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90 años 

El 4 de diciembre de 2022, las Hermanas en Puerto Rico se reunirán en Arecibo para celebrar un día muy especial para todas las Hermanas de la Divina Providencia de la Provincia Marie de la Roche, al recordar con corazones de gratitud el 90 Aniversario de la llegada de las primeras Hermanas a Puerto Rico el 14 de agosto de 1932. 

Aunque ninguna era miembro de la comunidad en ese momento, muchas recordamos a esas primeras seis Hermanas: Callista Straus, DeChantal Huber, Macaria Goertner, Bertrande Leiniger, Innocent Miller y Theodoret Bretzel. 

Las Crónicas de la antigua Provincia de San Pedro registran que en 1931 los Padres del Espíritu Santo invitaron a las Hermanas de la Divina Providencia a Puerto Rico. Cuando la Madre Josefina pidió voluntarios para el Colegio San Felipe, más de 100 hermanas estaban listas para ir a la Isla y atender a la gente que sufría el desempleo y el hambre debido a la depresión económica. Las primeras seis elegidas tomaron el tren de Pittsburgh a Washington, DC. Cuando llegaron, el Padre Félix, fraile Capuchino, las recibió y las condujo al barco de vapor Bárbara, en Baltimore. 

Su confianza en la Providencia de Dios fue esencial y quizás probada desde el principio. Menos de un mes después de su llegada, el 6 de septiembre, comenzaron a enseñar en el Colegio San Felipe. Después, el 27 de septiembre, un ciclón (San Ciprian) azotó la Isla. Los niños sólo hablaban español, los libros de texto estaban en inglés, el alemán era la primera lengua de algunas de las Hermanas. La comunicación inicial fue a través del lenguaje de señas. Rápidamente las Hermanas empezaron a aprender español. Sin embargo, al tratar de utilizar su recién adquirido vocabulario, a veces cometían errores graciosos. Se cuenta la historia de una quería decirles a las chicas que se pusieran sus cintas en la cabeza para una celebración, pero las palabras en español que utilizó les indicaban que ¡vinieran embarazadas con velas en la cabeza! 

Desde el principio, las Hermanas se dedicaron al cuidado de salud. La Hna. Macaria creó una clínica en Utuado. Durante décadas fue venerada como curandera. Y, como es característico de esta Comunidad, ¡siempre había música! Puerto Rico es un paraíso tropical, pero la vida de las Hermanas no era sencilla. Mantener limpios sus largos hábitos blancos era un reto. La Hna. Theodoret calentaba agua en una estufa de carbón y lavaba la ropa a mano. Tuvo que cambiar su anillo de oro de profesión tres veces porque lo desgastó en la tabla de lavar. Planchaba con dos planchas a la vez porque la corriente eléctrica era demasiado débil para mantener una plancha lo suficientemente caliente para su rápido trabajo. 

Un año después de su llegada, las jóvenes de la zona comienzan a ingresar en la Orden, lo que en aquel momento exigía que vinieran a Pittsburgh para recibir tres años de formación. Y aunque tenemos que reconocer y pedir disculpas por los aspectos negativos de la asimilación que caracterizaron ese período de formación, también estamos muy agradecidas por las relaciones y los estrechos vínculos que se establecieron y que perduran aún hoy. 

En los años siguientes, las Hermanas respondieron a los cambios de los tiempos. Sus ministerios variaron desde la enseñanza de clases de catecismo hasta la instrucción de estudiantes de enfermería en instituciones de educación superior, el trabajo social, el ministerio pastoral, el trabajo con las jóvenes, el derecho canónico y la justicia social. El mayor número de Hermanas en la Isla en un momento dado fue de 35 en 1965. En 1969, la misión de Puerto Rico se convirtió en una región autónoma. La Hermana Theresa Stegman fue la Directora Regional hasta 1980. El flujo de Hermanas de ida y vuelta entre Pittsburgh y Puerto Rico ha sido continuo y mutuamente beneficioso durante estos últimos 90 años. Damos gracias por quienes respondieron con valentía y entusiasmo al llamado de la Madre Josefina.  

Nos apoyamos en sus hombros y en las de todas los que les siguieron. Como Comunidad hemos sido ricamente bendecidas por las vocaciones que han venido de la isla y por la oportunidad que hemos tenido de ejercer el ministerio con tan increíbles Mujeres de la Providencia. Ellas tienen un profundo sentido de la justicia social que se aplica en un área geográficamente más allá y culturalmente distinta de la parte continental de los EE.UU. También enriquecen la Provincia por su comprensión de la centralidad de la familia, así como por su calidez alegre, expresada en la música y la danza. Aportan entusiasmo, ganas de trabajar y liderazgo. Al igual que sus antecesoras, celebramos su generosidad, su valor, su perseverancia y su humor. 

Unámonos en oración y gratitud al celebrar este Aniversario. Puedes compartir historias y fotos en nuestra página de Facebook: sistersofdivineprovidence 

Gracias Puerto Rico por tu gran amor a nuestras Hermanas y por apoyar nuestro carisma y misión. 

Hermanas en la Providencia de Dios, Michele Bisbey, Provincial y Hermanas Alice M. Llyon, Donna Gribshaw y Ana Lydia Sonera, consejeras 

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