mons. Víctor Torres, ayudante personal del cardenal; y el padre José Dimas Soberal, vicario de pastoral de San Juan.
LA NUEVA DIÓCESIS de Mayagüez es la quinta en Puerto Rico, con San Juan, que es arquidiócesis, Ponce, Caguas y Arecibo. Está compuesta de los municipios de Mayagüez, Aguadilla, Aguada, Moca, San Sebastián, Rincón, Añasco, Las Marías, Maricao, Hormigueros, San Germán, Cabo Rojo, Lajas y Sabana Grande. Se compone de 25 parroquias y cuenta con 21 sacerdotes diocesanos, 35 sacerdotes religiosos y 105 religiosas.
El primer obispo, Mons. Ulises Casiano, nació el 25 de septiembre de 1933, en Lajas, pueblo natal del cardenal Aponte Martínez. Fue ordenado sacerdote el 30 de mayo de 1967, en Ponce donde fue vicario cooperador en Playa de Ponce y Sabana Grande, notario del tribunal de la diócesis de Ponce, vice-oficial, juez delegado, canciller de la curia y viario administrativo. Al presente es vicario episcopal de pastoral y canciller de la diócesis de Ponce, director de la Legión de María y miembro de la junta de síndicos de la Universidad Católica de Puerto Rico.
En su mensaje de aceptación, monseñor Casiano dijo que aceptaba el nombramiento que el Santo Padre le hacía “consciente de la grave responsabilidad que pesa ahora sobre mis débiles hombros, plenamente confiado en que ‘Aquél que me conforta, habrá de completar lo que falta a mi fragilidad”.
Dirigió su primer pensamiento de acción de gracias al Todopoderoso por el don que le concedía. Luego pasó a agradecer al Papa Paulo VI por haberlo hecho miembro del Colegio Episcopal y cabeza de una iglesia particular. “Desde ahora,” dijo monseñor Casiano, “prometo una mayor adhesión a la cátedra de Pedro y mi eterna disposición para exponer y defender siempre la fe católica y apostólica en toda su integridad”.
Expresó su agradecimiento al delegado apostólico en Puerto Rico, Mons. Grovelli, quien le comunicó su nombramiento; al Cardenal Luis Aponte Martínez y los demás obispos de Puerto Rico. Luego agradeció a todos los “que de una forma y otra han contribuido positivamente a mi formación”.
Concluyó su mensaje enviando un saludo cariñoso y su bendición para todos los sacerdotes, religiosos, religiosas, seminaristas y fieles de la nueva diócesis.
El nuevo obispo de Mayagüez dirigió el siguiente mensaje a su nueva Diócesis:
Al aceptar el nombramiento que el Santo Padre me hace como primer Obispo de la nueva diócesis de Mayagüez, Puerto Rico, lo hago consciente de la grave responsabilidad que pesa ahora sobre mis débiles hombros, plenamente confiado en que “Aquel que me conforta” habrá de completar lo que falta a mi fragilidad, y seguro de que aliviará mi carga, a fin de que pueda cumplir con mi tarea de pastor de las almas a mi encomendadas en esta porción del Pueblo de Dios.
Mi primer pensamiento de acción de gracias lo dirijo al Todopoderoso por el inefable don que me concede; en segundo lugar, al Vicario de Cristo en la tierra, el Papa Paulo VI, mi más profundo agradecimiento por haberme hecho miembro del Colegio Episcopal y cabeza de una Iglesia particular. Desde ahora prometo una mayor adhesión a la cátedra de Pedro, y mi entera disposición para exponer y defender siempre la fe católica y apostólica en toda su integridad. Asimismo, quiero expresar mi gratitud tanto al Señor Delegado Apostólico para Puerto Rico, Monseñor Juan Gravelli, quien ha venido a comunicarme este nombramiento, como al Señor Cardenal y demás señores Obispos de la Provincia Eclesiástica de Puerto Rico, que espero me reciban como alegría como un hermano más en episcopado.
Quisiera también expresar mi agradecimiento a todos los que de una forma u otra han contribuido positivamente a mi formación: a mis padres, que aún viven, y que supieron desprenderse generosamente de un hijo para ofrecerlo al servicio de la Iglesia; a los Hermanos Marianistas y a las Hermanas de San José bajo cuya sombra creció y maduró mi vocación; a Monseñor Jaime E. McManus que me admitió al Seminario y a Monseñor Fremiot Torres que me confirió el orden sacerdotal; a los profesores de los Seminarios Regiona Cleri en Ponce y Nuestra Señora de los Ángeles en el Albany, New York, a todos mis directores espirituales durante los años de estudio, así como a todos mis bienhechores y amigos.
Finalmente, un saludo cariñoso para todos los sacerdotes, religiosos, religiosas, seminaristas y fieles de la nueva diócesis que ese extiende desde Aguadilla hasta Sabana Grande y comprende 25 parroquias en el oeste de la Isla. Para todos mi primera bendición.



