La delegación se caracterizó por su alegría que, en los momentos de refrigerio y almuerzo, deleitaron a los congresistas al ritmo de la música puertorriqueña, trajeron la “pava” y el “machete” símbolos del trabajador puertorriqueño, además de instrumentos musicales de su tierra como la “plenera” símbolo nacional. Desbordaron y contagiaron al resto de los participantes con su entusiasmo y alegría al ritmo de baile y cantos.

Al igual que otros países los puertorriqueños tuvieron la oportunidad de compartir una exhibición, en la que presentaron la imagen de María Madre de la Divina Providencia, patrona de la nación. Así como imágenes de algunas causas de beatificación de los siervos de Dios en Puerto Rico, entre ellos Madre Dominga Guzmán, OP, fundadora de la Congregación de Hermanas Dominicas de Fátima, del primer beato laico, Carlos Manuel Rodríguez que está en proceso de canonización y el tríptico de Misión Continental para orar por la unidad de las Diócesis y el camino pastoral.

Puerto Rico fue una de las delegaciones más animadas y comprometidas por la misión. Retornaron a su tierra, con el desafío de poner en práctica lo aprendido y organizar el VI Congreso Americano Misionero, convencidos de que el mejor camino es Cristo, seguirlo y anunciarlo que es la mejor decisión de todo cristiano que sea discípulo misionero.

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