El pasado 31 de julio se difundió la cuarta grabación de una serie de reportajes con cámara oculta realizados por la entidad “The Center for Medical Progress”. La revista digital Religión en Libertad comienza su publicación con las siguientes palabras: “Y ojos ¿le interesan?”, mientras toquetea uno con la aguja”. (Ver: «Y ojos ¿le interesan?», dice la dirigente de Planned Parenthood mientras toquetea uno con la aguja)

Los vídeos, según dicha revista, ponen al descubierto el negocio de Planned Parenthood vendiendo trozos y órganos de bebés abortados, denuncia que se viene realizando desde hace años. El vídeo en su totalidad es resultado de tres años de investigación de The Center for Medical Progress sobre estas prácticas de Planned Parenthood. Se puede apreciar cuando falsos compradores llegaban a un acuerdo sobre precio y concepto de la compensación.

Tan horrendo es lo que se ve, y lo que se escucha, que cuando en la página de la revista Religión en Libertad se publica el video, hace la siguiente nota: “Ver abajo el vídeo: ADVERTENCIA: a partir del minuto 8:45 y hasta el final las imágenes son sumamente desagradables”.

A modo de ejemplo, parte de la conversación que transcribe la revista digital entre la abortista y el falso comprador es la siguiente:
-Aquí hay algunos órganos para usted, están todos unidos: estómago, riñón, corazón, suprarrenales. No sé que más hay ahí, en eso tan pequeño.
-No veo las piernas. ¿Tú ves las piernas? -se pregunta el asistente masculino.
-¡Otro varón! -proclama bromeando la asistente.

El pasado 15 de julio la misma revista publicó el artículo: “La directora médica de Planned Parenthood, cazada en un vídeo vendiendo órganos de niños abortados”. En el referido artículo se transcribe una parte de la conversación en que una directora de Planned Parenthood dice:

“Somos muy buenos consiguiendo corazones, pulmones e hígados, porque sabemos cómo hacerlo sin perforar esa parte, sino rompiendo arriba, rompiendo abajo y comprobando que todo sale intacto”. (La directora médica de Planned Parenthood, cazada en un vídeo vendiendo órganos de niños abortados)

A raíz de esta serie de reportajes sobre Planned Parenthood, el Cardenal Sean O’Maley, Arzobispo de Boston y Presidente de la comisión de Actividades Pro-vida de la Conferencia de los Obispos Católicos de los Estados Unidos (USCCB), expresó que: “Si la cobertura de las noticias (de los videos) de Planned Parenthood ha causado que cualquiera pueda experimentar el trauma revivido de su propia participación en el aborto, pueden estar seguros de que todos y todas las personas serán recibidos con la compasión y la asistencia a través del ministerio de sanación post-aborto de la Iglesia, Proyecto Raquel. Si usted o alguien que usted conoce quisiera, de forma confidencial, ayuda sin prejuicios, por favor visite www. projectrachel.com”, ( Cardinal O’Malley: Planned Parenthood’s Work Reflects ‘Throwaway Culture’ Decried by Pope Francis).

Ante todo lo anterior, vienen a mi mente las palabras del Papa Francisco en su exhortación apostólica, La alegría del Evangelio (Evangelii Gaudium): “No es progresista pretender resolver los problemas eliminando una vida humana. Pero también es verdad que hemos hecho poco para acompañar adecuadamente a las mujeres que se encuentran en situaciones muy duras, donde el aborto se les presenta como una rápida solución a sus profundas angustias, particularmente cuando la vida que crece en ellas ha surgido como producto de una violación o en un contexto de extrema pobreza.

¿Quién puede dejar de comprender esas situaciones de tanto dolor?” (n 214).

La Iglesia, para ser efectiva en su misión a favor de la vida, tiene que hacerlo con una pastoral como la de Jesús: con caridad, ternura, sin juzgar, con compasión, con acogida y acompañamiento. Una pastoral resumida en las famosas palabras de San Agustín de Hipona (354-430 d.C.): “En lo esencial unidad; en lo dudoso, libertad, y en todo caridad”.

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