Además del fuego y las espinas, el Sagrado Corazón de Jesús posee una cruz, que está implantada en el extremo superior del Corazón, y cuya base está envuelta en llamas. ¿Por qué la cruz en el Sagrado Corazón?
“Si del Corazón se derrama el amor de Dios por los hombres, entonces la cruz en el Corazón de Jesús simboliza el amor a la cruz. La cruz está en el Sagrado Corazón, porque es la cruz que acompaña toda la vida terrena del Hombre-Dios, desde su Encarnación, hasta su muerte. Es la cruz que fue empapada con su sangre, como empaparon los judíos los dinteles de sus puertas en Egipto. Es la cruz con la que Jesús salvó la humanidad, como verdadero Cordero Sacrificial. Es la cruz por la cual los hombres pueden anhelar la vida eterna y saber que podemos ir al Cielo, a la casa del Padre. Es la cruz que se convirtió en cátedra, para enseñar a los hombres el camino hacia la vida eterna”.
Jesús cargó su cruz en la Vía Dolorosa y la carga en su Sagrado Corazón, para enseñarnos a aceptar nuestras cruces: esas enfermedades, esas discapacidades, esos dolores. En 1984, san Juan Pablo II nos enseñó con su Carta Apostólica Salvifici Doloris, que el dolor humano adquiere un valor redentor y salvífico cuando se une al sufrimiento de Cristo en la Cruz. El santo nos recomienda ofrecer nuestro dolor, transformado en una ofrenda de amor, por la salvación de los demás. En otras palabras, según Jesús sufrió en la Cruz para salvarnos ynosotros podemos añadir nuestro sufrimiento al de Cristo, por salvar los demás. Podemos ofrecer nuestro dolor humano y sumergirlo en el amor de Dios.
Dice el Apóstol Santiago: “Considérense dichosos cuando tengan que pasar por diversas pruebas, sabiendo que la prueba de su fe produce constancia. Y que la constancia lleve a término su obra, para que sean perfectos e íntegros, sin que les falte nada”, (cf Stgo 1, 2-4). El Apóstol nos invita a perseverar, incluso ser dichosos aún en tiempos de pruebas, escollos y dificultades. Todo ello tiene sentido porque con el sufrimiento nos acercamos más a Dios en la oración, perseveramos, nos purificamos y acrecentamos nuestra vida espiritual.
Llevemos nuestras cruces como el Sagrado Corazón, con la esperanza de que la gloria futura supera al dolor presente. Nos dice el Apóstol en la Carta a los Romanos: “Considero que los sufrimientos del tiempo presente no son comparables con la gloria que se ha de manifestar en nosotros”, (cf Rom 8, 18). Miramos la Cruz del Cristo y vemos que después de la Pasión y Muerte, llega la gloria de la Resurrección.
Cuando miremos la Cruz coronando el Sagrado Corazón, compartamos amorosamente nuestras cruces, sufrimientos y dolores con Cristo. Nos dice san Pedro: “Alégrense en la medida en que comparten los sufrimientos de Cristo, para que también se alegren llenos de júbilo en la revelación de su gloria”, (cf 1 Pe 4, 13). Sufrir por amor a Cristo nos une espiritualmente a Él.
Además, nos dejamos consolar por el Sagrado Corazón de Jesús, para que nuestra paz, perseverancia a pesar de las dificultades, sirvan de ejemplo para los demás. Nos asegura san Pablo: “Él nos consuela en todas nuestras tribulaciones, para que podamos consolar a los que están en cualquier tribulación, mediante el consuelo con que nosotros mismos somos consolados por Dios”, (cf 2 Cor 1, 3-4). Llevar las cruces de nuestro dolor personal con generosidad, nos capacita para ser espejo del amor de Dios hacia el prójimo. En nuestros sufrimientos llevados con paz, alegría y amor, los demás pueden ver la razón de ser del dolor salvífico.
La cruz que era un castigo romano, absurdo para los griegos, se convirtió en el camino a nuestra salvación. Nos decía san Agustín de Hipona que: “Dios sabe sacar un bien de un aparente mal”. Eso nos llena de esperanza ante las adversidades. Esta frase de los grandes teólogos probablemente está basada en las palabras de san Pablo a los Romanos: “Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien”, (cf Rom 8, 28). Así que recordemos que la cruz no es la última estacióndel tren, sino un puente hacia la Resurrección y la vida eterna.
La Cruz está en el Sagrado Corazón porque la Cruz estuvo presente durante la vida terrena de Cristo. Con la muerte del cuerpo humano de Jesús, la Cruz dejó de latiren la tierra. Sobre el Sagrado Corazón de Jesús, la cruz volvió a latir en los cielos y en el Sagrado Corazón late toda la eternidad. Mirando este símbolo del Sagrado Corazón, tú y yo aprendemos el verdadero significado de la Cruz.



