Aquí te presentamos lo que debes estudiar para la segunda edición de las Justas Interdiocesanas del Conocicimiento. Este evento es dirigido a estudiantes de colegios católicos.

El Matrimonio es uno de los siete sacramentos que tiene la Iglesia Católica. Sin embargo, en los últimos tiempos el número de parejas que opta por casarse para iniciar juntos una familia según los mandatos de la Ley de Dios ha mermado.

No obstante, el Catecismo de la Iglesia Católica en el #1603 señala que: “La íntima comunidad de vida y amor conyugal, fundada por el Creador y provistas de leyes propias se establece sobre la alianza del matrimonio, […]. El mismo Dios es el autor del matrimonio”.

Para el Padre Jorge Ambert, S.J., director de Renovación Conyugal, no se puede pensar en el matrimonio sin antes hablar del noviazgo. Indicó que las parejas que planifiquen casarse deben por lo menos estar 1 año de novios. Esto para que puedan conocerse en diferentes áreas y sepan los gustos y preferencias de su pareja.
“Hay que esperar, madurar, no precipitarse. Algunos se desesperan por la urgencia sexual, pero el matrimonio no es solamente tener sexualidad, sino un montón de cosas más. Si no tienen otras cosas, la vida íntima no va a resultar bien”, destacó.

Relacionado al tema de la sexualidad, el Catecismo de la Iglesia Católica sostiene en el #2350 que: “Los novios están llamados a vivir la castidad en la continencia. En esta prueba han de ver un descubrimiento del mutuo respeto, un aprendizaje de la fidelidad y de la esperanza de recibirse el uno y el otro de Dios”.

De otro lado, P. Ambert enfatizó que lo más difícil del matrimonio es convivir con otra persona que es diferente, que piensa y actúa de un modo distinto al que el otro está acostumbrado. “El convivir día a día, las coincidencias, los gustos, etc., eso es lo complicado”, opinó.
Detalló que en estos días la palabra noviazgo ha perdido su verdadero significado, porque desde que los adolescentes están en la escuela y comparten con una persona por un tiempo determinado se hacen llamar “noviecitos”.

“El noviazgo es noviazgo cuando en cierta manera me limito a estar solamente con esa persona. No es una persona más en vida, sino que yo veo posibilidades de crear con esta persona una unidad”, explicó.

Igualmente, comparó el noviazgo con una zapata. Mencionó que cuando se va a construir un edificio, lo primero que se hace es la zapata para que aguante la estructura. Por consiguiente, la zapata del matrimonio es el noviazgo que permitirá tener diferentes encuentros antes de tomar la decisión de unir sus vidas para siempre.

Destacó que es vital que la pareja participe en un taller de novios previo a recibir el sacramento del Matrimonio como lo establece la Iglesia Católica. Reiteró que Renovación Conyugal realiza mensualmente un taller para novios en los que se discuten las diferentes facetas del matrimonio.
Sobre esto, admitió que cada vez son menos las parejas que asisten a los talleres “porque ahora las parejas conviven con tranquilidad”.

Al tiempo, señaló que contrario a lo que algunos pudieran pensar, el hecho de que convivan antes de casarse no disminuye la cantidad de divorcios. “Las estadísticas dicen que los divorcios son iguales tanto en las parejas que convivieron antes del matrimonio como las que no lo hicieron”, reconoció.

A su vez, dijo que la edad de los participantes de los talleres de novios también ha variado. Antes, la edad promedio de las parejas no sobrepasaban los 18 años. Mientras, ahora son mayores de edad, la mayoría profesionales o a punto de terminar una carrera universitaria.

Al tiempo, compartió que por su experiencia de más de 25 años en Renovación Conyugal, los asistentes a los talleres de novios son personas de clase media o media alta. Eso le llama la atención al clérigo por lo que lo lleva a pensar que los de clase social más baja no se casan por la Iglesia y deciden convivir.

Por otro lado, el Catecismo de la Iglesia Católica en el #1603 continúa diciendo que: “El matrimonio no es una institución puramente humana a pesar de las numerosas variaciones que ha podido sufrir a lo largo de los años en las diferentes culturas, estructuras sociales y actitudes espirituales”.

Asimismo, en el #1606 expresa que: “[…] en todo tiempo, la unión del hombre y la mujer vive amenazada por la discordia, el espíritu de dominio, la infidelidad, los celos y conflictos que pueden conducir al odio y la ruptura”.

Sobre esto, P. Ambert sostuvo que la comunicación es clave en el matrimonio. “Es muy importante que la persona crezca en el arte de comunicarse. Escuchar a la otra persona, llegar acuerdos”, puntualizó.

No se pierda la próxima semana más información sobre el matrimonio y la eutanasia.

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