El viernes 3 de octubre de 2025, la Parroquia San Pablo en Caguas acogió la conferencia “Apuntes de la Doctrina Social de la Iglesia y sus implicaciones en la realidad puertorriqueña”, ofrecida por el arzobispo metropolitano de San Juan, Mons. Roberto Octavio González Nieves, OFM. En su ponencia, el prelado expuso los fundamentos de la Doctrina Social de la Iglesia (DSI) y su relevancia para responder a los desafíos del país. Desde el inicio, agradeció la invitación del párroco, P. Pedro Ortiz, y destacó a los presentes como signo de esperanza y compromiso, recordando que la fe vivida desde la solidaridad puede ser fuerza transformadora para una patria más justa.
Una fe encarnada en la sociedad
Mons. Roberto, subrayó que la fe cristiana no se limita a lo íntimo ni a lo devocional. Recordando al Papa Francisco, señaló que no podemos ser “cristianos de sofá”, pues la fe exige compromiso social y responsabilidad frente al dolor y las injusticias. “Una fe sin solidaridad es mezquina”, expresó con firmeza, destacando que el Evangelio nos llama a reconocer que toda persona, sin importar condición o estatus, posee igual dignidad por haber sido creada a imagen de Dios.

De los orígenes evangélicos al Compendio de 2004
El Arzobispo recordó que la Doctrina Social de la Iglesia surge del mismo Evangelio y se ha desarrollado a lo largo de los siglos. Señaló como punto clave la encíclica Rerum Novarum de León XIII (1891), que abordó por primera vez la dignidad del trabajo y los derechos de los obreros. También resaltó el Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia (2004) como una guía esencial que sintetiza el Evangelio y el magisterio, ofreciendo criterios para discernir los retos del presente.
Principios de la DSI
Durante su exposición, Mons. Roberto, presentó los pilares que sostienen la DSI: la dignidad de la persona humana, el valor de la familia y la comunidad, los derechos y deberes, la opción preferencial por los pobres, el bien común, la solidaridad, la subsidiariedad y el cuidado de la creación. Estos principios, explicó, no son teorías abstractas, sino caminos concretos para transformar la vida social, económica y política desde el Evangelio.
El arzobispo insistió en que la misión de la Iglesia es iluminar las realidades humanas, no desde intereses particulares, sino al servicio del bien común. Citando al Papa Benedicto XVI, recordó que la DSI es “el anuncio de la verdad del amor de Cristo en la sociedad”.

Vieques: una escuela de Doctrina Social
Uno de los momentos más significativos de la conferencia fue la referencia a la lucha de Vieques. González Nieves evocó las protestas pacíficas contra las prácticas militares en la isla municipio, que por más de 60 años afectaron la salud, la seguridad y la dignidad de sus habitantes. Según expresó, aquella experiencia fue una “primera gran escuela boricua de doctrina social”, donde distintas iglesias, partidos políticos, movimientos sociales y ciudadanos de toda clase se unieron en una causa común: la defensa del derecho a la vida y a vivir en paz.
“Vieques no puede quedar en el olvido”, advirtió, llamando a mantener viva la memoria de esa lucha como zarza ardiente desde la cual Dios sigue hablando al pueblo puertorriqueño.
Retos actuales: colonialismo, energía y migración
La reflexión del Arzobispo no se quedó en el pasado. Señaló que Puerto Rico sigue marcado por heridas profundas, como el colonialismo, al que describió como un pecado que lacera la dignidad del pueblo. Destacó que la DSI aporta criterios para iluminar el debate sobre el estatus político desde el respeto a los derechos de los pueblos y naciones, incluyendo su lengua, cultura e identidad.
Asimismo, denunció la crisis del sistema eléctrico, marcado por décadas de corrupción y malas decisiones, ahora agravadas por la privatización. Con ironía citó al Lazarillo de Tormes: “escapé del trueno y me di en el relámpago”, comparando el paso del control gubernamental al de empresas privadas que persiguen más el lucro que el bien común.
Otro tema que abordó fue la migración. Recordó su carta pastoral No están solos, en la que pide a la Iglesia en Puerto Rico ser hogar de acogida para los inmigrantes. Conmovió al auditorio al citar al Papa León XIV: “El otro no es un paquete que hay que entregar, sino alguien que hay que cuidar”.

Una invitación a la unidad
Mons. Roberto, concluyó exhortando a la unidad del pueblo puertorriqueño. A su juicio, las divisiones internas —ya sean ideológicas, partidistas o sociales— debilitan la capacidad de responder a los grandes desafíos colectivos. “En nuestras causas debemos acentuar lo que nos une”, señaló, invitando a superar el pecado de la división con la fuerza del amor y el Evangelio.
Finalmente, afirmó que la Doctrina Social de la Iglesia es tarea de todos, especialmente de los laicos que actúan en la política y la vida pública. Animó a ser una Iglesia “con olor a oveja”, profética y solidaria, que responda al clamor de la tierra y de la gente.



