La Diócesis de Caguas, desde su proyecto pastoral, nos ha invitado a vivir el Año de la Contemplación. Esta vivencia se ha propuesto desde tres perspectivas: como valor, para mirar al otro como un don de Dios; como actitud pastoral, es decir, parte del proceso de discernimiento, por medio del cual se descubre lo que Dios nos pide en cada momento de la historia; y como experiencia religiosa en la que se trata de ver a Dios en nuestra experiencia personal de encuentro con él en la oración y de verlo en todas las circunstancias de nuestra vida. Así como aprender a ver la vida misma con los ojos de Jesús que nos mueve a caridad.

Durante el tiempo de Adviento pudimos desarrollar la contemplación como valor, descubriendo a Jesús quien ha salido a nuestro encuentro como uno de nosotros, en el que nada humano le es ajeno. Por eso fuimos invitados a vivir el tiempo de la espera con cuatro palabras: ven, alaba, contempla y restaura.

En el Tiempo de Cuaresma quisiéramos concentrar nuestra atención en el arte de la contemplación descubriendo los pasos de la misma que nos llevan al discernimiento en la acción pastoral. Entendemos que la contemplación tiene seis pasos: detenerse, mirar, conocer, valorar, querer y actuar. Cada domingo tendremos la oportunidad de reflexionar sobre cada uno de estos pasos.

En el tiempo de la Pascua quisiéramos concentrar nuestra mirada en la experiencia religiosa de la contemplación siguiendo también los pasos que nos mueven a ella: el amor, el testimonio, el ardor, la apertura, los caminos, el espíritu, el cambio de nivel y el envío. La caridad pascual me lleva a comunicar a otros la alegría del Resucitado.

Por eso la cuaresma, tiempo litúrgico que nos prepara para la vivencia pascual, será un tiempo especial de gracia, no solo para la conversión personal y comunitaria, sino también para la conversión pastoral.

Desde el Miércoles de Ceniza en que se nos marcará con el signo de la penitencia diciéndonos: “Conviértete y contempla a Jesús” a lo que responderemos: “Para que nos libere del miedo”, recorreremos este camino de conversión.

Una conversión que mira tanto las actitudes de los que nos dedicamos a la evangelización para superar la acedia egoísta, el pesimismo estéril y la mundanidad espiritual (Cfr. E.G. 81-95), como las estructuras y dinamismos de acción evangelizadora invitándonos a superar la tentación del “siempre se ha hecho así”.

El Obispo electo de la Diócesis, Mons. Eusebio Ramos Morales ya nos lo ha indicado en el mensaje de presentación de su nombramiento en Catedral el pasado 2 de febrero del 2017: “La Iglesia tiene que renovarse continuamente en sus estructuras y proyectos pastorales viviendo la conversión que nos pide el Evangelio”.

Acojamos esta llamada especial que nos hace Mons. Eusebio, quien inicia su ministerio con este tiempo cuaresmal y hagamos del mismo una ocasión propicia para crecer en el discernimiento; aspecto fundamental para esta nueva etapa evangelizadora.

(Comisión Multisectorial y Vicaría de Pastoral)

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