La Navidad en la Diócesis de Fajardo-Humacao (DFH) fue memorable, ya que, además de celebrar el nacimiento de Jesús, fue la sede de los símbolos oficiales de la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) del 24 al 26 de diciembre de 2017.

Hace un año y medio tuve la oportunidad de observar a lo lejos la cruz peregrina y el ícono de María en Cracovia, mientras participaba de la JMJ. En días recientes, todos los peregrinos que vivimos esa experiencia, pudimos recibirlos en nuestra Diócesis y tenerlos al alcance de nuestras manos, para contemplarlos, reviviendo así momentos emotivos de nuestro peregrinar en las diversas ediciones de la Jornada.

La cruz de madera, que fue construida en 1983, y el ícono de Nuestra Señora Salus Populis Romani, que hizo su aparición en el año 2000, han peregrinado alrededor del mundo y recientemente llegaron a Puerto Rico. Esto como parte de su travesía hacia Panamá, donde se realizará el próximo encuentro juvenil con el Papa Francisco en el 2019.

“El poder recibir a Cristo y María, figuras centrales de esta época y poder estar presente con ellos el día de Navidad fue una experiencia única para todos”, expresó Elvia Soto, quien ha liderado la delegación de jóvenes de la Diócesis de El Yunque desde sus comienzos y se encamina a Panamá 2019.

Para la entronización de los símbolos, el domingo 24 de diciembre, Monseñor Eusebio Ramos, ofició una misa en la Catedral Santiago Apóstol en Fajardo. A esta asistieron representantes de todas las ediciones de la JMJ en las que la DFH ha participado: Madrid 2011, Brasil 2013, Polonia 2016 y los futuros peregrinos en Panamá 2019, quienes no pudieron contener sus emociones al estar frente a la cruz y al ícono de María.

Por su parte, el día de Navidad, hubo una exposición al Santísimo, danzas, reflexiones, cánticos, charlas y contemplación de los símbolos en la Catedral, a la que asistieron alrededor de 100 personas.

Según Soto, este día fue particularmente especial, puesto que se celebró el nacimiento del niño Jesús en el pesebre y, además, el tener la cruz peregrina, donde Jesús entregó su vida.

El 26 de diciembre los símbolos fueron trasladados a Humacao, uno de los pueblos más afectados por el huracán María y allí peregrinaron por las calles en manos de distintas personas, entre ellos jóvenes, adultos y religiosas.

“Esas calles que meses antes fueron testigos de dolor y sufrimiento, hoy son testigos de la esperanza que esta visita dejó en sus vidas”, señaló Soto. La travesía, que atrajo la atención de los residentes del área, culminó en la parroquia Nuestra Señora del Carmen con una exposición al Santísimo.

Tanto para Soto como para los demás peregrinos y feligreses de la Diócesis, esta visita significó una experiencia maravillosa, pues ahora Puerto Rico es parte de la historia de la JMJ, al igual que la Diócesis de Fajardo-Humacao.

(Ashley Tejada)

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